Gerda Taro en Andalucía (I)

 

Instántanea de Foto Capa del episodio de la Guerra Civil Española conocido como «la Desbandá»

 

Isabel Almagro Franco

La joven polaca Gerta Pohorylle nació en Sttugart, Alemania, hija de judíos de origen polaco. A pesar de su origen burgués, simpatizó desde que era muy joven con el movimiento obrero, una filosofía que forjó no sólo su carácter, sino también su destino.

Su origen judío y su incesante activismo contrario a la ideología defendida por los nazis, colocaron a Gerda en una posición muy delicada que provocó que se viese obligada a abandonar Alemania. Eligió como destino París, a donde llegó con sólo 23 años. Fue allí, en un ambiente bohemio y antibelicista, donde conoció a Andrei Friedmann, el que sería más tarde, y por invención de ella, Robert Capa. Fue con él con quien aprendió las técnicas fotográficas y juntos, formaron un equipo audaz. Fue pionera del fotoperiodismo de guerra.

El primer trabajo de gran envergadura juntos fue la Guerra civil española, donde desarrollaron una forma de fotorreportaje moderno, arriesgado y muy veraz, acorde con los nuevos tiempos. Utilizaban dos cámaras de pequeño formato, una Leika y una Rolleiflex. La primera, de formato rectangular y la segunda, de formato cuadrado que utilizaban los dos indistintamente. Juntos realizaron importantes reportajes en la Guerra Civil, pero a partir del 37 comenzaron a distanciarse profesionalmente, ella adquirió su  propio estilo y empezó a firmar sus fotografías como «photo Taro».

Según Lorna Arroyo:

«[…] toda fotografía es, en definitiva, luz, objeto y encuadre, y este principio no es ajeno para el fotoperiodismo. Como sucede en toda actividad fotográfica, la práctica del fotógrafo de prensa se centra en la observación y el enmarcamiento.

Asimismo, la abertura del diafragma y la selección de velocidad de obturación, en función de las condiciones lumínicas y sensibilidad de la película, le permiten crear diferentes profundidades de campo que dan nitidez o borrosidad a los objetos que enmarca. Por tanto, también en el caso de la fotografía de prensa, el ojo, como medio, interpreta una realidad que reconstruye y ofrece siempre fragmentada.

Pero, a diferencia de la palabra escrita, la fotografía posee una capacidad inmediata para la descripción a la vez que es expresión de comprensión universal. Esta facultad promueve su gran valor sobre los demás lenguajes, y ante las circunstancias que han hecho posible su uso masivo en los medios de comunicación escrita, la fotografía será una herramienta clave tanto para la función informativa y propagandística de la prensa como para su vertiente empresarial. Luego, el definitivo uso de la imagen fotográfica en prensa devendrá en la eclosión del fotoperiodismo como actividad vinculante a la empresa periodística, y con ello, a la consagración del fotoperiodista de guerra, una figura que cobrará importancia décadas más tarde y que podría definirse como un testigo comprometido con lo que observa».

De este modo, podemos afirmar que gracias a las nuevas técnicas fotográficas modernas y al uso sobre todo de las cámaras de pequeño formato como la Leica, se consigue hacer una utilización de la fotografía más veraz, más dinámica y más naturalista. Esto supondrá para el fotoperiodismo moderno un gran avance, además de técnico, expresivo y argumental, al presentar en la prensa no sólo lo que acontece sino la opinión del fotógrafo o de la línea editorial de la publicación. «Una imagen vale más que mil palabras»: esta frase significa que en un solo golpe de vista se aprecia mucho más que al leer un texto, pero también que la imagen influye en nuestra retina y en nuestro pensamiento y que el fotógrafo puede transmitir sus valores y su pensamiento en sus imágenes. La proliferación de imágenes en prensa comienza a desplegar en esta época, sobre todo en el fotoperiodismo, y estas imágenes servirán no sólo para mostrar lo que sucede sino para concienciar al mundo. Esta es la verdadera revolución de la imagen, la mirada que se pone en el lugar del otro, que se solidariza con las causas sociales y políticas. Estamos asistiendo al nacimiento del fotoperiodismo moderno.

