Razones del villancico flamenco

Portada de una colección en CD de “Villancicos flamencos”

 

Manuel Ríos Ruiz
Archivo de Triste y Azul

No se sabe desde qué siglo el pueblo andaluz celebra la Navidad cantando al son de las zambombas. Y Jerez es notable ámbito en tamaña y arraigada costumbre. Una verdadera eclosión de cantares que durante unos años estuvo en decadencia y que pervive gracias en gran parte a la labor iniciada por la Cátedra de Flamencología y Estudios Folclóricos Andaluces. Dirigida por Juan de la Plata, creó el primer coro para grabar un disco hace veintiséis años, con las viejas coplas y romances nochebuenos, para recuperar la tradición, con la colaboración de artistas como Parrilla de Jerez y Gerardo Núñez, entre otros, la labor técnica de la empresa Cinterco, bajo la acertada dirección de Juan Pedro Aladro, y el patrocino de la Caja de Ahorros de Jerez. Una efemérides que ahora se ha conmemorado con un festival en el Teatro Villamarta, como no podía ser menos ante el hecho de una rotunda revalorización del villancico flamenco, que ha pasado de los patios, casapuertas y corrales de vecindad al teatro y que está presente en peñas y locales sociales durante el mes de diciembre y principios de enero, cada anualidad potenciada tan apreciable revalorización por una nueva grabación de la serie «Así canta nuestra tierra en Navidad». Así se mantiene viva una secular tradición, una fiesta colectiva donde los aires populares, las retahílas pícaras y las coplas cómicas, irónicas y satíricas suenan entre la algaraza general, junto a los villancicos aflamencados que son los cantes que justifican, en definitiva, la algarabía y la fiesta en su genuina versión jerezana.

Y remontándonos al ayer, según el estudioso Joaquín González Moreno, hay dos fuentes de villancicos, la que procede de la recitación palaciega y la que patrocinaba la Iglesia. Siguiendo esta teoría, la primera es una muestra más del mecenazgo de los grandes próceres andaluces y la segunda, el fomento de todo lo popular con raíz litúrgica. Ambas perduraron, convivieron y se prodigaron por pueblos y ciudades. «A partir de entonces –opina el ensayista–, la manifestación de los cantares de Navidad se circunscribe a conservar e incrementar el legado de antaño, bajo la óptica del pueblo».

A continuación, tenemos que reseñar algo muy importante, la versión aflamencada del villancico del cantaor jerezano El Gloria, llevándola a los cafés cantantes y realizando su grabación posterior en disco, lo cual supuso una gran divulgación a medida popular y artística. Y los profesionales del flamenco le prestaron atención al estilo en el primer cuarto del pasado siglo. Desde entonces, los villancicos, tanto los tradicionales como los de nuevo cuño, que se entonan por tangos, bulerías y rumbas, los aflamencados, aparecen en su justa fecha como un ritual festero que, en Jerez, de donde proceden, tiene un ambiente lógicamente especial, para asombro y disfrute de propios y extraños. Porque el villancico aflamencado, de neto sabor popular, difiere muchísimo de aquellos dieciochescos que se cantaban y representaban en las iglesias hace más de dos siglos, pues con su interpretación en las zambombas, ha ganado en viveza y si se «dice», a la guitarra, también en jondura.

 

Este artículo pertenece al archivo de Triste y Azul.

La Andalucía recupera el archivo de Triste y Azul: Flamencos Cabales en la Red.

Desde La Andalucía, vamos a rescatar las crónicas, los trabajos de investigación y el archivo completo de Triste y Azul: Flamencos cabales en la red, uno de los primeros espacios de Internet dedicado exclusivamente al flamenco.

Triste y Azul fue fundado por Manolo Chilla desde Buenos Aires, tierra que acogió a este jerezano forzado a emigrar en 1953. «Lolo» encontró en el flamenco una vía de comunicación con su tierra, Andalucía, desarrollándose como crítico e investigador flamenco. Rescatamos el archivo de Triste y Azul, perdido en la red durante estos últimos años, en homenaje a Manuel Chilla González, fallecido en Buenos Aires en septiembre de 2015, y a todos los que lo hicieron posible, sus colaboradores y sus técnicos.

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