La prensa durante la dictadura de Primo de Rivera. Profesionalización del periodismo

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Inauguración de la escuela de periodismo del diario El Debate, junio de 1926

 

Este artículo pertenece a una serie de artículos de Miriam Orozco dedicados a la historia de la prensa española 

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Miriam Orozco

Tras el beneficioso periodo de pujanza para la economía española de la Primera Guerra Mundial, gracias al auge de las exportaciones, los años posteriores trajeron consigo el desabastecimiento interno y una importante alza de los precios, puesto que durante los años de la guerra, el país había dejado de realizar las inversiones necesarias para el adecuado mantenimiento de la economía nacional. Unas desfavorables condiciones que sufrió la clase obrera. Esta situación generó un progresivo descontento de los ciudadanos con sus poderes políticos, llegando a causar una enorme inestabilidad. Los efectos de la Revolución Rusa sobre el movimiento obrero español, así como el descontento popular que desencadenó la guerra de Marruecos en 1921 y el propio agotamiento del sistema fueron otros de los factores que llevaron a España a un proceso de descomposición social y política. Este debilitado contexto nacional ocasionó el clima idóneo para que el general Primo de Rivera pudiese llevar a cabo con éxito su golpe de Estado en septiembre de 1923. Un cambio en el gobierno que trajo consigo nuevas reformas políticas que tendrían su impacto en la prensa. Durante los años de gobierno de Primo de Rivera, desapareció la popular cabecera La Correspondencia de España, a la par que nacieron otras que llegaron a adquirir gran popularidad como La Nación, fundamental instrumento de apoyo del régimen del general, e Informaciones.

A pesar de ser un período en el que la prensa volvió a sufrir la censura previa, no fue una etapa que destacase, como otras anteriormente, por las persecuciones a los periódicos, a excepción de los de ideología anarquista, contra los cuales luchó severamente el gobierno de Primo de Rivera. Al margen de estos conflictos, esta etapa fue determinante a la hora de crear una renovadora concepción del oficio periodístico, que trajo consigo la progresiva oficialización del mismo.

Aunque durante el gobierno del general Primo de Rivera, este no desarrolló una nueva ley de imprenta, sino que continuó con la aprobada en 1883, la prensa durante la dictadura sufrió varios cambios. Uno de los más relevantes fue la entrada en vigor de los carnets para periodistas, los cuales a partir de entonces serían requisito fundamental para poder ejercer la labor del periodismo en cualquier punto del país, un paso adelante en la profesionalización del oficio.

En 1926 se imparten los primeros cursos intensivos para periodistas en la escuela no oficial del periódico El Debate. La pretensión de estos cursos era que los interesados en dedicarse al mundo del periodismo, con alguna experiencia previa, pudieran adquirir los conocimientos prácticos y teóricos suficientes para poder desempeñar las labores propias de este oficio de manera eficaz y solvente. A pesar de tratarse de una institución privada y no oficial, estos cursos darán pie a partir de 1932 a otros mucho más profesionalizados y similares a los de las actuales carreras de periodismo, con cinco años de duración y dedicados a jóvenes menores de veinte años sin experiencia previa. Tan solo diez años más tarde, la escuela había formado a multitud de estudiantes que llegaron a alcanzar puestos como directores y redactores de prensa en los diarios más prestigiosos del país.

El auge de los periódicos regionales fue otra de las características de la prensa durante esta etapa, debido sobre todo a tres factores: el aumento de las posturas centralistas entre las publicaciones, el avance del periodismo moderno en el ámbito regional gracias a las mejores infraestructuras y desarrollo de los transportes y el anticlericalismo propugnado por los grandes diarios impresos en la capital, que llevaron al desarrollo de pequeñas publicaciones católicas en las provincias. Algunos de los más importantes fueron La Voz de Galicia, La Verdad de Murcia o El Diario de Aragón. La expansión de las ediciones especiales por las provincias fue un proceso que no cesó en su crecimiento y terminó por convertirse en uno de los factores claves para entender la consolidación de la prensa de masas en España.

Como hemos podido observar a través de los tres artículos que componen la serie acerca del nacimiento de la prensa de masas en España, los adelantos en la imprenta facilitaron también que estos modernos diarios y revistas pudieran introducir en sus páginas el aporte creativo de la publicidad y un aumento de las imágenes gracias a las innovaciones técnicas en el mundo de la fotografía, que dejaba atrás al antiguo y costoso recurso del grabado. Una renovación de la imagen que aportaba frescura a la apariencia de estos nuevos periódicos y que hizo de ellos un producto mucho más atractivo de cara a los futuros consumidores. El gradual desarrollo que se afianzó gracias a la profesionalización y reconocimiento público del oficio del periodista, siéndole concedido su importante valor en la sociedad.

A través de la historia de la prensa de masas es posible analizar el progresivo proceso que ha llevado a la prensa actual a convertirse en la heredera de estas nuevas publicaciones nacidas durante el siglo XIX. Un modelo de prensa que se ha modernizado al mismo ritmo que la sociedad.

 

BIBLIOGRAFÍA

  • GONZÁLEZ CALLEJA, Eduardo. La España de Primo de Rivera. La modernización autoritaria 1923-1930. Madrid: Alianza Editorial, 2005.
  • FERNÁNDEZ, María Isabel. La formación de los periodistas españoles. Disponible en http://www.unav.es/fcom/communication-society/es/articulo.php?art_id=245, vol 6(1 y 2), 1993.
  • SÁNCHEZ ARANDA, José Javier. «La prensa en España». En GUASCH, Juan María (dir.): Historia de la prensa. Madrid: Ediciones Rialp S.A. 1990.

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