«La sonrisa de la República»: la rocambolesca historia de la actriz Rosita Díaz Gimeno

Rosita Díaz, 1935. Fuente: Revista Cinegramas de 2 de junio de 1935.

 

LOS FASCISTAS DE QUEIPO DE LLANO ASESINARON «LA SONRISA DE LA REPÚBLICA»
La rocambolesca historia de la actriz Rosita Díaz Gimeno

 

Manuel Almisas Albéndiz

Rosa Díaz Gimeno (Madrid?, 1911?[1]-Nueva York, 1986), de padres andaluces, según aseguraba ella, la actriz más importante y popular en los años de la República para muchos críticos, calificada como «La sonrisa de la República» por el historiador del cine Roman Gubern y fallecida en el exilio, aún no tiene una biografía completa como con toda justicia se merece. Su propio marido, Juan Negrín Jr., hijo mayor del que fuera último presidente de la República española, encargó una biografía de su mujer, pues seguía siendo una total desconocida en la España tardofranquista y en las primeras décadas de la Transición, pero no se terminó o no se publicó, que sepamos. Mientras esta deuda histórica se salda, quiero recuperar, y extenderme con algunas noticias novedosas, una parte de su vida realmente fascinante y novelesca.

El 25 de febrero de 1937, aparecía en la portada del Oakland Tribune de California (EEUU) la noticia de la ejecución de la conocida actriz española Rosita Díaz acusada de espionaje a favor del Gobierno leal republicano. La noticia estaba ilustrada con una fotografía de su llegada a Hollywood en 1934 cuando se bajaba del tren en compañía de otra conocida actriz de aquellos años, su amiga mexicana de padre español Rosita Moreno.

Un día más tarde, el 26 de febrero, aparecía nuevamente en la portada del más importante periódico de Pensilvania (EEUU), el Reader Eagle, la siguiente noticia: «Destacada actriz ha sido ejecutada por espía» con el pie de foto de «ROSITA DÍAZ», debajo del cual se escribía una breve reseña biográfica, donde destacaba que Rosita había actuado en París junto a Maurice Chevalier.

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A partir de este momento, la noticia corrió como la pólvora. Después de más de siete meses de guerra y con muchos medios extranjeros mostrando una clara simpatía por el régimen legítimo de la II República española, la bomba informativa se extendió por todo el mundo. Desde Australia (The Sunday Mail de Brisbane, 28 de febrero, fechada en Lisboa) a Brasil (Correio Paulistano de Sao Paulo del 28 de febrero: «Fusilada por espía», fechada en París, a raíz de una publicación del día anterior en París-Soir), pasando por Jamaica, Costa Rica, California o Uruguay, en los periódicos de medio mundo se condenaba un asesinato tan vil. Y el influyente The New York Times lo publicó el día 27 de febrero con el título más explícito de «Rosita Díaz, asesinada en España hace un mes; la actriz que hizo aquí algunas películas, fue fusilada como espía por los insurgentes en Sevilla».

En España, el primer diario en dar la noticia fue La Vanguardia de Barcelona del 27 de febrero de 1937 y fechaba la noticia en Lisboa: «Los fascistas han fusilado a la actriz cinematográfica Rosita Díaz» (Agencia Fabra). Y al día siguiente fue raro el periódico de Madrid que no lo recogió, muchos de ellos en portada y con alguna fotografía de la actriz.

Esto publicaba Ahora (Madrid) el 28 de febrero de 1937:

«Los facciosos fusilan a la actriz cinematográfica Rosita Díaz Gimeno. LISBOA, 28 (1 m.). —Se reciben noticias dando cuenta de que la popular actriz cinematográfica Rosita Díaz Gimeno ha sido condenada a muerte y ejecutada en el pasado mes de enero por el delito de espionaje por los rebeldes españoles.

En el Consejo de guerra que la juzgó se aseguró que había dado noticias de los rebeldes, utilizando una emisora secreta, y que fueron recogidas por el Cuartel general gubernamental, asegurándose que esos informes provocaron un raid [incursión] aéreo de la Aviación republicana sobre Sevilla. También se aseguró que Rosita estableció relaciones con significados elementos derechistas sevillanos, de los cuales obtuvo ciertos secretos de guerra que transmitió (Agencia de noticias Febus)».

Los diarios madrileños La Libertad, ABC y El Liberal publicaron ese mismo domingo la nota de agencia fechada en Lisboa, aunque este último diario cuestionaba la noticia con este título: «¿Ha sido ejecutada por los facciosos Rosita Díaz Gimeno?».

