En busca de las huellas de Blas Infante: Lugares de Memoria Histórica de Andalucía

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Antonio Cuevas

«Allá, en mi Sierra de Casares, durante los crepúsculos inefables, contemplaba yo a los campesinos caminando a lo largo de sendas pedregosas, después del trabajo agobiante, de sol a sol, empapados por el sudor en el verano y por la lluvia en el invierno. Volvían macilentos, apagados, retorciendo en los labios el cante que no era más que la pronunciación dolorosa de una tortura en la propia entraña».

(Manuscrito ACR, 72)

Desde el Museo de la Autonomía se accede a la única casa en propiedad que tuviera Blas Infante después de ser destinado allí como notario.

La diseñó y construyó en 1931 sobre un lugar emblemático, un altozano con vistas privilegiadas sobre el río Guadalquivir (Wad-al-Kabir) que vertebra Andalucía. Es de estilo neomudéjar, a la que denominó Dar al-Farah, «la casa de la alegría». A la casa de Blas Infante se accede a través de unos jardines que él mismo diseñara en 1931, donde hiciera plantar casi 500 árboles y plantas de toda Andalucía. Naranjos, almendros y una hilera de chumberas como perímetro de su finca entre arbustos como los granados, arrayanes o adelfas, rosas jazmines, geranios… Un entorno cargado de simbolismo y pedagogía reconocido como Bien de Interés Cultural y lugar de la Memoria histórica.

Por él navegaron tartesios, romanos y árabes, que fueron dejando sus huellas culturales y forjándose poco a poco la identidad andaluza. 

El Guadalquivir es el heredero universal de Andalucía donde Blas Infante decide establecerse. Civilización, sabiduría, arte, prosperidad, tolerancia y desarrollo. Marta nos mostró de manera muy didáctica la casa de Blas Infante mostrándonos todos y cada uno de sus bellos rincones andalusíes. Blas Infante se inspira en el legado andalusí para proyectar su casa. La mezquita de Córdoba, la Alhambra de la antigua Garnatha, el Patio de los Naranjos de la catedral de la antigua Ishbiliya o los paramentos de ladrillos de la Giralda permanecerán siempre en su retina. En la Casa de la alegría se reproduce visualmente una mezcla de lo universal con la universalización de lo andaluz.

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La mayoría de albañiles que intervienen en la obra son jornaleros de Coria del Río y La Puebla del Río, contratados por Blas Infante como si fueran auténticos profesionales de la construcción. Era su manera de contribuir a la empobrecida economía de estas familias.

«Mi nacionalismo, antes que andaluz, es humano», porque los pueblos son entes no políticos sino culturales.

El legado de Blas Infante se traduce en tres facetas distintas: sus pertenencias nos permiten hacernos una idea de su personalidad, su biblioteca nos permite descubrir su dimensión intelectual y los símbolos de Andalucía en los cuales contribuyó de manera fundamental, lo que supone un auténtico legado para todos los andaluces.

El cuarto arabesco con sus bellos paños de yeserías posee la firma de los alarifes «Alí Qaád y el cuñado Tanat Aray, 1933». El despacho junto con el piano donde compusiera Blas Infante el himno de Andalucía emociona a cualquier visitante.

Allí disfrutamos de la recreación virtual en movimiento (holograma) donde Blas Infante fuera detenido un domingo 2 de agosto de 1936 por varios falangistas que lo sacaron de su casa por una pequeña puerta que da al vestíbulo. Nunca más volvió a Dar al-Farah –su casa de la alegría–, que en la actualidad acoge el Museo de la Autonomía donde nos mostraron la original bandera de Andalucía y su escudo diseñado por Blas Infante junto a la letra del himno.

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Desde Coria del Río atravesamos el río Guadalquivir en una barcaza en busca del km 4 de la antigua carretera de Carmona, donde fuera conducido Blas Infante en un camión hasta el lugar en que fuera fusilado la madrugada del 11 de agosto de 1936 sobre las paredes de un antiguo cortijo del siglo XV bautizado popularmente como «de la gota de leche».

