General de brigada retirado: «Los ejércitos son muy peligrosos y en este país, más que en ningún lado»

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José García Rodríguez enseña a La Andalucía su libro Las responsabilidades del poder militar en la España de los siglos XIX y XX 
[Foto: Sebastian Chilla]

 

Sebastián Chilla

Un general de brigada del Ejército del Aire retirado publica Las responsabilidades del poder militar en la España de los siglos XIX y XX. En esta obra el autor, también doctor en Ciencias Políticas y Sociología, desmenuza la historia militar contemporánea de España y las consecuencias del poder militar español que, a través del estudio, hoy ve con una «claridad meridiana».

José García Rodríguez: «Los ejércitos son muy peligrosos y en este país, más que en ningún lado. Yo todavía no pondría la mano en el fuego que en un futuro lejano no podamos tener algún problema en ese sentido. Todavía tenemos el artículo 8 de la Constitución que da atribuciones al Ejército de ver si el orden constitucional está deteriorándose… Eso no existe en ninguna constitución democrática y es un punto que está ahí y que puede empezar a funcionar en cualquier momento».

 

José García Rodríguez (Villablanca, Huelva, 1939) es general de brigada del Ejército del Aire retirado. Este doctor en Ciencias Políticas y Sociología en la UNED (2010), huérfano de un guardia civil, se preparó en los colegios de Zafra y de Madrid, ingresando en la Academia General del Aire de San Javier en 1958. Luego, llegó a ser teniente (1962), capitán (1966), comandante (1975), teniente coronel (1982), coronel (1988) y general de brigada (1994), retirándose en el año 2004. Como piloto de caza y ataque, unas 4.000 horas de vuelo; como destinos, Valladolid, Morón, Torrejón, Jerez y San Javier. Su último destino: los Claustros de Santo Domingo de Jerez para presentar Las responsabilidades del poder militar en la España de los siglos XIX y XX (Tierra de Nadie Editores, 2017). No es su primera experiencia como escritor, pues, entre otras obras, escribió Conspiración para la rebelión militar del 18 de julio de 1936 (Sílex, 2013), el mismo tema que trató en su tesis doctoral, calificada como «sobresaliente cum laude». En Jerez, donde está afincado, fue jefe del Ala 22 (Base Aérea de La Parra).

 

¿Cómo nace la idea de escribir un libro sobre las responsabilidades del poder militar en la España contemporánea?

Vamos a ver… [Tose] Claro. Yo he estado 46 años en las Fuerzas Armadas y me ha preocupado el análisis de su comportamiento como institución en los dos últimos siglos, que son los más inmediatos y que nos están marcando. Ante la pregunta de si hemos sido positivos o negativos o si nos podemos codear con otras naciones o no… [Hace una pausa] Al hacer ese balance y estudiar esos siglos, se da uno cuenta de que las Fuerzas Armadas no conseguirían el aprobado en este momento. ¿Por qué? En el siglo XIX nace un nuevo Ejército que es fruto de la guerra contra los franceses, que pasa de ser un ejército real a ser un ejército nacional y que se dedica, en un siglo que todavía tenemos colonias en América, más que a defender ese Imperio, a intervenir en la política. En el siglo XIX hay una palabra que ha pasado a todos los idiomas del mundo, «pronunciamiento», que significa que los militares tomen parte activa. A finales del siglo XIX, perdemos las últimas joyas de la corona, el ejército vuelve cabizbajo, derrotado, terriblemente derrotado, ya que muchas unidades pasaron a ser prisioneros y se vuelven a la Península… Y en vez de hacer una reflexión, se dedican a buscar otro resquicio, animado por un rey nefasto para nosotros como Alfonso XII y que intentó buscar un Imperio tras el Estrecho, en el norte de Marruecos, metiéndonos de nuevo en problemas, llegando a tener tres desastres continuos y llegando a una derrota tan terrible como la de Annual, donde 3.000 rifeños vencen a un ejército español del orden de 20.000  personas. Nunca en la historia militar se ha dado un caso de incompetencia tan grave como este, que está oculto. La dictadura de Primo de Rivera luego silencia las responsabilidades que ahí había, inmediatamente llega la II República y la rebelión militar del 18 de julio, la Guerra Civil, el franquismo y… prácticamente estamos… Las Fuerzas Armadas no han hecho ninguna reflexión.