 

La primera visita a Andalucía de Capa: Semana Santa y Feria de Sevilla

Imagen-capa.jpgLa primera visita a Andalucía de Robert Capa fue anterior a la Guerra Civil y al golpe de estado, fue en la Semana Santa de Sevilla en 1935. La revista alemana Berliner Illustrierte Zeitung encargó a Capa, entonces Andrei Friedmann, un par de reportajes. Eran encargos sin referencia política alguna, que había aceptado por dinero, ya que sus circunstancias personales aún no le permitían rechazar un trabajo. Con los mil francos adelantados por la revista, Capa se compró una Leica y emprendió el viaje a Sevilla. Además, la revista francesa Vu le hizo otro encargo en España. Viajó a Madrid a hacer un reportaje fallido a un aviador y se mantuvo en la capital hasta el aniversario de la proclamación de la Segunda República y cubrió la manifestación de ésta.

Enseguida volvió a Sevilla, donde debía cubrir la Semana Santa y la feria, y donde realizó las imágenes más optimistas de España. Realizó un reportaje muy original y nada típico donde retrató la cara b de las fiestas, la realidad, no el artificio, lo anecdótico, lo sincero. No retrató a los pasos ni a los santos, sino caras, gestos y emociones de la gente. Tenía una especial predilección por los niños y por las emociones populares, por la gente sencilla. Hay autores que piensan que por eso se solidarizaron tanto con el bando republicano en la Guerra Civil, porque defendían la causa popular. Sólo tres copias de estas fotos circulan, dos de la Semana Santa y una de la feria, la mayoría no se pasaron a papel, están en los archivos de la Agencia Magnum. Una fotografía de un niño con el antifaz de penitente quitado de la Hermandad de las Cigarreras, una fotografía anecdótica y tierna y otra fotografía de la gente a los pies de la Giralda, cerca de la calle Mateos Gago, donde se ve la gente sencilla y humilde de a pie, más allá de los palcos, donde se retratan la ternura y el cansancio en los rostros.

Respecto a la feria, no tuvo tanta aceptación en las revistas que le enviaron, y aunque hizo alguna foto, la mayoría perdida, se dedicó a vivirla más que a fotografiarla. De hecho, en algunas cartas dirigidas a Gerda, aún sólo una amiga, le relata sus peripecias. Fue en esta experiencia de Capa donde Gerda conoció Andalucía y Sevilla a través del relato de su amigo y de las fotos que trajo éste.

Córdoba: la primera parada trágica

Villa Alicia

Fue entre la última semana de agosto y la primera de septiembre de 1936 cuando ambos llegaron a Córdoba.

El 5 de septiembre del 36, fue fotografiada por Robert Capa en Villa Alicia, en las inmediaciones de Cerro Muriano. Está a la izquierda de la fotografía en el centro. Es la persona que hemos señalado con un círculo rojo. Está escuchando atentamente a un general anarquista del la CNT o FAI que está dando una arenga a sus soldados antes del combate. Es un momento decisivo para la defensa de Córdoba por parte del bando republicano y la tensión se respira en los rostros magníficamente retratados por Capa. La foto no sólo justifica la presencia de Gerda en las inmediaciones de Cerro Muriano, donde fue tomada la ya mítica fotografía de Muerte de un Miliciano, sino que también puede apreciarse en ella la preocupación en su rostro y lo decisivo del momento de tensión.

COMPLETE PICTURE GERDA TARO ON FAR LEFT OF THE ORIGINAL NEGATIVE definitiva

Esta fotografía, como el resto realizadas en la zona de Cerro Muriano por Gerda Taro y Capa, demuestran sin ningún género de dudas que ambos arriesgaron sus vidas para poder realizarlas, lejos de tomar una posición neutral y alejada de todo peligro en su papel de reportero de guerra, se mezclaron con las tropas republicanas y compartieron con ellas los intensos momentos decisivos.

