Entre el Tío Pepe y el Toro de Osborne

El Toro de Osborne y el Tío Pepe en nuestras carreteras (Foto Manolo Duarte)

 

La botella con guitarra, sombrero y chaquetilla que humaniza el sol embotellado de Andalucía fue diseñada en 1935 por Luis Pérez Solero. El toro de Osborne, por su parte, es obra del portuense Manolo Prieto, que lo diseñó en 1956.

Estos reconocidos símbolos del Marco de Jerez llegaron a esquivar por su popularidad la legislación de publicidad visible en las carreteras españolas para ser considerados años más tarde por el Tribunal Supremo como bienes de interés estético o cultural. El Tío Pepe además cumple casi medio siglo en la Puerta del Sol tras haber afrontado con una campaña exitosa las leyes de publicidad visible del Ayuntamiento de Madrid y la negativa de Apple de su instalación.

 

Sebastián Chilla

Toda España los conoce. Y parte del extranjero, también. La botella con guitarra, sombrero y chaquetilla y el toro de lidia «más español» son los símbolos que representan a las marcas del fino Tío Pepe y el brandy Veterano de Osborne. Hace tan sólo unos años uno de ellos, el Tío Pepe, volvió a la emblemática Puerta de Sol tras un polémico episodio con el nuevo propietario –Apple en el lugar de lo que fuera antaño el Hotel París– del edificio donde se situaba el luminoso desde la Segunda República y con la Ordenanza de Publicidad Exterior del Ayuntamiento de Madrid. El debate le salió de perlas a la marca de González-Byass: el Tío Pepe se salvó gracias a una campaña de apoyo sin precedentes y con eje en las redes sociales. Aunque en otro edificio, el luminoso de neón fue instalado de nuevo en la Puerta del Sol, convertido –aún más si cabe– en un elemento turístico de primer orden, acompañando a los otros luminosos salvados de la capital, como el de Schweppes de la Gran Vía o el de Firestone.

Foto de la entrada de la columna Mangada al Madrid Republicano, con el luminoso de González Byass (18-09-1936).jpg
Foto de la entrada de la columna Mangada al Madrid Republicano, con el luminoso de González Byass (18-09-1936)

No cabe duda de que el Tío Pepe es un símbolo peculiar y agraciado entre la opinión pública, aunque pocos medios indican que originalmente el luminoso de la Puerta del Sol no incluía a la botella que ilustra el sol embotellado de Andalucía sino a la propia marca de González Byass, tal y como se puede ver en las fotos de la época. Fue en los años 50 cuando el actual luminoso fue instalado aunque sí es cierto que el diseño de la imagen del Tío Pepe se remonta a los años de instalación del luminoso, concretamente en 1935. Su autor fue el burgalés Luis Pérez Solero (1892-1968), traído a Jerez por González-Byass cuando le contrató como Jefe de Propaganda. El centenario de la fundación de González Byass (1835-1935) fue el pretexto para constituir la nueva imagen corporativa de la casa bodeguera y de su fino más conocido: el Tío Pepe.

«Veréis con qué sencillez me dieron forma en Jerez: Embotellaron el sol de Andalucía, primero; me pusieron una chupa, la guitarra y un sombrero; ¡y así nació el Tío Pepe, lleno de gracia y salero! ¡Ya veis con qué sencillez se viste un vino en Jerez!».

Luis Pérez Solero sobre la humanización del Tío Pepe

Postal  Heliotipia Artística Española (1959), con el luminoso de Tío Pepe que conocemos hoy.jpg
Postal Heliotipia Artística Española (1959), con el luminoso de Tío Pepe que conocemos hoy

Su éxito fue absoluto. El Tío Pepe conquistó mucho más que el Solera 1847 vestido de mantilla, el Imperial Toledo con espadachín o el brandy Soberano vestido de rey, también diseñados por Pérez Solero. El Tío Pepe conquistó tanto que, por ejemplo, llegó a ser citado en aquellos oscuros años de la historia española en alegorías poéticas del bando sublevado o en una obra de ficción de la época ambientada en el Madrid republicano –La llama de Arturo Barea–, tal y como señala López Campuzano en un artículo dedicado al publicista y al símbolo del Tío Pepe. También sirvió de inspiración para artistas contemporáneos, fenómeno que se ha extendido en el tiempo, tomando presencia en numerosas películas durante todo el siglo –el archivo y las investigaciones de José Luis Jiménez pueden dar prueba de ello–. No podemos medir el éxito derivado de su característica marca comercial pero es una realidad innegable.

