Santos óleos y santos pinceles: la Virgen mecenas de Alcalá de los Gazules

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La espera fue larga, como lo indica el gran cirio, pero la Virgen de los Santos terminó por socorrer a un devoto que guardaba su imagen en su cuarto (Foto: Sebastián Chilla)

 

Óscar Carrera

En Alcalá de los Gazules existe una Virgen que sabe cuánto se parece una obra de arte a un milagro. Nuestra Señora de los Santos solicita a sus devotos, por cada favor concedido, un cuadrito en acción de gracias representando los acontecimientos: la inspiración creativa es el justo pago por la intervención milagrosa. Que el hijo sanara de su enfermedad o recuperase su fortuna era ciertamente un milagro, pero no lo era menos, en los verdes campos de Alcalá, que el padre consiguiera pinturas y una tablilla de madera (los lienzos eran un lujo) para pasar noches en vela embebido en una modesta pero sentida recreación de aquel acontecimiento único, quizá el más destacado, por lo prodigioso, de cuantos conoció en su vida.

Se llaman exvotos pictóricos y la ermita-santuario de Nuestra Señora de los Santos posee la colección más amplia de Andalucía, y posiblemente de España. Estas imágenes dan fe no sólo del mundo cotidiano de los alcalaínos de otros tiempos, sencillo pero repleto de peligros y dificultades, sino también de las extraordinarias habilidades de Nuestra Señora, que harán reflexionar al más escéptico, pues en verdad dan la impresión de que ella todo lo puede. El santuario, fundado en el siglo XIV, se erige sobre un antiguo humilladero. Cuenta la leyenda que unos soldados descubrieron un crucifijo sobre un olivo antes de dar comienzo la que será conocida como batalla de Pagana (1339), tras la cual los cristianos victoriosos colocaron sobre la cruz el lema Sanctus, Sanctus, Sanctus, que se convertiría en «los santos». Otros sostienen que la devoción a la Virgen de los Santos surgió de la posterior Batalla del Salado de Tarifa, donde el sultán Abul Hassan de Marruecos quiso vengar la muerte de su hijo en Pagana.

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La Virgen de los Santos sobre su característica nubecilla (Foto: Sebastián Chilla)

Cabe la posibilidad de que el humilladero tuviera un origen anterior. Aquella cruz entre los árboles, que los soldados castellanos creyeron haber descubierto, quizá no tenía nada de misteriosa para las gentes de la vecindad. Quizá era, simplemente, el humilladero local. El santuario presenta una planta octogonal, que se repite en algunos templos peninsulares de larga y a veces misteriosa tradición, como la iglesia navarra de Eunate. En cuanto a los exvotos, parecen haber sido habituales en tierras andaluzas desde tiempos prehistóricos, si interpretamos correctamente las abundantes figurillas de miembros y cuerpos enteros que se han conservado hasta nuestros días.

El exvoto más antiguo que se conserva en la ermita –de cuantos están fechados– es de 1756 y recoge la milagrosa salvación de un caballero con un rebaño de carneros durante un maremoto desatado por el célebre terremoto de Lisboa de 1755:

«Caminando Fernando Muñoz para Cádiz el día de todos los santos, quando el terremoto que hubo salieron las aguas del mar y taparon el camino por donde yba dicho comando [¿Fernando?] (…) Y viendose lla perdido y que las aguas, montaron porsima del y de los carneros y que se agogaba sin remedio; ynbocó â Mª Sma. de los Santos de Alcala de los Gansules».

Los exvotos posteriores retratan accidentes más ordinarios, con aparejos del campo o animales (caídas de caballos, agresiones de toros…), y enfermedades de guardar cama. El decorado de las estancias donde reposan los enfermos, víctimas de males que a menudo ni siquiera eran correctamente diagnosticados, nos ofrece una valiosa imagen del mobiliario, los trajes y colores preferidos de su época. Se distingue con facilidad cuándo las imágenes fueron hechas por los propios devotos y cuándo fueron encargadas a pintores profesionales, conocedores del uso del claroscuro, la gradación tonal y la perspectiva, que se ganaban un dinerillo extra cumpliendo los votos ajenos.

Existen unos pocos cuadritos, de apariencia arcaica, que carecen de texto, y precisamente son éstos los que se prestan a lecturas más alegóricas: el hombre atado a la cornamenta de un toro bravo, que lo arrastra de aquí para allá, los miembros de una familia que caen al fondo de un pozo y desde allí divisan a la Virgen… Acontecimientos perfectamente viables en el contexto campesino en el que están ambientados, pero que al mismo tiempo parecerían haber suprimido de mutuo acuerdo las fechas y los nombres, para alzarse como imágenes universales de la Caída y la Salvación.