En Madrid, al menos, la noticia no debió sorprender tanto, porque, en realidad, el diario La Voz de Madrid ya había publicado una primera noticia de la agencia Argos el 9 de enero de 1937, donde se daban algunas pistas de lo que podía haber ocurrido. En su portada, y con una fotografía de Rosita, aparecía la noticia «¿Tú has telefoneado al doctor Negrín? Pues vamos a fusilarte ahora mismo» con el subtítulo «La artista de cine Rosita Díaz ha estado a punto de ser asesinada dos veces por los rebeldes».

La extensa noticia, que no recogió ningún otro diario que sepamos, estaba fechada en Barcelona y en ella el actor madrileño Edmundo Barbero, «recién llegado de Sevilla», relataba lo acontecido en Córdoba en los primeros días de la sublevación militar fascista. Este actor explicaba que la compañía estaba en Córdoba para rodar los exteriores de la película El genio alegre y que la encabezaba la protagonista Rosita Díaz con otros actores y actrices como Antonio Vico, Anita Sevilla o Fernando Fernández de Córdoba. Más adelante, Edmundo recordaba:

«Aquel día 18, Rosita Díaz Gimeno habló por teléfono con el doctor Juan Negrín, su médico de toda la vida[2]. Pero ello fue pábulo y comentario enseguida para las huestes fascistas. El actor Fernández de Córdoba la delató alegando que era una espía de los marxistas… A medianoche se presentaron en el hotel unos esbirros y se la llevaron al cuartel…».

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El actor seguía relatando que Rosita estuvo incomunicada setenta y dos horas y prisionera varios días más, y solo al comprobar que no era una espía la dejaron en libertad. «Salió de la cárcel como había entrado, sin asustarse y bastante tranquila: “Ya me veía —nos dijo— como Marlene Dietrich en Fatalidad, pintándome los labios frente al piquete de ejecución”».

Efectivamente, en los archivos de la Prisión Provincial de Córdoba (en el Alcázar de los Reyes Cristianos) se encuentra el dato de que el 20 de julio Rosita Díaz fue conducida por el Comisario de Vigilancia de la capital cordobesa quedando detenida por espionaje a favor del gobierno de la República, y está registrada su puesta en libertad el día 22 de julio de 1936.

Seguía contando Edmundo Barbero que a los pocos días de estar alojados en el Hotel Simón de Córdoba sin poder salir de la ciudad, se declaró allí el tifus y una muchacha de la compañía (Vicentita Rojo, la doble de Rosita en la película) que tenía diecisiete años murió de forma fulminante, por lo que se marcharon a Sevilla a mediados de agosto. Allí la situación no cambió mucho y presenciaron escenas de indescriptible represión. Además, «el barrio de Triana era bombardeado a diario desde el cuartel de la Maestranza», seguía contando Edmundo. Pero lo peor de todo es que a Sevilla llegó el actor Fernández de Córdoba, que ya «traía los entorchados del fascismo», y lo primero que hizo fue denunciar nuevamente a Rosita. También a Anita Sevilla y a él mismo, por izquierdistas.

A Rosita Díaz la llevaron a la Comisaría fascista de Queipo de Llano, «situada en el convento de los jesuitas que está en la plaza del Duque, esquina a la calle Tetuán», donde se vivieron escenas de gran crueldad con los detenidos republicanos. Edmundo, después de describir la «sala del grano» y la «tortura del arroz» que atribuye a un sargento de la Guardia Civil llamado Rebollo, aseguraba que Anita Díaz se salvó de la muerte por un verdadero milagro: «una recomendación a tiempo la salvó».

Como se comprueba por esta noticia de principios de enero, y que Edmundo corroboraría pocas semanas después en su libro El infierno azul, editado ese mismo año 1937 en los Talleres Socializados del SUIG (adscrito a la CNT) de Madrid, Rosita no había sido fusilada, sino que se había salvado dos veces de ese peligro cierto. Si bien es verdad que Edmundo Barbero en la nota de prensa tampoco aclaraba nada sobre el destino final de la conocida actriz.

El caso es que el primero en desmentir la noticia fue The New York Times, que justo al día siguiente de la primera noticia, el 28 de febrero de 1937, publicaba ya el desmentido en base a las declaraciones de la amiga de la actriz, Rosita Moreno, que había recibido un telegrama desde España (Segovia) asegurando que se encontraba bien y firmando como «Rosita».

