Gerda Taro en Andalucía (II)

Republicanos en Almería, de Gerda Taro.

Puede leer la primera parte de Gerda Taro en Andalucía aquí

 

Isabel Almagro Franco

Después de sus primeros trabajos en Andalucía y otros sitios de España durante la Guerra Civil, la joven Gerda visita la provincia de Almería, donde conoce y fotografía a refugiados supervivientes procedentes de Málaga que han venido andando hasta allí. La joven se enfrenta a lo peor de la guerra, la crueldad y la barbarie; comenzó fotografiando la revolución y terminó fotografiando la guerra. Ya mucho más madura como fotógrafa, después de lo aprendido sobre todo en Córdoba, realiza un trabajo fundamental al que une la tristeza y denuncia por lo ocurrido en Málaga, que explicaremos más adelante, y la alegría por lo ocurrido en el Jaime I, donde una punta de esperanza renace para ella.

 

gerda tato com cámara.jpg
Gerda Taro con su cámara, a la derecha

Donde dio la vuelta el aire: la Desbandá de Málaga

Uno de los más trágicos y crueles episodios de la Guerra Civil, y desgraciadamente, uno de los más desconocidos, fue la  huida de civiles desde Málaga a Almería andando por la carretera de la costa, desesperados, indefensos, con lo poco que tenían y sin ello. Este capítulo despiadado donde se atacó a población civil indefensa, niños, familias enteras que huyen de la crueldad de la guerra fue quizás uno de los más negros episodios de nuestra historia.

2d94d75804d33889d9d398962d9f83d5--refugees-spain.jpgAunque Gerda Taro, nuestra protagonista, fotografió a estas personas en Almería y sólo a los pocos que lograron sobrevivir de esta masacre, este éxodo comenzó mucho antes, en Málaga.

A mediados del mes de marzo del 37, Capa y Taro recorren juntos la Costa del Sol, que ha sido tristemente protagonista de uno de los éxodos masivos más crueles y despiadados de la historia. Vienen para cubrir la noticia de la caída de Málaga para las revistas Vu y Regards, a la que dedican varios artículos en febrero, marzo y julio de 1937. Cuando llegan, el éxodo de refugiados que quieren documentar prácticamente había finalizado; retratan a algunos de ellos en Almería.

Cuenta Carmen Rangel en su libro que el asalto fascista de Málaga fue quizás el episodio más negro vivido en Andalucía entre 1936 y 39, por ser el menos selectivo, el más masivo, una carnicería que casi arrasó a la población civil de la capital andaluza, ciudadanos convertidos en conejillos de indias de la guerra «moderna». Málaga cayó la primera semana de febrero de forma fulminante. El general que destinó la República a la defensa de Málaga denunció la falta de cañones y de munición básica.

aeb3828ba423747f623b7ed9976f0cdc.jpgEntre el 6 y el 8 de febrero, comienza el exilio masivo de la población civil malagueña, un episodio que ha sido tristemente conocido como «la Desbandá». La carretera de la costa fue la única salida para esta población, encajonada entre la sierra y los acantilados de la costa. La carretera, así, se convirtió en una ratonera para mujeres y niños que cargaban con sus hatillos y sus pocas pertenencias huyendo del horror. Los fascistas disparaban desde la costa con buques de guerra contra la población civil indefensa. Además, los observadores británicos destinados en el Campo de Gibraltar no hicieron nada para tratar de defender a la población indefensa.