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Luis Pérez Solero, el fundador de la botella con guitarra, sombrero y chaquetilla

Por su parte, el Toro de Osborne, símbolo que suele asociarse también con el españolismo, fue fundado por el portuense Manolo Prieto, vinculado en época republicana al Partido Comunista de España. Este relevante publicista, que llegó a ejercer su oficio en primera línea de batalla –46 División, 209 Brigada– fue Director Artístico de un periódico para la tropa y llegó a ser licenciado como parte de la Delegación de Propaganda y Prensa del Ministerio de Turismo del gobierno de la II República a finales de la Guerra Civil. De codearse con Miguel Hernández o Rafael Alberti, entre otros, Manolo Prieto sobrevivió como pudo tras la victoria de los sublevados, como narra en su autobiografía. Bajo el seudónimo de Teté empezó a hacer trabajos varios de su disciplina, para los alemanes y luego para los americanos, llegando también a ilustrar cuentos, revistas y trabajando años más tarde, en los 50, para una agencia publicitaria, Publicidad Azor, desde donde recibirá el encargo de Osborne. Hoy la Fundación Manolo Prieto guarda y fomenta su legado como polifacético dibujante, pintor y artista de vanguardia con hasta 3.000 piezas catalogadas.

«Manolo Prieto expresó alguna vez su decepción porque, después de lo mucho que llevaba realizado en materia artística, de los muy distintos registros que había tocado dentro de la creación plástica, terminará siendo conocido, generalmente, como el autor del toro en la carretera».

Homenaje de los artistas al toro de Manolo Prieto, en el «Ruedo Ibérico», de Manuel Lorente, ABC Cultural, julio 1995

Manolo Prieto en su etapa republicana durante la Guerra Civil en el 'Altavoz del Frente'
Manolo Prieto en su etapa republicana durante la Guerra Civil en el Altavoz del Frente

El Toro de Osborne también ha sido fuente de inspiración para fotógrafos o artistas contemporáneos, como Keith Haring o Larry Mangino, entre otros. En definitiva, ambos símbolos cuentan con una proyección comercial inimaginable: Osborne ha llegado a prestar su marca para productos con el emblema del toro, y a Tío Pepe tampoco le va nada mal con su merchandising oficial en tiendas de todo el país. Pese a ello, el Toro de Osborne ya no es tan de Osborne: el Tribunal Supremo además de ratificar hace unos años que no es un símbolo representativo de España, también ratificó que cualquier empresa puede utilizarlo, en respuesta al litigio que Osborne mantenía con Badtoro.

Pero si estas marcas también forman parte del imaginario colectivo es por su aparición en las carreteras de todo el país. La presencia del Toro de Osborne es, en este caso, aún más significativa. Ambos rótulos fueron perdonados y se mantuvieron en las carreteras españolas pese a la legislación de publicidad visible aprobada en 1988 y efectuada en 1994. El Toro de Osborne, que fue colocado en 1958, tuvo que hacer frente a su posible retirada. Autoridades e instituciones públicas como la Junta de Andalucía defendieron al símbolo del Marco de Jerez por su singularidad histórica y cultural. En 1997 el Tribunal Supremo sentencia a favor de su mantenimiento debido a su «interés estético o cultural». Hoy nadie duda de que el Toro de Osborne y el Tío Pepe son algo más que marcas comerciales.

Bibliografía

Este artículo fue publicado originalmente en Crónicas con Solera de lavozdelsur.es

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