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Un niño en el fondo de un pozo, en espera de la Virgen (Foto: Sebastián Chilla)

Entrado el siglo XX, corren nuevos aires en el mundo de los exvotos. En sintonía con el arte moderno, se empieza a imponer la exigencia de originalidad, de estampar un sello personal en los cuadros. Un parroquiano al que entrevistamos se quejaba de la «falta de respeto» que a su juicio suponía colgar, en una galería pictórica de tan larga tradición, un corazón con un «te quiero» o un dibujo abstracto e ininteligible, cuando no la medalla o el diploma rogados a la Virgen, sin tomarse siquiera la molestia de retratar la manera en la que se obtuvieron. Para bien o para mal, el exvoto multisoporte parece la única forma de garantizar la continuidad de la tradición: muchas son las capillas que, por toda Andalucía, han dejado de recibir exvotos o han sustituido los dibujos y textos por fotografías o por objetos relacionados con los acontecimientos.

Los milagros de Nuestra Señora también corren parejos a los tiempos. Las antiguas escenas de enfermos guardando cama, esperando que sus males se curen casi que por sí mismos, han dado paso a ambulancias, habitaciones de hospital y mesas de operaciones. El caballo embravecido hoy se llama accidente automovilístico, incluso de autobús. Ya no hay niños dentro de un pozo, pero sí vemos la caída libre de algún albañil desde lo alto de un bloque de pisos a medio construir. Incluso las taquillas de un gimnasio han sido inmortalizadas bajo el letrero «Antes de hacer GYM…».

Arriba, admirando su pinacoteca particular, está la Patrona con su hijo. Los devotos hacen cola a su alrededor, en el camarín, para introducirse unos segundos bajo el manto de la Virgen y confesarle sus aspiraciones. Un matrimonio de Puerto Real nos contaba que incluso las llaves del coche nuevo eran frotadas con ese manto ancestral, cargado de deseos cumplidos y por cumplir. Hay una gran afluencia durante la romería 12 de septiembre, día de Nuestra Señora, que tiene octava y que cada cuatro años invierte su dirección: en lugar de ir Alcalá a visitar a la Virgen, la Virgen va a visitar Alcalá. El resto del año, son los domingos antes de la misa, que se celebra a la una de la tarde, cuando la ermita tiene más vida. Los vendedores, apostados frente a la puerta, ofrecen alcauciles, huevos y dulces de la tierra, como la torta de pellizco o los roscos de vino o naranja. Una escena que, quitando los automóviles que les sirven de despensa y mostrador, no ha debido de cambiar tanto en los últimos tres siglos.

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El primer exvoto fechado (Foto: Sebastián Chilla)

Como tampoco han cambiado, esta vez para mal, algunos de los padecimientos de los devotos. En un lienzo fechado el 14 de septiembre de 2003 se puede leer, junto a la imagen de un chico inclinado sobre su escritorio: «Cuando perdíamos la esperanza lo encomendamos a la Virgen y pudo estudiar en Cádiz».

Esperemos que fuera el último de su especie, y no el primero de una larga lista.

 

 

GALERÍA 

Fotos por Sebastián Chilla

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Una pelea en un bar también puede ser ocasión para encomendarse a Nuestra Señora, como hizo Juan Gozar Romero en 1970
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Esta tabla de 1878 muestra la vestimenta característica de un cabeza de familia, primero y con patillas, y su mujer
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Una estancia de finales del XIX o principios del XX, seguramente encargada a un pintor profesional
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El último sacramento
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Un toro bravo arrastra a un campesino, bajo la vigilancia de Nuestra Señora
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La Virgen asegura la justicia social en una época en la que los poderes terrenales la han descuidado
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Un autobús de la empresa gaditana Comes perdió los frenos a su paso por algún pueblo, en 1982
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Catalina de Flores fue rescatada de un pozo por la Virgen y una santa
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Una imagen de hospital de 2016, representativa del estilo de los exvotos actuales
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Fernando sobrevivió a un accidente de tráfico y, afortunadamente, hoy «es un chico como cualquier otro»
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Uno de los exvotos más enigmáticos, que alude a «unos virus extraños» de la Guerra Civil, representados como un insecto agazapado sobre la cama de una niña. La imagen, sin embargo, parece ser reciente y diseñada por ordenador
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José García Berdolico, «enfermo de demencia», parece haber sido atado por sus familiares para no causarles ningún daño, hasta que lo curó la Virgen en 1860
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Fernando Guerrero, de Medina, «salió yncurable» de un accidente en una tahona, pero se recuperó con la ayuda de la Virgen y sin necesidad de cirujano, en torno a 1808
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En las taquillas de un gimnasio, un devoto sufre un ictus que, gracias a la Virgen, queda sin secuelas (2014)
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Los accidentes de tráfico han sustituido a los que se producían con animales
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En esta foto se puede apreciar el contraste estilístico entre 2010 (izquierda) y 1827 (derecha)
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Nuestra Señora de los Santos en su camarín
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La tienda del santuario
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El animado aparcamiento de la ermita antes de la misa
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El lema del santuario

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