la desbandá .jpgSegún Lorna Arroyo, Málaga, que desde el principio de la guerra estuvo tomada por los anarquistas, se convierte en objetivo de guerra y Queipo de Llano junto al general italiano Mario Roatta inician una ofensiva sobre la ciudad. Aprovechando seis mil hombres que había enviado Mussolini que desembarcaron en Cádiz el 22 de diciembre del 36. Además, dos columnas españolas avanzan simultáneamente desde la serranía y la costa. Este despliegue bélico provocó la huida y evacuación civil de la población malagueña, que, atemorizada por el ataque fascista, huye hacia Almería por la carretera de la costa. Más de 150.000 personas (otras investigaciones más recientes apuntan a más de 300.000) iniciaron su andadura hacia Almería con la esperanza de poder salvarse del ataque fascista, emprendiendo a pie un camino incierto que, como veremos, será no sólo duro por las condiciones del terreno y por el hecho de hacerlo a pie, sino que sufrirán la crueldad de ser atacados por mar por barcos de guerra que dispararán sobre población indefensa, cargándose de un plumazo el respeto a los derechos humanos y las convenciones a favor de la población civil y sobre las víctimas.

NYC134604.jpg

Capa y Taro se unen a las víctimas al fotografiar la excesiva crueldad a la que se está sometiendo al pueblo andaluz, los más débiles, mujeres y niños, indefensos e inocentes, masacrados por disparos de militares profesionales.

Según Fernando Olmeda, «en Almería fotografían las consecuencias de la cruel ofensiva comandada por el general Queipo de Llano. Ven ancianos, mujeres y niños en estado de shock, desesperanzados e indefensos, durmiendo en las aceras, doloridos por el viaje. Las autoridades tratan de aliviar la situación dando salida a través de autobuses, trenes y barcos».

La mayoría de estas fotografías se publicaron en la revista Ce Soir en marzo del 37. Son fotografías que tienen el sello Capa & Taro. Málaga estaba en la primera plana de numerosos medios internacionales.

regards. refugie de Malaga.jpg

Gerda Taro logró en Almería algunas de las fotos más significativas de toda su carrera.

Según afirma Rosario Ruiz Franco en su artículo para la Universidad Carlos III, «Gerda Taro cubre la llegada de 150.000 personas de Málaga a Almería tras la toma de la primera por los franquistas, y es aquí, con la experiencia directa de los efectos de la guerra entre la población civil y muy especialmente entre mujeres y niños, cuando la fotógrafa alemana realizará sus primeras imágenes en donde la violencia está implícita así como el dramatismo del propio conflicto. Algunas de ellas, dada su gran calidad y su valor documental serán portada de las revistas gráficas con las que colabora». Son fotografías directas, expresivas, donde resaltan los rostros del horror de los refugiados que han venido huyendo desde Málaga caminando. En sus caras se puede leer el horror, el cansancio y, sin duda, la desolación. Estas fotografías, mucho más directas y crudas que las anteriores, pudieron ser el preludio para las que luego realizará en la morgue de Valencia a las víctimas del bombardeo de mayo del 37.

Una vez más, la alemana pone el foco en las víctimas, mujeres y niños, civiles ajenos al conflicto bélico que fueron masacrados y bombardeados por la carretera. La desolación marca sus rostros. Consciente de poder despertar sensibilidades en otros países y que la opinión pública pudiese hacer algo frente a los refugiados, sus fotografías muestran la crueldad y la barbarie de la guerra.

NYC134618.jpg

Además, según afirma Lorna Arroyo en su tesis, el primer gran reportaje firmado como «Foto Capa et Taro» se inicia con este reportaje, el de los refugiados malagueños en Almería para la revista francesa Regards el 18 de marzo del 37. A pesar de este hecho que vincula a los fotógrafos, ya no sólo de una forma fortuita, sino de forma profesional, Gerda ha firmado las fotos por detrás como Photo Taro. Este hecho indica una reivindicación de su trabajo por parte de la fotógrafa, que va consolidando un estilo propio que ha ido evolucionando sobre todo en Córdoba, en la Granjuela y Valsequillo, donde la alemana realizó su trabajo en solitario. A pesar de esto, no publicará en solitario como Photo Taro hasta su reportaje en el Monte de Aragón el 8 de abril del 37, publicado también para Regards.

taro_gerda_t_2007_29_425402_displaysize.jpg

Olmeda cuenta en su libro que después «deciden avanzar por la costa, en sentido contrario al éxodo, y llegan a Calahonda, donde se unen al Batallón Tchapaiev y al Batallón español Otumba. Se publican dos fotos de Gerda en Regards. En una aparece una familia con todos sus enseres cargados a lomos de un asno. En la otra, una mujer transporta un saco de avituallamiento a lomos de un caballo blanco».