Gracias a que Cornell, hermano de Robert Capa, había guardado celosamente una fotografía de Gerda Taro tomada en París, se ha podido identificar a la fotógrafa alemana en la foto de Villa Alicia.

Gerda Taro París 1935 Fred SteinTradicionalmente todas las fotos tomadas por ellos durante la guerra civil española fueron atribuidas a Robert Capa, incluso las de la Batalla de Brunete, a pesar de que sabemos fehacientemente que Capa no estuvo allí. Afortunadamente, en los últimos años, gracias a Richard Whelan y Kristen Lubben, pero sobre todo a Irme Schaber más recientemente, sabemos que muchas de las fotos atribuidas a Robert Capa son de Gerda.  Shaber lleva más de 20 años estudiando a la fotógrafa y es ahora la máxima autoridad en su obra.

Dos fotografías recientemente atribuidas a Gerda Taro tomadas en Villa Alicia por un investigador ponen de manifiesto a Taro como fotógrafa nada más llegar a España junto con Capa en el 36.

Como ya expresamos anteriormente, Gerda y Robert estuvieron en la finca de Villa Alicia próxima a Cerro Muriano el 5 de septiembre del 36 y participaron de un momento decisivo y trascendente en la defensa de la zona de Cerro Muriano y otras zonas aledañas por parte de milicias republicanas, como atestigua la foto en la que aparece la misma Gerda y realizada por Capa que hemos analizado. Una de las que según Serrano Esparza pertenece a Gerda Taro, es una foto horizontal apaisada muy alargada que ocupa la mitad central izquierda de la página 727 del Illustrated London News del 24 de Octubre de 1936, una imagen que ha sido recortada para adaptarse al formato de la publicación. Es una foto tomada a muy corta distancia y que presenta la parte superior de un miliciano muy cercano, casi pegado al comandante que estaba dando la arenga en Villa Alicia a las fuerzas republicanas momentos antes de luchar contra los fascistas. Si nos fijamos en la primera foto de este artículo, la que rodea con un círculo rojo la cara de Gerda Taro, es una fotografía muy cerca del comandante que estaba encima de un coche dando el discurso y aquí sólo vemos una bota. Según el investigador José Manuel Serrano, esta foto procede del formato 6×6 de una Rolleiflex y fue adaptada al formato apaisado por exigencias del editor de la publicación. Es una fotografía que expresa de manera dramática los acontecimientos que estaban sucediendo y en ella, empezamos a vislumbrar la forma enternecedora, poniéndose al lado de las víctimas del estilo de Taro, donde es fundamental el detalle, la mirada humanizadora y sensible con el acontecimiento en sí.

Gerda Taro Villa Alicia.jpg

SEPTEMBER 5, 1936  Villa Alica Gerda Taro.jpgLa otra foto de Gerda Taro de la serie que estamos comentando es una fotografía prácticamente desconocida, que ha estado durante 75 años localizada en Madrid y en la que se aprecian en primer plano a dos milicianos, uno más joven en primer plano, y otro mayor, de unos cuarenta años, en segundo plano, publicada en el libro Robert Capa: Cuadernos de Guerra en España (1936-1939), de la Colección Imagen, Sala Parpalló Diputación Provincial de Valencia Edicions Alfons El Magnànim Institució Valenciana D´Estudis I Investigació de 1987, con el pie de foto «Madrid 1936» y que ha sido identificada por José Manuel Serrano Esparza como del conjunto de fotos de Villa Alicia y cuestionada la autoría de Gerda Taro.

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El elemento más importante para la identificación ha sido el miliciano de aproximadamente cuarenta años que viste boina clara y que es la misma persona que se aprecia en la primera foto (mitad superior izquierda) del periódico inglés The Illustrated London News del 24 de Octubre de 1936, en el que aparecen varias fotografías hechas por Gerda Taro y Robert Capa. Según Serrano Esparza, existen cuatro hipótesis sobre la autoría de esta fotografía.

1) Que el autor fuese Robert Capa. Que el formato de la publicación se hubiese adaptado de una Leika III Model F que utilizó Capa en Villa Alicia, entre otras veces.