Cuando habla de desastres, se refiere al desastre por no haber mantenido las colonias o por el sufrimiento que…

Bueno, sí. Bueno, yo no soy colonialista, en este punto. Pero fíjate en el ejemplo dispar que tenemos entre el Reino Unido y nosotros. Nosotros éramos un país que habíamos conquistado un Imperio donde no se ponía el sol y lo perdimos todo rápidamente. Se podrían haber buscado otras fórmulas que los ingleses han acuñado. Cuando en la I Guerra Mundial y la II Guerra Mundial Inglaterra tiene un conflicto con las Potencias Centrales, los que vienen a ayudarle son personas que proceden de las colonias. Vendrán australianos, sudafricanos, indios…, una simbiosis; pese a perder luego las colonias, hay un vínculo con ellos.

Se refiere a la Commonwealth

Claro. Y sin embargo, a nosotros… se nos fue. La última perla la teníamos en Cuba, donde tuvimos que salir corriendo. También se puede hacer el análisis comparando naciones más pequeñas que nosotros. Por ejemplo, Portugal u Holanda. Naciones que eran pequeñas, que tuvieron colonias hasta hace un cuarto de hora, pero que conservaron…, no con un afán sino auténticamente…, [Reflexiona] son más indicados que muchos territorios nuestros.

La Andalucía #2 Sebastián Chilla - Entrevista General de Brigada (3)
José García interrumpió la presentación de su libro para sacar la tricolor [Foto: Sebastian Chilla]

¿A quién culpa de ese desastre del que habla?

Bueno, se la echo a todos. Los reyes tienen mucha culpa.  Los políticos, también. Pero en este caso, yo, que he pasado muchos años en este gremio, a las Fuerzas Armadas. Las Fuerzas Armadas tendrían que haber reflexionado más. Yo en este libro hago responsable a dos reyes: a Fernando VII y a Alfonso XIII. La portada es el fusilamiento del general Torrijos, un ilustrado, un liberal exiliado en el Reino Unido que embarca hacia Gibraltar para ir a parar a Málaga y hacer un recorrido con la intención de quitarse de en medio a Fernando VII, un rey que había quitado la Constitución de 1812…

Al que ahora casi que se le rinden honores…

Sí… No se pone en tela de juicio porque este país es curiosísimo. Mientras Fernando VII estaba casi de rodillas en Bayona a los pies de Napoleón suplicándole, el pueblo español se había echado a la calle. Hay un capítulo en este libro hablando de la guerrilla. Del orden de 40.000 o 50.000 españoles hacen un papel importantísimo contra el ejército regular francés, de tal forma que lo neutralizan y, junto con ayuda de los ingleses, los expulsamos de nuestro país. Llega este señor en 1814 y dice que no está de acuerdo y como si la constitución no hubiera existido…, y pasan unos años hasta 1820. Es curioso, porque hablamos en un entorno de nuestra provincia como la Constitución de Cádiz y del sur de Andalucía, como en Las Cabezas de San Juan, donde el general Riego, que es otro de los… [Hace una pausa] Yo dedico este libro precisamente al general Riego y al general Torrijos. Y luego, también a dos capitanes que en el año 30 son fusilados porque intentan proclamar la República, caen, no quieren marcharse, tienen un juicio sumarísimo y se les condena a muerte.

Usted ha sido general…

Sí, general del Ejército del Aire.

Cuando empezó su carrera militar no tendría estas opiniones.

No, no, en absoluto. Yo no podía opinar igual. Yo era un teniente, ingresé en el año 58, en pleno franquismo que digamos. Una persona que es hijo de militar. Mi padre era guardia civil y me quedé huérfano a los 8 años. Hice Bachillerato, hice la preparación para la Academia, ingresé en aviación, dos años de cadete y luego alférez. Y claro, mi evolución intelectual pues ha ido cambiando. Quizá lo que más me marca a mí es que ya siendo capitán y teniendo cuatro hijos, empiezo a estudiar Ciencias Políticas en la Complutense y consigo la licenciatura antes de la muerte de Franco, y eso me abre, lógicamente, la mente para ver las cosas de otra forma. El caso español no se estudia en ninguna parte, que el Movimiento Nacional es una entelequia que existe en aquella época y que se derrumba a raudales, que no es coherente con sus propios postulados y que estamos abocados a un cambio que se produce con la muerte de Franco. Luego, vienen la Transición, la Constitución Vigente y la retranca de muchos poderes fácticos de este país, entre ellos las Fuerzas Armadas. Entonces no se podía hablar de Guerra Civil, sino de Guerra de Liberación. Eso se decía en un foro militar y eras ya señalado.

