Espías y operaciones secretas en el sur peninsular durante la Segunda Guerra Mundial

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Candela Méndez Arcila

  1. Introducción

2A la altura de la Segunda Guerra Mundial (1939-1945), se libra una batalla paralela a la del frente: la guerra por la información. Los avances del conflicto durante la primera etapa de declaración, invasión y conquista del Ejército alemán sobre Europa así como la necesidad de incrementar estrategias bélicas en una nueva experiencia traumática para la población europea, fracturada y devastada desde el desastre de la Gran Guerra, desembocaron en la puesta en marcha de nuevos dispositivos para la captación y transmisión de información sobre la situación actual, desde la posición del enemigo hasta las comunicaciones de órdenes procedentes de las altas jefaturas militares o políticas.

1La revolución de los métodos de espionaje durante la guerra mundial se ejemplificaron en la creación de centros dedicados a la elaboración de sistemas tecnológicos que permitieron la obtención de mensajes cifrados y la consecutiva traducción para la elevación de declaraciones, avisos, decretos entre otros comunicados a los servicios gubernamentales de cada país, especialmente los Ministerios de exteriores y guerra, el Estado Mayor así como servicios de información, como los dedicados a la seguridad del Estado y los de carácter policial. Uno de los grandes progresos en los sistemas de espionaje fue la utilización y éxito de Enigma, una máquina cuyos sistemas rotatorios permitió la creación de mensajes cifrados. La combinación compleja utilizada por este dispositivo electromecánico al servicio de la Wehrmacht, la fuerza de defensa de la Alemania nazi, permitía la elaboración de distintas secuencias de encriptación que podían superar cien mil combinaciones en un solo día.

3La identificación de los rotores así como la traducción de los mensajes cifrados quedaron atribuidas al matemático británico Alan M. Turing, quien trabajó como criptólogo en las instalaciones de Bletchley Park, mansión localizada en Buckinghamshire (Inglaterra) y al servicio del Gobierno de Churchill durante la Segunda Guerra Mundial.

Como la creación de distintos dispositivos de información, el fortalecimiento y dispersión de redes de espionaje en la geografía europea supusieron un importante desarrollo en materia de seguridad de las fronteras y protección de los distintos intereses de las potencias beligerantes en el conflicto. En una primera aproximación a nuestro tema de investigación, esto es, el espionaje en el sur peninsular durante los años de la Segunda Guerra Mundial, podemos diferenciar tres tipos de redes en función de la estrategia utilizada  para la obtención de información:

Espionaje. Dentro de esta primera categoría se incluyen aquellas actividades cuyo principal fin es el de suministrar información de interés específico o urgente mediante la utilización de distintas tácticas entre las que destaca el soborno así como estrategias de infiltración.

4Contraespionaje. Los sistemas de contrainteligencia son aquellos dedicados a evitar la obtención de información por parte del enemigo, esto es, la puesta en marcha de mecanismos y métodos que suponen la protección y vigilancia de información sensible y, en algunos casos, altamente secreta para el Gobierno y el aparato administrativo al servicio de las fuerzas políticas y militares de un país.

Sabotaje. Si el contraespionaje supone evitar la llegada de información sensible a manos del enemigo, las redes de este tipo son aquellas destinadas a interrumpir la intervención de personas, sistemas o agencias de información en operaciones militares, especialmente las de carácter secreto. En este sentido, las redes o acciones de sabotaje podrían entenderse como un método del contraespionaje, ya que utiliza cauces como la modificación, obstrucción, incluso destrucción de información.

A continuación, nos sumergimos en uno de los escenarios más conocidos así como controvertidos en relación a nuestro objeto de estudio: la España de 1939-1945 que, tras la sangrienta y cruenta guerra del 36, se convierte en un punto neurálgico y de gran interés para la Europa en guerra. ¿Por qué este objetivo? ¿Qué importancia tenía España? ¿Cuál fue el papel de España durante la Segunda Guerra Mundial?