taro_gerda_2002_1_5_415827_displaysize.jpg

Fernando Alcalde Rodríguez, geólogo y técnico del Ayuntamiento de Motril, realizó una laboriosa investigación sobre la estancia de Capa y Taro en Calahonda. La información obtenida en el Archivo Estatal Ruso de Historia Socio-Política indicaba que los internacionales habían llegado a Calahonda y Lújar el 14 de febrero, donde consolidaron el frente. Así, Robert Capa y Gerda Taro llegaron a Almería ese mismo día y fueron fotografiando a las tropas a medida que avanzaban hacia el frente, sin dar más referencias que «en la zona de Málaga, febrero de 1937». En esa fecha, el frente estaba en las afueras de Motril, en las proximidades de Calahonda, de tal modo que deduce que todas ellas debieron ser realizadas cronológicamente allí.

taro_gerda_ci2499_444061_displaysize Calahonda.jpg

Además, una fotografía denominada Republican soldiers, Málaga front, Spain muestra a un grupo de 5 soldados encaramados a unas rocas junto a un poste de tendido eléctrico que le resultó claramente identificable con un lugar junto a la población de Calahonda: la Hoya del Barco. Su autora es Gerda Taro y la fecha, febrero de 1937.

taro_gerda_36-5-13_pos_453617_displaysize Calahonda

taro_gerda_2002_1_6_446460_displaysizeHemos denominado a este epígrafe donde da la vuelta el aire, porque consideramos que la Desbandá, uno de los episodios más crueles y despiadados de la guerra, significa también un giro hacia el desastre, un punto de inflexión donde la revolución se convierte en guerra cruenta, donde al ejército republicano le quedan pocas victorias y donde la guerra se va inclinando hacia un bando, y no precisamente hacia el que esperaba nuestra protagonista. Los deseos de victoria popular, de restauración de la democracia, se van quebrando como sueños rotos y la crueldad y las miserias humanas van sobresaliendo junto a la desesperanza de un mundo peor, un país peor y unos vencedores que harán uso de su fuerza para aplastar todo lo construido.

unnamed.jpg

Esto coincide, y no casualmente con la madurez de Gerda Taro como fotógrafa, que presiente lo que se avecina y sin dejar de luchar ni perder por un momento la esperanza, es consciente de lo está por venir. La tragedia se marca así en los rostros de los protagonistas que fotografió y cuya esperanza de salvación era apelar de forma contundente a las potencias internacionales en un grito de desesperación.

Almería, una esperanza de resurgir: el Jaime I, el Acorazado Potemkin español

En Almería, Gerda fotografía armamento y tripulación del acorazado Jaime I, el más importante de la flota republicana, que había sufrido el primer ataque aéreo de la guerra. Era un barco del gobierno de la República al que se intentó poner de parte de los sublevados en los primeros momentos de estallar la guerra pero que finalmente, mediante una insurrección a bordo de una serie de cabos y mandos medios del ejército, fue otra vez puesto al servicio de la República. Este acontecimiento fue celebrado por el bando republicano. El Jaime I ha sido considerado como el Potemkin español, y según Carmen Rangel, la fotografía de Taro a bordo del Jaime I representa la otra estampa de la guerra, la juventud triunfante que había conquistado un barco que recalaba a puerto para lograr el abrazo del pueblo, la esperanza de las madres. Son fotos festivas, de gorros marineros recién cepillados, armados con gaitas y acordeones para festejar que aún estaban vivos y que habían vencido, al menos, por ahora.

Republicanos-en-Almería-por-Gerda-Taro

Al atracar en Almería, fue fotografiado por Gerda Taro, como podemos observar en un ambiente festivo.

