Misiones pedagógicas andaluzas

Jesús P. Vergara Varela

 

La labor del Andalucismo Histórico por trasladar la cultura y la instrucción a los ámbitos populares de la población andaluza fue una constante de su recorrido. En muchas de las sedes que los Centros Andaluces repartieron por buena parte de la geografía dentro y fuera de Andalucía se establecieron museos y bibliotecas, se impartieron conferencias sobre política, economía, derecho o sanidad, se organizaron exposiciones artísticas, excursiones culturales, recitales de poesía, bailes, certámenes, y se impartieron clases gratuitas para obreros de materias como economía, historia o idiomas. Pero también hay un aspecto mucho menos examinado, como fue la creación de las Misiones Pedagógicas Andaluzas, al calor del proyecto realizado por el Patronato de las Misiones Pedagógicas del Ministerio de Instrucción Pública del Gobierno de la República, que en Andalucía llegaron sobre todo a las provincias de Almería, Cádiz y Granada.

Con respecto a las netamente andaluzas, en la revista Vida Marroquí (nº 404, Año IX, 4-febrero-1934, pág. 5), órgano de expresión de los andalucistas de Melilla, encontramos publicado un curioso artículo firmado por Enrique Romero Santibáñez, miembro de la Juventud Radical Socialista de Sevilla (sección juvenil del Partido Republicano Radical Socialista, escisión por la izquierda del histórico Partido Republicano Radical de Alejandro Lerroux), titulado precisamente ¡La Misión!, en el que se nos relata la crónica de una de estas misiones:

Gritaban histéricamente las ruedas del pesado carro, por la carretera monótona; y un grito de dolor, hecho falsa alegría, lanzaba al aire el carretero; y una nota de taranta ponía un saltarín gorrión, sobre el pentagrama verde de una alambrada, carcelera de los trigos.
A lo lejos, un montoncito de copos albos de nieve, el pueblo, descansaba inclinado sobre la falda de un Alcor. De vez en vez, una zagala, sierva feliz del sol, del aire, de la luz, de la Naturaleza, daba desde la era un adiós alegre a la pausada carreta.
Recordaba al hacer esto ‘paisaje literario’, otro, mil veces repetido, en la cinematografía cursi e insulsa para niñas bien. Un auto veloz, potente, de fabuloso precio, unas alhajas deslumbrantes, portadas por un príncipe, un burguesete opulento o una niña bien. Y al borde de la carretera, sudando, encorvado hacia la tierra, pasando hambre y miseria en su hogar, de sol a sol, un paria araña con el azadón la piel del planeta.
Y éste, saluda cortés, alborozado y servil, al de la cadena de oro sobre la panza y el lujoso automóvil.
¿No hay un poco de crueldad, de contraste entre dolor y cinismo, entre miseria y opulencia?
Junto a la tranquila carretera, cruza veloz un auto, lleva en su derredor como en abrazo cariñoso una franja bicolor: blanco y verde. Y en lo alto, al viento, ondulante, una bandera bicolor, blanco y verde.
El campesino se descubre con respeto a su paso, porta en la mano el amplio pavero y les envía un ¡salud! alegre e interrumpe por un momento ‘lo jondo’ para exclamar ¡ahí va la Misión!
¡La Misión!
Al iniciar la subida de una de las calles de la aldea, lentamente, mientras toda la chavalería grita y alborota a los lados del auto; sobre él, los violinistas dejan oír el sonido cadencioso de las notas del Himno de Andalucía.
Sobre una pizarra colocada en la Plaza Central se lee:
MISIÓN PEDAGÓGICA ANDALUZA
DÍA 12 A LAS 10 DE LA MAÑANA
1.º Himno de Andalucía.
2.º Saludo a los campesinos.
3.º Cante jondo.
4.º Charla campesina cultural.
5.º Interpretación de una obrita teatral corta, de costumbres y fondo social.
6.º Charla.
7.º Cante jondo e Himno de Andalucía.
Las últimas notas del himno maravilloso van cayendo lentamente del arco del violín, se hace un silencio profundo. Sobre el ‘carro de Andalucía’ un andaluz joven, empieza el Saludo:
‘¡Hermanos campezino andaluze!
Que er Dio que ayé jizo que lloviera pá florecieran más aprisa vuestros trigos y que hoy nos dá ese Zó tan hermoso pá que se sequen las charcas Malinas, esté con bosotros en tó momento. Por la mañana cuando le dai un bezo de despedida a los chavales; y por la tarde cuando zubío zobre ‘er Caminero’ er mulo más güeno de la yunta gorvei p’ar pueblo, por la bereita que biene de allá a lo arto…’
Y sigue tranquilo, dulce, amistoso, mientras hasta los chiquillos se emboban escuchando sin comprender y los viejos inclinan la cabeza sobre el pecho.