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José García con Saulo Ruiz durante la presentación  [Foto: Sebastian Chilla]

¿Qué quiere expresar con este libro? ¿Es una obra divulgativa?

Pues sí, es una obra divulgativa. Con una lectura atenta del libro, el lector va a ver en profundidad cómo ha sido el devenir de este país. Ha sido una labor del orden de tres años, visitando archivos, comprando bibliografía… Creo que le va a dar un bagaje al que lo lea y lo consulte sobre una labor que está silenciada y olvidada en este país.

¿Es difícil ser progresista y ser militar?

Pues yo creo que sí. En este país, todavía. Yo tengo otro libro, La conspiración para la rebelión militar del 18 de julio. Los ejércitos son muy peligrosos y en este país, más que en ningún lado. Mientras que otros como Inglaterra y la Gran Bretaña desde mil seiscientos y pico han tenido perfectamente claro que el poder militar está subordinado al poder civil, aquí el poder militar se ha inmiscuido en la gobernanza. Yo todavía no pondría la mano en el fuego que en un futuro lejano no podamos tener algún problema en ese sentido. Todavía tenemos el artículo 8 de la Constitución que da atribuciones al Ejército de ver si el orden constitucional está deteriorándose… Eso no existe en ninguna constitución democrática y es un punto que está ahí y que puede empezar a funcionar en cualquier momento.

¿Qué soluciones puede haber de cara al futuro para hacer unas Fuerzas Amadas más democráticas y progresistas?

Más conciencia del papel del Ejército. Que la gente leyera más, que se inmiscuyera en los temas de defensa. Es un tema que nadie se mete en ello. Últimamente están ocurriendo muchas cosas. Hay juras de banderas…, como lo que ha pasado en un pueblo de Córdoba, que intentan por todos los medios con el permiso de algunos mandos militares capitalizar… Hechos que se repiten. El general Primo de Rivera, paisano de aquí, tiene una dictadura blanda en comparación con la de Franco, pero intenta militarizar todo el país. Ser militar es una profesión como otra cualquiera, pero no tiene la garantía de ser depositario de nada. Ni de las esencias patrias…

Ni de la democracia tampoco…

Claro que no. La democracia somos nosotros, somos todos los ciudadanos.

Se me viene a la cabeza la República de Turquía, donde el Ejército es garante del secularismo.

Y ha sido cortado por Erdogan. Pero estas cosas no se ven en países occidentales. La penetración de los Ejércitos… Sin embargo, aquí sí. El rey de España, el monarca, es el jefe de las Fuerzas Armadas. Ya tenemos ahí un problema, puede inmiscuirse o no. Alfonso XIII, precisamente, cambiaba todos los días tres veces de uniforme, es decir, que le gustaba el asunto. Y nos metió en un conflicto en Marruecos, metiéndonos allí con la idea de hacer un Imperio tras haber perdido las colonias americanas. Luego, lo hablaré en la presentación. Tengo unas cartas de padres que preguntan por sus hijos. Es impresionante. Unas historias que… la gente no conoce. Pasa lo mismo con la memoria histórica. Es una tarea pendiente de este país.

¿No ha tenido opiniones encontradas en su propia jerarquía a lo largo de los años o con la publicación de este libro?

No. Yo no he consultado en mi jerarquía. Yo no tengo nada que ver con mi jerarquía. Esto ha sido un esfuerzo mío, gracias a la editorial que lo ha hecho y con mi esfuerzo.

Nunca habla con sus colegas…

No, no. Bueno, más o menos, alguno… que no. Gente… [Niega con la cabeza] Yo estoy retirado, pero no consulto con nadie. Estoy seguro de que no me lo admitirían.

Es raro que pensando esto no lo comparta con sus colegas.