En el ABC de Madrid del 5 de marzo, ya apareció una noticia desmintiendo el fusilamiento de Rosita y el mismo día, también se hizo eco del desmentido el diario anarquista de Barcelona Solidaridad Obrera: «La actriz cinematográfica Rosita Díaz Gimeno se halla vigilada en Salamanca» acompañando a la noticia con un dibujo de su rostro. Unos días más tarde, en La Voz (Madrid) del 11 de marzo de 1937 se publicaba:

«Los sensacionalismos

Ahora resulta que Rosita Díaz no ha sido fusilada

Sino que está trabajando para los facciosos

BUENOS AIRES 11 (10 m.).—El diario “La Prensa” publica una información que desde Salamanca le envía su enviado especial, en la que se desmiente la noticia que ha circulado de haber sido fusilada en Sevilla la actriz cinematográfica Rosita Díaz Gimeno. Añade el corresponsal que la citada artista se encuentra en la ciudad del Cuartel General de Franco, sometida a una vigilancia especial y a disposición de las autoridades, a fin de tomar parte en los espectáculos benéficos que se organizan para los heridos de la guerra (Agencia Argos)».

Y el titular más llamativo e irónico venía publicado en el ABC del 12 de marzo, donde además de recoger la noticia argentina anterior, se hacía eco de lo aparecido en la prensa americana del 28 de febrero sobre el telegrama recibido por Rosita Moreno en Hollywood:

«PARECE QUE ROSITA DÍAZ NO ES MARIANA PINEDA

…Según la misma fuente informativa, por el contrario, Rosita vive a sus anchas en el campo rebelde. Hace pocos días se trasladó a Portugal y en la actualidad está en Valladolid, donde tomará parte en diversos festivales benéficos…para los heridos de guerra».

Esta campaña para desprestigiar a Rosita Díaz, haciendo creer que colaboraba con los fascistas también se difundía en el exterior, como puede deducirse de esta noticia que fue portada del Diario de Costa Rica del día 7 de marzo, en el que se aseguraba, incluso, que «la genial artista lucha al lado de los nacionalistas» y que para desmentir la propaganda insistente de que había sido ejecutada, actuaría en Salamanca «en un festival patriótico-religioso».

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El caso es que, a pesar de estas noticias concluyentes que desmentían el fusilamiento de la actriz, en el diario Ahora (Madrid) del 2 de marzo de 1937, se seguía insistiendo en la noticia y publicaban una fotografía del rostro sonriente de Rosita y un pie de foto en el que aseveraban: «Rosita Díaz Gimeno, una de las promesas más firmes de la cinematografía española y protagonista de varios films nacionales, que la dieron una gran popularidad, ha sido asesinada por los fascistas, después de una comedia de juicio en la que le imputó su calidad de espía al servicio del Gobierno de la República».

O, más extraño aún, el periódico The Gleaner de Jamaica publicó también en una fecha tan tardía como el 10 de marzo de 1937 que la «bella actriz española conocida internacionalmente en el escenario y la pantalla» Rosita Díaz había sido ejecutada por los militares rebeldes acusada de espionaje, según noticias sin confirmar provenientes de Gibraltar.

Investigando para este trabajo me he encontrado con una información de, nada más y nada menos, una fecha tan postrera como el año 1975, donde un conocido dirigente anarquista, José Peirats, en la publicación Frente Libertario (n.º 49 del mes de marzo), sigue pensando que Rosita fue fusilada por los fascistas, y encima le «critica» a Lola Iturbe el que en su libro La mujer en la lucha social (México, 1974) no mencionara a Rosita Díaz como una de las mujeres que perdió la vida por la causa de la Revolución, ya que había sido «fusilada en los primeros días por Franco por ser una espía al servicio de la República en territorio enemigo».

Este error histórico de bulto puede entenderse si tenemos en cuenta que precisamente una publicación de Barcelona de simpatías y difusión anarquistas como era Mi Revista estuvo casi un año dando a conocer la imagen de que Rosita Díaz Gimeno era una artista perseguida por el fascismo. Desde un artículo a toda página del 15 de marzo de 1937, titulado así, «La perseguida del fascismo», a un anuncio de un libro que iba a editar la misma revista y escrito por el periodista Manuel P. Somacarrera y que hasta enero de 1938 se estuvo anunciando como inminente (no he encontrado noticias ni pruebas de que se publicara finalmente).