Como vemos, estas misiones eran utilizadas tanto para instruir al pueblo como para difundir los símbolos andaluces (la bandera se reconoció oficialmente en 1932 y el himno lo sería en 1936), así como para dignificar, en la misma línea del Concurso de Cante Jondo de 1922, una expresión netamente andaluza como es el cante flamenco, denostado y marginado por entonces por las clases intelectuales.

Como anécdota, en un apartado al pie de la página se puede leer la siguiente publicidad de la Junta Liberalista de Andalucía en Melilla [Véase el artículo “Melilla en el Andalucismo Histórico” (La Voz del Sur, 4-octubre-2016)]:

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Esta cuestión de las Misiones Pedagógicas no es nueva. En los años de la denominada Transición fue retomada por algunos colectivos, rememorando no sólo aquel Patronato republicano –y en las que se basó la Sección de Bibliotecas de Cultura Popular durante los años de la Guerra Civil–, sino también las misiones alfabetizadoras de los movimientos revolucionarios latinoamericanos e incluso las que se dieron durante la Revolución Cultural china; como es el caso del desaparecido Movimiento Comunista de Andalucía (MCA), que organizó brigadas de maestros y maestras que recorrieron muchos pueblos de aquella Andalucía profunda de entonces a enseñar a los trabajadores del campo a leer y escribir.

Indudablemente, hoy la realidad social no es la misma, pero viendo los resultados de estudios sobre la educación como el tristemente famoso informe PISA, presentado el pasado mes de diciembre y que coloca a Andalucía a la cola del conjunto del Estado, los niveles de absentismo y fracaso escolar o los altos índices de analfabetismo funcional, debemos reflexionar sobre qué ha fallado en nuestra Autonomía para que sigamos, más de 30 años después de que aprobáramos nuestro primer Estatuto, exactamente en el mismo puesto, es decir, el último.

Bibliografía recomendada:

  • ALDEHUELA SERRA, Mª Carmen. Las Misiones Pedagógicas en la provincia de Almería (1933-1935). En VII Congreso sobre Republicanismo: Republicanismo, cultura política e ideología. Priego de Córdoba (Córdoba), 2013.
  • CORTS GINER, Mª Isabel, y CADERÓN ESPAÑA, Mª Consolación (Coords.), Estudios de historia de la educación andaluza. Sevilla: Secretariado de Publicaciones de la Universidad, 2006.
  • HIJANO DEL RÍO, Manuel, El proyecto educativo y regenerador del Andalucismo Histórico (1916-1936). En Abstracs Book. New Education. Genesis and Metamorphoses. ISCHE 26, Ginebra: Universidad, 2004, p. 64-65.
  • INIESTA, Enrique. Blas Infante. Toda su verdad. Ed. Almuzara. Córdoba: 2007. Vol. III.
  • MARCHENA GONZÁLEZ, Carlos. Referencias educativas en el pensamiento de Blas Infante. Sevilla: Muñoz Moya y Motraveta, 1991.
  • RUIZ ROMERO, Manuel. Misiones Pedagógicas y Animación Socio Cultural. En Documentación Social. Revista de Estudios Sociales y Sociología Aplicada, nº 49, 1982, pág. 115-119.

 

Este artículo fue publicado originalmente en Diálogos con Andalucía, sección del Centro de Estudios Históricos de Andalucía en lavozdelsur.es

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