La influencia de la masonería en el pensamiento de Blas Infante

 

Emilio Ciprés

Normalmente, cuando hablamos de Blas Infante, nos centramos en su faceta política, sin embargo, detrás de sus convicciones políticas se escondía un hombre con grandes inquietudes espirituales que lo alejaron de la ortodoxia tradicional. Unas ideas que influyeron profundamente en sus obras y en su pensamiento.

Blas Infante recibió durante su infancia una educación católica, como era habitual en la época, que se acrecentó durante su estancia en Bachiller en el Colegio de los Escolapios de Archidona. No obstante, en sus obras podemos observar una notable influencia de la masonería. A este respecto, el emblemático abogado y nieto de Blas Infante, Estanislao Naranjo Infante, considera que su presencia en este grupo es innegable desde, al menos, 1913 y que algunas de sus obras más importantes, como Ideal andaluz, tienen una marcada terminología masónica.

El considerado como Padre de la Patria andaluza sufre una transformación tras terminar sus estudios, pues deja a un lado la religión en la que se había criado para interesarse por la masonería. A través de los títulos que encontramos en su biblioteca, se pueden vislumbrar algunas de las grandes inquietudes del autor andaluz y la búsqueda espiritual que realizó fuera de la tradicional religión católica heredada. Entre otras obras, destacan el Corán, el Avesta, el Libro del Tao y una amplia gama de libros esotéricos.

Mucho se ha dicho y escrito sobre la masonería, aunque resulta complicado hablar de ella debido a que sus miembros carecen de una doctrina unitaria que estructure su pensamiento y sus modos de actuación. Por tanto, generalizar en este tema puede resultar problemático, aunque hay autores como Leandro Rey que consideran que se ha creado una imagen diabólica del grupo en el imaginario colectivo de los españoles por intereses meramente políticos y religiosos.

Para desmitificar esta cuestión, habría que decir que la masonería no guarda relación alguna con rituales satánicos ni con aquelarres o profanaciones de ningún tipo. En sentido estricto, no es una secta religiosa ni un partido político o un mero grupo de presión. Tampoco es una academia o un círculo de estudiosos, aunque, en cierta medida, parece que albergue un poco de cada cosa. Según Estanislao Naranjo Infante, «la masonería es una hermandad iniciática, ritualística y esotérica que pretende la perfección de sus miembros y el desarrollo de la humanidad».

Sus miembros creen en la existencia de un ser superior o Dios, al que denominan «Gran Arquitecto del Universo», que es concebido como principio y fin de todas las cosas. Según José María García León, es una asociación que se sitúa por encima de cualquier confesión y cuya finalidad es ir hacia una especie de moral universalista que esté por encima de las naciones. Esta última idea es imprescindible para comprender el pensamiento de Blas Infante.

No sería algo extraño, por tanto, ser budista, musulmán, cristiano o judío y, a la vez, masón. La masonería no es excluyente respecto de otras creencias religiosas o filosóficas. Lo que guía a los masones es su afán constructivo desde un sentido filantrópico y humanitario, y su meta inmediata es el perfeccionamiento tanto moral como material de la humanidad. Valores como el progreso indefinido del hombre o la tolerancia son algunos de sus pilares más significativos, aunque en aquellos países caracterizados por la falta de democracia o de pluralismo hayan tenido muy mala prensa.

La masonería ha defendido tener conciencia de uno mismo, aceptarse con sus virtudes y defectos. Su búsqueda de la perfección se simboliza con la luz y el camino, siendo este último un tránsito hacia su meta, que es la iluminación. Durante su trayecto, el caminante sufre una transformación no exenta de dolor y angustia metafísica, hasta que el conocimiento de sí mismo le ayude a encontrar la paz espiritual.

Hay pocos datos acerca de la pertenencia de Blas Infante a la masonería, dado que no poseemos un expediente personal suyo ni tampoco podemos contar con sus papeles privados, pues fueron cuidadosamente quemados por su esposa tras su fusilamiento en el verano de 1936.