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Esto se escribía el 15 de marzo, seguramente por Somacarrera (aunque no está firmado), que era redactor de la revista:

«…Por bordar con hilos de oro en tierras granadinas la bandera de la Libertad, el verdugo tuvo que hacer un nudo de seda para ahogar el grito más romántico de la mujer española. Y ahora, en tierras también andaluzas, en esa Andalucía donde la mujer no baila ya en los floridos cármenes, porque ahora es zapateo canallesco jaleado con mugidos de bestia en celo, se dice por todas partes que ha caído segada por la metralla fascista Rosita Díaz… Encanto que llevó a la pantalla para contento y orgullo de los españoles que la admiraron en las producciones cinematográficas «Rosa de Francia» y «Angelina o El honor de un brigadier», rodadas ambas en la cátedra de Hollywood por los prestigiosos estudios de la Hispano Foxfilm…

Rosita Díaz aliaba a su belleza todo su amor por los humildes, por todos esos hijos de lacería que se retuercen por el hambre y la miseria con lágrimas de estaño en los ojos y dolor canceroso en el corazón. Por eso, por estar amasada con levadura del pueblo laborioso, sintió ansias de rebeldía. El recuerdo de tantas muertes inocentes apretó su garganta, y a costa de su misma vida dejó la factoría burguesa para entrar en la promoción de pueblos heroicos que quieren morir libres y no vivir esclavos.

Rosita Díaz después de consagrarse mundialmente estrella de la pantalla cinematográfica se convierte en heroína de la libertad del pueblo español».

Como se ve, la imagen de una Mariana Pineda cinematográfica volvía a defenderse al menos en este medio de Barcelona…

Más allá de haberse convertido en un arma mediática por ambos bandos en contienda, lo cierto es que Rosita Díaz, después de participar —de buen grado o no— en algún acto a beneficio de heridos del bando franquista (aunque sin saberse qué papel representó en ellos, porque era actriz de teatro y cine, y no de varietés) consiguió la forma de salir de Salamanca, llegar a París a primeros de mayo de 1937 y volar rumbo a Hollywood en un avión de la TWA para rodar una película con la distribuidora Columbia Pictures, La vida bohemia (1937, de John Alton, Josef Berne y Edgar G. Ulmer), versión cinematográfica de la ópera de Puccini. Se ha dicho que fue canjeada por otros prisioneros al tener una relación sentimental con el hijo de Juan Negrín (ministro republicano de Hacienda desde el 6 de septiembre de 1936), o que sus influyentes amigos del gremio del cine presionaron para ello e incluso que el multimillonario español Jaime del Amo, dueño de la productora Cantabria Films, que quería a toda costa que fuera su protagonista en la nueva película, hizo gestiones para que la dejaran en libertad. No se sabe con certeza y creo que nunca ya se sabrá. El caso es que Rosita, cuando estuvo en París, no aceptó la oferta del director Benito Perojo de trabajar con él en la Alemania nazi, como sí hicieron Imperio Argentina o Estrellita Castro y otros actores y actrices españoles de «Fascislandia», como llamaba Somacarrera al territorio gobernado por Franco. Y que al acabar la película de Hollywood volvió a la España republicana para correr la misma suerte que la familia Negrín. Estuvo en Barcelona hasta el final de la guerra, y cuando la mayor parte del gobierno estuvo en el pueblo gerundense de Agullana, ellos habitaron la Masía de Perxés, donde Rosita se casó oficialmente el 3 de febrero de 1939 con Juan Negrín Jr., que era, además de doctor en Medicina por la Universidad de Barcelona desde 1938, oficial del cuerpo de Carabineros de la República a las órdenes de su padre. Finalmente el 5 de febrero, fueron de los últimos que pasaron a Francia camino del exilio por el paso fronterizo de El Pertús[3].

En El País del 30 de abril de 1991, se cuenta que el cineasta José María González Sinde pudo entrevistar a Rosita Díaz Gimeno en Nueva York unos años antes de morir la genial actriz. Estas fueron sus palabras al recordar los hechos que hemos narrado: «Me llevaron detenida al Alcázar. Estuve 32 horas sin comer ni beber, ni siquiera evacué en ese tiempo. A los tres días me devolvieron al hotel, vigilada día y noche… Después me trasladaron a Sevilla y allí fue peor. El director general de seguridad —un hombre joven, un chulo, un tipo despreciable— me dejó marchar a Salamanca, donde al fin conseguí un pasaporte…el número 17 del Gobierno de Franco, que aún lo conservo», dijo Rosita en 1982.

Aunque no se sepa con seguridad lo que pasó en esos meses desde finales de agosto de 1936 a mayo de 1937, está claro que estuvo vigilada en todo momento y que no estaba en territorio de los sublevados por su gusto. Rosita era una republicana convencida, aun sin tener militancia de ningún tipo. Pocas artistas se manifestaron de forma tan clara como ella en 1931: «A mí me parece magnífico que se otorgue el voto de la mujer. El divorcio me entusiasma. No porque piense ponerlo en práctica, sino porque me parece una cosa, más que justa, necesaria, para dar situación legal a tantos matrimonios separados, unos moralmente y otros moral y afectivamente»[4]. Contrariamente a lo que ella pensaba, Rosita sí usaría varios años más tarde ese derecho al divorcio, separándose de su primer marido, un actor secundario de la primera compañía de teatro en la que trabajó, Francisco Alagón, y con el que parece tuvo un único hijo, Francisco. Ese hijo sería reconocido por Juan Negrín al casarse con Rosita en 1939 y tuvo su mismo apellido, Francisco Negrín Díaz.

