Medina Sidonia, Cádiz

 

Miguel Bueno Jiménez, «Piedra»

Los colonos fenicios procedentes de Sidón fundaron la ciudad con el mismo nombre de la metrópoli, nombre que ha ido pasando a lo largo de los siglos. Asido para los romanos, Asidonia para los visigodos, Sidonia en época musulmana; Medina-Sidonia desde 1264, que Alfonso X el Sabio la conquista al reino nazarí, y para no cambiar de nombre otra vez, nos quedamos con «ciudad de Sidonia», y todos tan amigos.

La ciudad en una colina, que rodea la alcazaba y posterior castillo de los duques de Medina Sidonia, está asentada sobre la ciudad romana, visible en los restos de calzada y, sobre todo, en su museo arqueológico, recoleto pero tan bello que sorprende al visitante.

El poder caminar por la red de alcantarillas romanas es  emocionante, sabiendo que tenemos encima las viviendas actuales, que para nuestra suerte tienen otra red de desagüe.

Aunque llevamos unos días visitando estos pueblos de Cádiz, tan blancos como bellos, en Medina Sidonia nos han maravillado sus ventanas enrejadas, que avanzan hacia la calle, para poder ver por los laterales y saber quién sube o baja. El contraste entre el blanco de las paredes encaladas y el negro de los enrejados da color a todo el pueblo.

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Fotografías de Miguel Bueno Jiménez, «Piedra»

Este artículo fue publicado en el espacio personal de Piedra

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