  1. España, nido de espías. Intereses económicos y estratégicos

A lo largo de la Segunda Guerra Mundial, España se convirtió en un nido de espías. Aunque la contienda española ya había colocado a España en la agenda internacional, fue en los años del sexenio bélico cuando los países beligerantes intensificaron su presencia en un país que desde abril de 1939 iniciaba una nueva andadura política de manos del general Franco, un factor decisivo en la lucha de intereses que se lidiaba en territorio español.

La geoestrategia de la Península a nivel territorial y marítimo unido a la principal riqueza económica que quedaba en el escenario devastado tras la larga y sangrienta guerra de 1936-1939, la mineral, reconvirtieron en motivos fundamentales para desplegar de forma táctica puestos de información, estaciones de visión y escucha así como un conjunto de enlaces y contactos que permitieron el establecimiento de una amplia red de espionaje en la que se verían involucrados servicios secretos alemanes como la Abwehr, el principal servicio secreto militar de la Alemania nazi, agentes del Secret Intelligence Service (SIS/MI6) directamente vinculados con la jefatura gubernamental del Reino Unido así como otros servicios secretos como el Deuxième Bureau o el Office Strategic of Service (OSS) de los EE.UU.

6Aunque la labor de estos servicios respondía a fines y métodos variados, todos tenían dos puntos en común: la guerra por la información que se libraba contra el enemigo y la creación de redes de espionaje en una coyuntura clave, la dictadura militar de Francisco Franco. Mientras que para servicios procedentes de los Aliados el nuevo régimen instaurado en España constituía un inconveniente por motivos claramente políticos, las redes de información desplegadas por la Alemania nazi tuvieron una clara facilidad de actuación y  libertad de movimiento en el territorio español, unas ventajas que tenían como principal motivo la inclinación ideológica del franquismo hacia la potencia principal del Eje.

  1. Gibraltar

Aunque la Guerra Civil había puesto de manifiesto la importancia que representaba Gibraltar como principal puerto estratégico de la Península, fue a lo largo de la Segunda Guerra Mundial cuando se desarrollaron operaciones de carácter secreto, cuyo objetivo fue garantizar el control del tráfico marítimo y aéreo de la zona de paso.

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Mientras que para Gran Bretaña el control sobre la plaza gibraltareña respondía a «la seguridad de nuestras comunicaciones marítimas y aéreas y de nuestro comercio[1]», la España sublevada era igualmente consciente de la geoestrategia del Estrecho, siendo a partir de 1935 cuando Gibraltar se convirtió en un punto de máximo interés para el general Franco, tanto que acabaría convirtiéndose en un aspecto fundamental dentro de la política exterior nacional. En su necesidad de llevar a cabo una empresa «totalmente española[2]», Franco puso en marcha toda una serie de preparativos que vislumbraban una futura invasión de la plaza inglesa. Desde mayo de 1939, se puso en marcha la Comisión de fortificación de la Frontera Sur, que implicaba la colocación de cerca de quinientos fortines de defensa en el Campo de Gibraltar ante una posible invasión anglo-francesa. Igualmente, desde agosto de aquel año, se procedió a la realización de unos estudios a nivel topográfico de la región en el más estricto secreto. Tanto uno como otro proyecto eran nada más y nada menos que la antesala de la denominada Operación C.

Aunque en un principio se pensó en el uso exclusivo de artillería, hubo planteamientos en relación con el uso de fórmulas químicas de gaseado o el tradicional minado del mar. El primero contó con la colaboración de la Alemania nazi y conllevaba planes de evacuación en torno a ciudades como La Línea de la Concepción y Algeciras[3]. La segunda alternativa era más común en tanto en cuanto ya había sido utilizada en combates de guerra durante la Primera Guerra Mundial. Sin embargo, un minado del Estrecho conllevaría a una peligrosa siembra de un campo de explosivos entre Tarifa y Punta Leona, por lo que, con el tiempo, esta posibilidad también se desestimó[4]. El hecho de que España no entrara en la nueva guerra europea del lado del Eje acabó con toda probabilidad de ejecutar los planes de Franco y con las esperanzas de Alemania de invadir la plaza inglesa –la denominada Operación Félix– y hacerse con el control de la franja mediterránea.