No, no es raro. No, no creas. Lo que pasa es que vas evolucionando. Yo te puedo decir que yo he hecho 50 km hacia la tumba de José Antonio cuando me preparaba para la Academia en Madrid. En aquel momento, me parecía una figura que había sido… Luego evoluciono, lógicamente. Yo en este momento soy republicano, soy socialista y soy progresista en todos los sentidos. Y soy rojo.

Entonces es rojo.

Sí, soy rojo. Y no me pasa nada. Pero es una evolución cultural.

Porque usted ni se ha criado ni ha trabajado en un entorno rojo.

No, no, en absoluto. Yo lo veo con claridad meridiana. A través del estudio. Cuando voy a la Facultad de C.C. Políticas, me encuentro con autores y pensadores que yo no había conocido en mi vida.

Eso puede ser parte de lo revolucionario de su libro, es como un crecimiento personal…

Es un aldabonazo, claro, para la gente que lo lea. Es eso. Yo he cambiado mucho, por supuesto. Y es porque fui a la universidad. Yo tengo un doctorado en C.C. Políticas. Yo escribo este libro porque tengo un bagaje detrás, no soy un aficionado que le da a una cosa y a otra. Y he llegado a este convencimiento por deducción y por estudio, no por nada más. No por mi despecho ni nada. Me gustaba en su momento la figura de José Antonio e iba satisfecho andando 50 km con ese sacrificio.

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Presentación del libro de José García en los Claustros de Santo Domingo (Jerez de la Frontera)  [Foto: Sebastian Chilla]

Y ahora lo ve como…

Lo veo sinceramente como… [Piensa] Lo veo. Es que está muy fácil. José Antonio Primo de Rivera fue fusilado con 33 años, estudió Derecho. Era un señorito, hijo del dictador Miguel Primo de Rivera, y se te van abriendo los ojos. Si lees los escritos de la Falange, ves que José Antonio también va evolucionando… Hay una fase del falangismo que tiene mucho más que ver con el socialismo de lo que creemos. Indalecio Prieto tenía mucho interés en hablar con José Antonio.

¿Y Franco?

Franco no. Ese es el problema. Por eso yo lo cito ahí, como al general Mola, que es el impulsor de la rebelión militar, que nos mete en un conflicto terrible de muchos años. La Guerra Civil es la repanocha.

Las heridas no están cerradas.

¿Cómo lo van a estar? Si yo, por ejemplo, me enteré de lo de las fosas en los años 80. Yo no tenía ni idea de que existían esas cosas. Los que piensan eso es que son unos ignorantes. Yo analizo todo lo que ocurre desde febrero al 18 de julio en mi tesis doctoral sobre la conspiración para la rebelión militar, que tiene sobresaliente cum laude. La gente cree que el 18 de julio es un alzamiento de uno que por la mañana se ha levantado y esto lo va a hacer. Yo analizo los documentos del director de la conspiración, que es el señor Mola. Ya en abril de 1936, da órdenes taxativas de que la acción tiene que ser extremadamente violenta, que serán encarcelados todos los miembros de los partidos políticos. A su lado, Primo de Rivera era un dictador bonachón, pero fíjate lo que va a venir luego. El 17 de julio ya había fusilamientos en Melilla, los juicios eran sumarísimos. Es una barbaridad terrible, esta gente son los africanistas, que precisamente nacen en la Guerra de África.

No sé si ha escuchado hablar del libro que pone en tela de juicio la victoria democrática del Frente Popular en las elecciones de febrero de 1936, diciendo que las ganó de forma fraudulenta…

Eso no es cierto. Lo que pasa es que tienen el dinero. ¿Quién paga ese libro? A la derecha le interesa, necesita argumentos. Hace unos años era Pío Moa. Esta es la segunda generación diciendo chorradas. No es cierto. El Frente Popular ganó las elecciones democráticamente. Y en la línea de mi libro sobre la conspiración militar todavía no conozco nada que lo haya sobrepasado.

El franquismo sociológico.

El franquismo sociológico tiene muchos medios. Es el que no deja hacer nada. Esto debería levantar a la gente, deberíamos estar en huelga permanentemente. Otro año y otro año… y esto pasa. Mientras este país no estudie y no tome conciencia de que tiene la fuerza, seguiremos siendo vasallos… o súbditos.

Las responsabilidades del poder militar en la España de los siglos XIX puede conseguirse en la página web de Tierra de Nadie Editores 

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