MasoneriaInfante2 - Retrato de Blas Infante de joven.jpg
Retrato de Blas Infante de joven

Tras esta leve aproximación a las características del pensamiento masónico, les mostramos un extracto de su obra Ideal andaluz para que vean cómo se trasluce en esta obra su terminología y pensamiento:

«La Vida está latente para crear la Perfección Absoluta.

La Vida es lo Relativo caminando a lo Absoluto en el vehículo de la Forma.

(…) Solo triunfan los perfectos; y todos los seres sienten su destino en el triunfo de su esencia. El Proceso Total se descubre y comprende al apreciar el desarrollo parcial de cualquiera de sus manifestaciones, regidas todas por la Ley que, en la variedad, mantiene del Universo la Soberana Armonía. Savia de perfección es la Lucha.

Como las plantas luchan, aspirando a explayar en el triunfo de la flor el resumen de aromas y colores que adquieren, conquistando su esencia a las sonrisas de la luz y al perfume de las auras, así la vida del Universo resume la lucha de todos los seres, aspirando a explayar sus conquistas en el triunfo majestuoso y definitivo de la Eternidad. Esto es, de la Perfección Absoluta.

La Vida, pues, tiene un ideal absoluto: la Eternidad; y un ideal próximo: la relativa perfección; y una base de inmediata defensa: la conservación de la perfección; y una base de inmediata defensa: la conservación de la perfección y vida ganada. Al primero, responde el destino que sienten los seres; al segundo, y a la última, hasta que el ser llega a hombre, el instinto a la lucha por el triunfo y por la vida los arrastra».

Ideal andaluz

El sentido de la vida se encuentra en la búsqueda de la auténtica perfección, que traerá la virtud y la verdad a los que la alcancen. Vemos múltiples pasajes de inspiración masónica en esta obra y también en otras como Cuentos de animales, La dictadura pedagógica y Reelección fundamental. Encontramos también textos influidos por su pensamiento, como el siguiente que nos brinda Estanislao Naranjo Infante:

«Mi nacionalismo no consiente, al contrario, estima grotesca la alabanza de un pueblo a sí mismo, tanto como a la propia alabanza individual. Mi patriotismo sigue otros derroteros; antes que andaluz, es humano. Creo que por nacimiento, la Naturaleza no circunscribe un mundo para el nacido, sino que discierne a los soldados de la Vida el lugar donde han de luchar por ella. Yo quiero trabajar por la Causa del espíritu en Andalucía, porque en ella vine a nacer. Si en otra parte me encontrare, me esforzaría por esta Causa con igual fuerza. Si combato contra los que enjuiciaron livianamente a este país, tengan por presente que no lo hago por la Patria, sino por la Verdad».

Manuscrito AEE (1-2)

El pensamiento político de Blas Infante aspira en última instancia a la defensa de una moral universal fuertemente influida por sus creencias masónicas y por sus múltiples lecturas religiosas y esotéricas. Esta visión global de su nacionalismo y de su ideal político no niegan, en absoluto, sus aspiraciones en torno a Andalucía, aunque sí se enmarcan dentro de una aplicación concreta de una moral y una ética que, como fin último, son universales. La influencia de este planteamiento es también protagonista en los símbolos andaluces y en su propia casa en Coria del Río.

Bibliografía

  • Álvarez Rey, Leandro. Republicanismo y masonería en la Andalucía del siglo XIX: las logias de Marchena. Universidad de Sevilla, p 181-193.
  • García León, José María. (1993). La Masonería Gaditana. Desde sus orígenes hasta 1883. Una contribución al estudio del liberalismo gaditano. Cádiz. Quorum Libros.
  • Infante, Blas. (2010). Ideal andaluz. Centro de Estudios Andaluces.
  • Naranjo Infante, Estanislao. (2011). «Masonería, camino de equilibrio y sentimiento religioso». En Medina Casado, M y Sanmartin Ledesma, R (Eds). Blas Infante Inexplorado. Jaén, Universidad- Centro de Estudios Históricos de Andalucía (CEHA), pp 253-270.

 

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