Igualmente, el SOE preparaba un plan de defensa de la plaza inglesa ante el peligro de una invasión alemana o española. Se trataba de la Operación Relator, que partía de la organización de grupos de resistencia guerrillera donde Peter Kemp, voluntario en el Requeté y en la Legión durante la Guerra Civil, se puso al frente de 18 militares para llevar a cabo un plan de destrucciones de carreteras y ferrocarriles si había indicio de ataque. El grupo se había desplazado a Gibraltar en abril de 1941 y, entre ellos, había individuos pertenecientes al MI5, MI6 y el MI9[5].

Aunque finalmente no se produjo ningún atentado de invasión de la fuerza enemiga, el SOE no podía descartar una defensa de la plaza gibraltareña, lo cual se puso en evidencia en el gran entramado de  servicios secretos que operaban próximos al Peñón, tanto por parte del SIS como del Abwehr.

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El servicio secreto alemán mantuvo igualmente el despliegue de agentes en el área del Estrecho. Desde 1934 y bajo la iniciativa de la Oberkommando der Marine (OKM), operaba el Ettapendienst, una organización encargada de asegurar puertos y abastecimientos para la Marina alemana, en especial de los U-boot, en la que Wilhelm Canaris se alzaba como uno de los principales precursores[6]. El servicio había conseguido durante la guerra española establecer núcleos de aprovisionamiento en las Islas Canarias, Huelva y las costas limítrofes del Estrecho como eran las de Ceuta y Cádiz, donde se ubicaron las bases de submarinos alemanes entre los que se encontraban modelos U-28 y U-54[7].

9El suministro a buques y submarinos de la Kriegsmarine, la Marina de la Alemania nazi, en los puertos españoles continuó una vez terminada la contienda civil cuando, entre octubre y noviembre de 1939 y con el visto bueno de Franco, cargueros alemanes repostaron combustible y recogieron alimentos en las bases que el régimen había facilitado al Gobierno del Reich en los puertos de Vigo, para el norte, o Canarias y Cádiz para el sur. Wilhelm Canaris volvió a convertirse en una figura clave en los contactos que establecieron Madrid y Berlín en los inmediatos meses a la victoria de 1939, manteniendo conversaciones privadas con Franco de cara a la continuación de la empresa naval.

Sin embargo, los privilegios que mantenía la Marina alemana en España no se verían plenamente garantizados si no existía un control más exhaustivo de las rutas marítimas o, al menos, si no había una mayor cooperación entre las autoridades españolas y alemanas en dicho campo. Siguiendo a Serrano Suñer, el canciller alemán ya manifestó a Franco en la entrevista de Hendaya en octubre de 1940 la importancia que tenía para ambas partes la conservación en manos españolas de principal baza en el juego de intereses que había desencadenado la Guerra Civil y que continuó durante la Segunda Guerra Mundial, al constituir el Estrecho la principal vía de comunicación entre el Mediterráneo y el Atlántico al sur de Europa[8]. Aunque desde 1937 había puestos de información de la Abwehr en la zona, fue durante la Segunda Guerra Mundial cuando la sección especializada en fuerzas y control marítimo, la Ab-I-Marine, dispersó en toda la zona circundante agentes especializados en materia naval, teniendo puestos en las zonas de Tánger y Ceuta para el norte de África y Cádiz, La Línea, Algeciras, Sevilla y Huelva para el sur peninsular.