2) Que fuese Gerda Taro si para la reproducción en el libro de 1987 se utilizó como punto de partida una copia vintage en formato cuadrado o casi cuadrado realizada por Csiki Weisz a partir de un negativo 6 x 6 cm expuesto por Gerda Taro con su Rolleiflex.

3) Capa. Si para la reproducción en el libro de 1987 se utilizó como punto de partida una copia vintage en formato cuatro tercios a partir de un negativo de 35 mm expuesto por Bob con su Leica III (Model F) 1933-1939 con objetivo Leitz Summar 50 mm f/2 no revestido, pero que fue reproducida en el libro editándola en un formato casi cuadrado 15.8 x 19 cm.

4) Taro. Si fue realizada a partir de un contacto original hecho por Csiki Weisz a partir del negativo de formato medio 6 x 6 cm expuesto por Taro, siempre y cuando dicho contacto se halle incluido en uno de los ocho cuadernos de contactos de Capa y Gerda Taro ubicados en los Archivos Nacionales de París.

En palabras de Serrano Esparza:

«Si esta fotografía fue reproducida en el libro editado en Valencia en 1987 a partir de una copia vintage original en formato cuadrado o casi cuadrado como esta 15.8 x 19 cm, en mi opinión existe una alta probabilidad de que la fotografía fuera hecha por Gerda Taro con su reflex binocular Rolleiflex Standard, y Csiki Weisz hiciera una copia casi cuadrada a partir de un negativo original de formato medio 6 x 6 cm expuesto por Gerda Taro en la Finca de Villa Alicia, Cerro Muriano, el 5 de septiembre de 1936».

De cualquier forma, el papel fotoperiodístico desempeñado por ambos fue fundamental en la guerra civil española, no sólo por estar en los lugares adecuados arriesgando sus vidas y siendo testigos de lo que ocurrió en primera persona, sino por la calidad estética de su trabajo, que en condiciones sin duda adversas y trágicas, son capaces de crear una fotografía de una gran calidad artística, humanizando y retratando a personajes que han salido del anonimato gracias a sus objetivos.

Cerro Muriano

En este apartado trataremos una serie de fotografías, al principio sólo cuatro, más adelante, seis, y, según las últimas investigaciones, nueve, de refugiados en el entorno de Cerro Muriano, concretamente, Villa Alicia, Cerro Muriano pueblo, Estación de Obejo y El Vacar, tomadas el 5 de septiembre de 1936, entre las 12:30 del mediodía y las 17:00 de la tarde.

Tras las fotografías en Villa Alicia, Gerda y Robert estuvieron también durante el combate entre republicanos y fuerzas golpistas sublevadas y presenciaron y fotografiaron a los refugiados que salían huyendo de Cerro Muriano hacia la estación de Ovejo.

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De hecho, en una foto de Hans Namuth, fotógrafo de origen alemán afincado en Francia que trabajaba para la revista Vu, sobre refugiados huyendo de la masacre franquista, aparecen de espaldas Capa y Taro. Namuth iba acompañado de su profesor, otro fotógrafo, y ambos cubrieron también la huída de civiles de Cerro Muriano y alrededores y al parecer no se encontraron con Robert y Gerda. Sin embargo, muchos años más tarde, Fernando Penco Valenzuela ha descubierto en una fotografía de Namuth que se publicó en el Diario francés Le Matin el 22 de septiembre del 36, y que se conserva en la Universidad de Arizona en Tucson, la presencia de espaldas de ambos como ustedes mismos pueden comprobar. Están caminando en contra del avance de los refugiados que aparecen en la foto, por ello de espaldas al fotógrafo, cargados con sus cámaras y con una indumentaria bastante particular. De hecho, Gerda viste una indumentaria muy parecida a la que aparece en una foto de Capa junto a un soldado republicano durante la contienda, lo que apoya la tesis de Penco.