Según Serrano Esparza, «el análisis durante 2011 de una de las 4500 fotografías de La Maleta Mexicana —salvada definitivamente por Trisha Ziff—, hallada por el ICP de Nueva York al abrir su contenido, que fue tomada por Capa en la Ciudad Universitaria de Madrid, en cuyo centro podemos ver a un suboficial de las Brigadas Internacionales que porta fusil y viste gorra militar y botas de campaña bajando por una escalera, mientras mira sonriente a Capa, al tiempo que en la zona más próxima al borde del fotograma en su mitad inferior derecha, aparece Gerda Taro con jersey y falda de color negro y gabardina clara, que no mira a Capa, sino que parece estar esperando a que éste haga la foto. Podemos observar el primer modelo de cámara Leica y objetivo usado por Taro durante su carrera como fotógrafa».

La cámara que sujeta Gerda Taro entre sus manos es una Leica II Model D de color negro reconvertida a Leica III (puede apreciarse la pequeña rueda independiente con velocidades de obturación lentas —de la cual carece la Leica II Model D—) y conectada a un objetivo Leitz Elmar 5 cm f/3.5.

Se trata de una unidad fabricada probablemente en 1932. Serrano Esparza apunta que «ya había sido utilizada por Capa durante sus dos viajes en solitario a Madrid en noviembre-diciembre de 1936 y enero de 1937» para que la fotoperiodista consiguiera aumentar su producción de imágenes al regresar a España y siguiera cubriendo la Guerra Civil (tanto ella como Capa estaban a punto de volver a España aproximadamente el 12 de Febrero de 1937, yendo sucesivamente a las Sierras de Málaga y Almería, así como Murcia hasta el 17 de Febrero de 1937; después, al Frente del Jarama, Puente de Arganda y Morata de Tajuña —18 y 19 de Febrero de 1937— y finalment,e a la Ciudad Universitaria de Madrid —entre el 20 de Febrero de 1937 y el 2 de Marzo de 1937— cuando Bob tuvo que regresar a la capital francesa).

Apoyada en una mejor tecnología y con la evolución como fotógrafa que sufrió en sus experiencias cordobesas en solitario, Gerda demuestra ya una madurez artística y técnica pasmosa. Los encargos en revistas se suceden y el sello Photo Taro se va haciendo una realidad. Sus imágenes tienen una calidad increíble y su estilo es propio, separado del de Capa y con una gran personalidad. Como demostrará más tarde en sus fotos de la Morgue de Valencia, su estilo es preciso, directo, crudo pero no en exceso, sensible y cálido. Se conduele con las víctimas a quien representa con todo el rigor pero también con todo el respeto y dignidad posible. La expresión de sus rostros traduce el alma de las personas a quienes retrata, seres humanos que, en momentos desesperados como estos, muestran su dignidad ante el horror y las miserias que están sufriendo, toda la grandeza de la especie humana se condensa en los rostros y expresiones de estas mujeres y niños a los que retrata.

 

 

BIBLIOGRAFÍA Y WEBS

Carmen Rangel Ramos. El viaje andaluz de Robert Capa. Andalucía documentos. Sevilla, 2011.

Lorna Arroyo Jiménez. Documentalismo técnico en la Guerra Civil española. Tesis. Castellón, 2010.

Fernando Olmeda Gerda Taro fotógrafa de guerra. El periodismo como testigo de la Historia. Editorial Debate. Marzo, 2007.

Pedro María Egea Bruno. Entre la Historia y la propaganda. Las dos sublevaciones del Jaime I en Julio de 1936. 2010.

Rosario Ruiz Franco. Miradas fotográficas de la guerra civil española: de Gerda taro a Robert Capa. Universidad Carlos III. Actas del Primer Congreso Internacional sobre Imagen, Cultura y Tecnología (1, 2008, Madrid).

https://elrectanguloenlamano.blogspot.com.es/2011/08/gerda-taro-uso-dos-leicas-de-35-mm.html

http://www.granadahoy.com/provincia/Robert-Capa-Motril-hicieron-historia_0_1089491384.html

Deja un comentario