Aunque el control marítimo del Estrecho fue un objetivo prioritario de la Abwehr a lo largo de la guerra europea, fue a partir del verano de 1940 cuando Gibraltar se convirtió en el vector de las relaciones entre Madrid y Berlín. A lo largo del mes de mayo, los acontecimientos en el escenario internacional habían sido decisivos en la cercanía que experimentó la dictadura franquista con respecto a Alemania. La situación política del vecino francés había influido directamente sobre el Jefe del Estado español[9], a lo que se unía la cada más probable entrada de Italia en la guerra. Los éxitos de Alemania en el frente occidental tenían cada vez mayor peso en la política exterior española, ya no solo por la inminente caída de Francia en manos del Reich, sino por los avances de la Wehrmacht sobre los Países Bajos y, en especial sobre Bélgica, cuya invasión fue alabada por el régimen franquista[10. Paralelamente y desde el punto de vista de la política interior, el Gobierno de Franco estaba cada vez más dominado por la figura de su cuñado Ramón Serrano Suñer, defensor del modelo fascista italiano y reconocido por su proximidad a la causa nacional-socialista alemana. Definido por Franco como «el mayor estadista de Europa»[11], Suñer ocupó la cartera de Exteriores tras la salida de Juan Luis Beigbeder en octubre de 1940, cargo que no le impidió continuar sus gestiones en el Ministerio de la Gobernación, departamento gubernamental que lideraba, y ejercer un férreo control sobre la prensa española desde la época de la Guerra civil, cuando en enero de 1938 se convirtió en presidente del Servicio Nacional de Prensa y Propaganda[12].

10La actividad de la Abwehr sobre el Estrecho continuó durante 1940 y se intensificó a finales de 1941. Los distintos servicios de radioescucha y los puestos de observación que se habían establecido en distintas zonas del Campo de Gibraltar, como el hotel Reina Cristina de Algeciras cuyos balcones sirvieron de observatorio, no fueron suficientes en el seguimiento exhaustivo de los movimientos marítimos de la flota enemiga.

El clima irregular en la zona de paso unido a la mala visibilidad durante las noches se convirtieron en los dos motivos principales para que el servicio de Canaris mejorara sus recursos de observación, siendo a finales de 1941 cuando la Abwehr decidió poner en marcha la Operación Bodden[13].

El nuevo proyecto de la inteligencia militar alemana en España consistió en la creación de un sistema de detección de buques en su tránsito por el Estrecho tanto de noche como de día, todo ello a través de la colocación estratégica de visores de tecnología infrarroja y equipos de escucha de onda corta. De forma paralela al desarrollo de la operación, el Gobierno británico había conseguido descifrar algunas de las claves usadas por la Abwehr en las comunicaciones que se establecían entre la sede berlinesa y los distintos puestos de observación del servicio en España, siendo desde Bletchley Park, en las instalaciones del Government Code and Cipher School (GCCS), cuando en enero de 1941 se descifró el código GG, el que sirvió para ocultar los mensajes de la Abwehr en la zona del Estrecho[14].

Estas fueron algunas de las operaciones secretas llevadas a cabo por los servicios de información en España durante la Segunda Guerra Mundial, el país en el que se articularon distintas redes información en un período clave de nuestra historia.

 

[1] Cita original: Western Mediterranean: Situation Arising from the Spanish Civil War. Report by the Chiefs of Staff Sub-Committee, 24 de agosto de 1936 en MORADIELLOS, Enrique: “Los antecedentes: la no intervención británica en la Guerra Civil (1936-1939)” en Franco frente a Churchill. España y Gran Bretaña en la Segunda Guerra Mundial (1939-1945), Barcelona, Península, 2005, p. 26.