 Las fotos que realizaron ellos de los refugiados en Cerro Muriano y alrededores, todas atribuidas a Robert Capa, aunque en esa época ambos firmaban con el distintivo «Foto Capa», muestran la humanidad y solidaridad que sin duda los fotógrafos sentían por esta gente. Refugiados huyendo del bombardeo de Cerro Muriano con niños en brazos, en burro, andando, con hatillos improvisados en una carrera desesperada por salvar la vida, rostros humildes que escenifican la miseria y el horror.

NYC75609.jpgSon unas fotografías que preludian lo que más tarde será «la Desbandá» en la carretera de Málaga a Almería, y que ofrece el único rostro humano de la guerra, el de las víctimas, civiles inocentes a los que los acontecimientos y la dura represión y violencia extrema maltrataron. En estas fotos, se ve a la gente humilde que huye individualizada, exaltada quizás. Son héroes anónimos que corren a salvar a sus hijos, a su familia y a los que Capa retrata con verdadera condescendencia y total respeto. Gente humilde a la que, de otro modo, nadie retrataría y que son la muestra más digna de una represión cruenta provocada por un golpe de Estado que pretendió instaurar el horror como bandera desde el principio.

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La Granjuela

1El 5 de Abril de 1937, el Batallón Tchapaniev perteneciente a la XIII Brigada Internacional (con un total de 389 voluntarios, formado por combatientes de distintas nacionalidades, procedentes de un total de 21 países distintos), retoman el pueblo para las fuerzas republicanas.

Sin embargo, no es hasta junio de ese mismo año cuando Capa y Gerda estuvieron allí. La idea parte del encargo hecho a Capa en París un mes antes por parte de Richard de Rochemond, Director de la sección Europea del noticiario The March of Time, que le pidió que él y Gerda Taro fotografiaran y filmaran un reenactment (es decir, una recreación lo más fiel posible a los hechos). Esto era algo común en la época: filmar recreaciones y proyectarlas en los cines. Se había venido haciendo en muchas guerras.

07De este modo, Gerda y Robert marcharon a la Granjuela con el Batallón Tchapaniev para recrear los hechos. Él, con una Bell & Howell Eyemo-A para filmar, y ella, con dos cámaras Leica telemétricas de 35 mm para fotografiar. De hecho, la totalidad de las fotografías de la Granuela son de Gerda Taro, ya que Capa estaba filmando en esta ocasión.

Las fotografías realizadas por Taro pueden dividirse en 6, realizadas en campamentos de soldados, y 27, realizadas con los soldados en acción. En estas fotografías se percibe el avance de Taro como fotógrafa, aparte de haberse librado de las limitaciones de la Rolleiflex, se la ve bastante suelta al realizar tomas en movimiento, trasmitiendo la acción.

Una tesis doctoral defendida en la Universitat Jaume I por la investigadora Lorna Arroyo Jiménez destaca la Guerra Civil como periodo histórico clave en el nacimiento del fotoperiodismo moderno y a Gerda Taro como a uno de los principales referentes del cambio del paradigma audiovisual.

15.jpgEste trabajo en la Granjuela es una documentación sin precedentes desde el punto de vista técnico, donde combina la acción y el movimiento de las tropas con la composición de escenas en movimiento, algo que caracterizará al fotoperiodismo moderno aún por desarrollar.

Valsequillo

A principios de julio del 37, ambos llegaron a Valsequillo, en Córdoba, con el mismo sistema, Capa filmando y Gerda fotografiando. Los 136 negativos aparecieron en la maleta mexicana.

12.jpgValsequillo había sido conquistado por el Batallón Tchapaiev de la XIII Brigada Internacional, al igual que lo había sido La Granjuela. De hecho, Gerda y Robert acuden al pueblo a fotografiar y filmar este acontecimiento y la victoria de los republicanos. Son fotografías amables, de la cosecha, del acontecer del pueblo, plácidas. Muy diferentes a las que realizaron anteriormente. Al coincidir con la recogida de la cosecha de trigo, Taro realiza muchas fotos de este menester donde se ven los campesinos trabajando, los campos, etc. Son fotos muy buenas en calidad, a la luz del día, donde escoge bastante bien los ángulos y el encuadre. Son fotografías casi pictóricas, con una luz que lo envuelve todo.