Rosita Díaz Gimeno no fue fusilada por los fascistas ni en Córdoba ni en Sevilla, aunque ella reconoció que temió lo peor, pero sí fue una de las muchas mujeres o novias de republicanos o sindicalistas señalados que fueron «perseguidas por el fascismo». «Pero tendría ideas políticas; de usted se ha dicho que era la artista de la República», le comentaba González Sinde en su entrevista. Y Rosita le contestó: «Yo no tenía ideología política ni pertenecía a ningún partido, pero viendo lo que yo he visto, cualquier persona con un mínimo de sensibilidad sabe qué partido tomar».

EPÍLOGO

En Popular Films del 1 de octubre de 1931, se informaba de una anécdota que contaba el mismísimo Maurice Chevalier. Estaban rodando El cliente seductor, del director Richard Blumenthal, un sketch de pocos minutos en los estudios de la Paramount en París (Joinville) donde intervenían, junto al gran galán y cantante francés, Rosita Díaz, que comenzaba su carrera, e Imperio Argentina, entre otros. Decía Chevalier que en un momento del diálogo con Rosita debía llamarla «bajita» como una especie de insulto, y que al no poder pronunciar correctamente la «jota», la llamó «vaquita». «Mademoiselle Díaz, al oírme, me miró con unos ojos muy graciosos de espanto. Luego se echó a reír, “¿qué he dicho?”, pregunté yo, verdaderamente alarmado. Y ella, divertida, me dijo que yo la había llamado, en español, petite vache… ¡Terrible! Cuide usted durante años un tipo de homme à femmes («seductor») para que un buen día, de improviso, la simple sustitución de una letra eche por tierra toda tu historia de varón galante. Menos mal que Rosita Díaz no es rencorosa. Me perdonó enseguida, todavía riéndose…». En los estudios cinematográficos de Joinville (Fox-París), donde Rosita comenzó su carrera en el séptimo arte, así la llamaban, «la muchacha que siempre sonríe».

Esta es solo una faceta de la interesante vida de Rosita Díaz, mujer republicana y represaliada por el fascismo. Prefirió el exilio, el olvido y el silencio a tener una vida de fama y laureles ayudando a sostener un régimen asesino que no dudó en matar a «La sonrisa de la República». Con este trabajo quiero recuperarla y dignificarla.

Rosita Díaz, 1934. Fuente: Revista Cinegramas de 4 de noviembre de 1934

Para conocer más:

BARREIRO, JAVIER. https://javierbarreiro.wordpress.com/2015/04/13/rosita-diaz-gimeno-una-identidad-revisable/

ESPÍN, MANUEL. Mujeres en el filo de la navaja. Corona Borealis, 2012. Capítulo 22: «Rosita Díaz Gimeno, la estrella errante», p. 239.

RÍOS CARRATALÁ, JUAN A. El tiempo de la desmesura: Historias insólitas del cine y la guerra civil española. Barril Barral, 2010. Capítulo 3: «El genio alegre, la sonrisa de la República», p. 175.

[1]     En la época se publicaron las fechas de 1908 y 1911 como posible nacimiento de la artista, pero Javier Barreiro (ver Bibliografía) apunta la posibilidad de que Rosita (o Valera) fuera de un pueblo de Zaragoza y naciera en 1907.

[2]     Juan Negrín López, médico y eminente catedrático de fisiología en la Facultad de Medicina de Madrid, aún no formaba parte del gobierno de la República ese 18 de julio, pero era un conocido político del PSOE desde la dictadura de Primo de Rivera y diputado socialista en las elecciones de 1931 (Las Palmas), 1933 (Madrid) y 1936 (Las Palmas). Rosita hablaría con la casa de Juan Negrín, donde vivía su «novio» en aquel momento, y eso despertó las sospechas…

[3]           Ver Josep Playá Maset en Últimos días de la retirada, basado en las memorias de Carles Pi y Sunyer, consejero de cultura de la Generalitat en 1939. La Vanguardia, 16 de febrero de 2014.

[4]             Citado en Ríos Carratalá, 2010 (ver bibliografía).

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