[2] ROS AGUDO, Manuel: “Preparativos secretos de Franco para atacar Gibraltar (1939-1941)” en Cuadernos de Historia Contemporánea, nº 23 (2001), pp. 299-313, p. 310. Disponible en: http://revistas.ucm.es/index.php/CHCO/article/viewFile/CHCO0101110299A/6949 [Consulta: 20 de octubre de 2017]

[3] Ibídem, p. 307

[4] Ibídem, p. 308

[5] ALPERT, Michael: “Operaciones secretas inglesas en España durante la Segunda Guerra Mundial” en Espacio, Tiempo y Forma, no 5 (2002), pp. 455-472, esp. pp. 462-463. Disponible en: http://e-spacio.uned.es/fez/eserv/bibliuned%3AETFSerie5-7B069F0F-C781-F41A-69CD-0473C46DD616/Documento.pdf [Consulta: 20 de octubre de 2017]

[6] HEIBERG, Morten y ROS AGUDO, Manuel: La trama oculta de la Guerra Civil: los servicios secretos de Franco (1936-1945), Barcelona, Crítica, 2006, p. 26

[7] Informe del Estado Mayor del Ejército de Tierra de la República sobre los buques enemigos, 1938. CDMH, Incorporados, expediente 3, c. 719.

[8] SERRANO SÚÑER, Ramón: Entre el silencio y la propaganda, la Historia como fue: memorias, Barcelona, Planeta, 1977, pp. 283-308, p. 294. 9

[9] TUSELL GÓMEZ, Javier: Franco, España y la Segunda Guerra Mundial: entre el Eje y la neutralidad, Madrid, Temas de Hoy, 1995, pp. 67-74.

[10] TUSELL GÓMEZ, Javier: Franco, España y la II Guerra Mundial… p. 67.

[11] MARQUINA BARRIO, Antonio: “La Etapa de Ramón Serrano Súñer en el Ministerio de Asuntos Exteriores” en Espacio, Tiempo y Forma, Serie V, Historia Contemporánea, 2 (1989), pp. 145-167, p. 146. Disponible en: http://espacio.uned.es/fez/eserv/bibliuned:ETFSerie5-F260CD5C-3406-792A-ECD02F4921821D0A/Documento.pdf [Consulta: 20 de octubre de 2017]

[12] SEVILLANO CALERO, Francisco: Propaganda y medios de comunicación en el franquismo, Alicante,Publicaciones de la Universidad de Alicante, 1998, pp. 96-149, p. 108. Disponible en: http://publicaciones.ua.es/filespubli/pdf/LD84790874637062078.pdf [Consulta: 18 de octubre de 2017]

[13] Véase para el desarrollo de la operación ERSKINE, Ralph: “Eavesdropping on “Bodden”: ISOS v. the Abwehr in the straits of Gibraltar” en Intelligence and National Security, 12:3 (1997), pp. 110-129 y ROS AGUDO, Manuel: La guerra secreta de Franco, Barcelona, Crítica, 2002, p. 26.

[14] ERSKINE, Ralph: “Eavesdropping on “Bodden”:…

 

Bibliografía utilizada y de referencia

  • MORADIELLOS, Enrique. Franco frente a Churchill. España y Gran Bretaña en la Segunda Guerra Mundial (1939-1945). Barcelona, Península, 2005.
  • PASTOR PETIT, Domingo. Espionaje: la Segunda Guerra Mundial y España. Barcelona, Plaza & Janes, 1990.
  • PAYNE, Stanley G. Franco y Hitler. España, Alemania, la Segunda Guerra Mundial y el holocausto. Madrid, la Esfera de los Libros, 2008.
  • ROS AGUDO, Manuel. Franco/Hitler 1940: de la Gran Tentación al Gran Engaño. Madrid, Arco Libros, 2009.
  • ROS AGUDO, Manuel. La guerra secreta de Franco. Barcelona, Crítica, 2002.
  • TUSELL GÓMEZ, Javier. Franco, España y la Segunda Guerra Mundial: entre el Eje y la neutralidad. Madrid, Temas de Hoy, 1995.
  • VIÑAS, Ángel. Franco, Hitler y el estallido de la Guerra Civil. Madrid, Alianza, 2001.
  • VIÑAS, Ángel. La Alemania nazi y el 18 de julio. Madrid, Alianza Editorial, 1977.

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