27En estas fotografías, observamos cómo Gerda ha evolucionado desde el punto de vista técnico y estético. Según el fotógrafo José Manuel Serrano Esparza, «utiliza Rolleiflex Old Standard de formato medio 6 x 6 cm, con altos standards técnicos y estéticos, y que sigue en buena medida los preceptos de la New Vision School y su ruptura con la tradición antigua de percepción y representación visual (utilizando composiciones con ángulos de toma extremos, con frecuencia oblicuos y sorprendentes para la época, primeros planos fragmentados, líneas del horizonte orientadas de modo extraño y formas abstractas), a una ágil fotoperiodista de acción, que utiliza Leica de 35 mm, se mueve con mucha mayor rapidez y por encima de conceptos estéticos y compositivos, busca sobre todo acercarse al máximo y estar muy atenta para captar los momentos más significativos».

Serrano Esparza ve también en estas fotografías claras influencias del movimiento de New Vision, que estaba siendo bastante importante en Europa, y de la Bauhaus. Estos movimientos estuvieron relacionados por la figura de Moholy Nagy, fotógrafo húngaro y profesor de la Bauhaus. También observa algunos rasgos del Constructivismo ruso e influencia de Rodchenko en las composiciones diagonales y en la concepción de la fotografía social y el tratamiento del movimiento obrero desde un punto de vista artístico.

En lugar de mostrar la miseria del trabajo en el campo, exalta a los campesinos, dignificando su labor, ensalzándolos, como haría mucho tiempo atrás Lewis Hine, quien convirtió a los obreros en héroes dignificando su persona y su trabajo.

En este momento, ya podemos observar a una fotógrafa independiente, dentro de poco empezará a firmar como «Foto Taro» para independizarse de la marca Robert Capa que utilizaban ambos al principio. Ya las fotos realizadas en Valencia a las víctimas del bombardeo del 14 de mayo del 37 en la Morgue, como a familiares esperando fuera, denotan un estilo propio, un encuadre muy especial y arriesgado, y una especial percepción fotográfica para dignificar a personas humildes y exaltarlas que le iba caracterizando. Es una fotografía sincera y auténtica, que pone la técnica al servicio de una causa, la dignificación de las víctimas, y que utiliza los medios técnicos a su alcance para contar al mundo la brutalidad de la guerra.

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El optimismo revolucionario que puede verse en sus primeras fotos de Barcelona o en Valsequillo, un pueblo reconquistado por los republicanos donde al parecer se estaban llevando a cabo experiencias de colectivización de la tierra, es sustituido en estas fotos por lo dramático y lo trágico, lo profundo y terrible que preludian ya que la guerra se está inclinando para uno de los bandos, y no precisamente para el que ellos esperaban.

Sin duda, «Taro logró a los largo de su corta carrera imágenes impactantes con capacidad de hacer mella en la conciencia pública a través de la prensa» (Lorna Arroyo).

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Bibliografía y webs

  • Alex Kershaw. Sangre y Champán. La vida en la época de Robert Capa. Editorial Debate. Madrid, 2003.
  • Camen Rangel Ramos El viaje andaluz de Robert Capa. Andalucía documentos. Sevilla 2011
  • Lorna Arroyo Jiménez. Documentalismo técnico en la Guerra Civil española. Tesis. Castellón, 2010.
  • Fernando Olmeda. Gerda Taro fotógrafa de guerra. El periodismo como testigo de la Historia. Editorial Debate. Marzo, 2007.
  • Marie-Loup Sougez; M.ª de los Santos García Felguera; Helena Pérez Gallardo; Carmelo Vega. Historia general de la fotografía. Manuales de arte Cátedra. Diciembre, 2006.
  • Gisèle Freund. La fotografía como documento social. Editorial Gustavo Gili. París 1974. Barcelona, 1993.
  • http://elrectanguloenlamano.blogspot.com
  • http://www.bbc.com/news/magazine-25108104
  • http://pro.magnumphotos.com/C.aspx?VP3=SearchResult&VBID=2K1HZO67W4JQEW
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