La literatura popular dice que en el cortijo «de la gota de leche» se socorría con la leche de sus vacas a muchos huérfanos y viudas sin recursos.

Blas Infante, máximo exponente del andalucismo moderno y Padre de la Patria andaluza fue fusilado por la sinrazón fascista durante la trágica Guerra Civil Española sin juicio ni sentencia.

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Dicho lugar es considerado como lugar emblemático dentro de la Memoria Histórica de Andalucía.

En el 2011, el km 4 de la antigua carretera de Sevilla a Carmona y la «Casa de la Alegría» serán los dos primeros lugares de la Memoria Histórica reconocidos por la Junta de Andalucía.

Sus últimas palabras pronunciadas fueron: «¡Viva Andalucía libre!». Blas Infante vivió por Andalucía y por ella murió, con su nombre en los labios un 11 de agosto de 1936.

El monumento erigido a su memoria consta de una escultura con su imagen con los brazos abiertos. Tras él, un mural en bronce con palomas volando y un texto que dice lo siguiente:

En 2006, además del monumento, fueron añadidas ocho losas con los escudos de las ocho ciudades andaluzas dispuestas en orden alfabético: Almería, Cádiz, Córdoba, Granada, Huelva, Jaén, Málaga y Sevilla.

El Estatuto para Andalucía, en su artículo 3, se refiere a los símbolos del pueblo andaluz: la bandera, el escudo y el himno como referente para los andaluces.

Los tres símbolos fueron concebidos, definidos y popularizados por Blas Infante, que serán asumidos por el pueblo andaluz, que los reconoce como parte de su realidad histórica.

En el Parlamento de Andalucía se puede apreciar la estatua del Padre de la Patria andaluza Blas Infante donada por el Ayuntamiento de Casares al Parlamento Andaluz. Para celebrar el «día de Andalucía» no existe nada mejor que conocer las reminiscencias y efluvios andalusíes que complementa el crisol de cultura que posee el pueblo andaluz.

Sueños blancos de la blancura de nuestra cal y verde de nuestra propia esperanza por encontrar un futuro mejor para nuestros pueblos y sus gentes.

Desde la antigua Dar al-Farah –la casa de la alegría de Blas Infante–.

«Yo tengo clavada en la conciencia desde la infancia la visión sombría del jornalero. Yo le he visto pasear su hambre por las calles del pueblo, confundiendo su agonía con la agonía triste de las tardes invernales; he presenciado cómo son repartidos entre los vecinos acomodados, para que éstos les otorguen un limosna de trabajo, tan sólo por fueros de caridad; los he contemplado en los cortijos, desarrollando una vida que se confunde con la de las bestias; les he visto dormir hacinados en sus sucias gañanías, comer el negro pan de los esclavos, esponjado en el gazpacho maloliente y servido como a manadas de ciervos, trabajar de sol a sol, empapados por la lluvia en invierno, caldeados por los horrores de la canícula; y he sentido indignación al ver que sus mujeres se deforman consumidas por la miseria de las rudas faenas del campo; al contemplar cómo sus hijos perecen faltos de higiene y de pan, cómo sus inteligencias se pierden atrofiadas por la virtud de una bárbara pedagogía, que tiene un templo digno en escuelas como cuadras; o permaneciendo totalmente incultas desde la más tierna niñez, por el cuidado de la propia subsistencia, a conocer todas, absolutamente todas las estrecheces y miserias de sus hogares desolados. Y, después, he sentido indignación al leer en escritores extranjeros que el escándalo de su existencia miserable ha traspasado las fronteras, para vergüenza de España y de Andalucía».

Ideal andaluz, Blas Infante

 

El Tribunal de Responsabilidades Políticas dicta el 4 de mayo de 1940 una sentencia post-mortem que justificaba el fusilamiento de Blas Infante por su actividad política andalucista. Además, se le impuso una multa en 1940 habiendo sido fusilado en 1936…

 

 

Este artículo ha sido publicado el 11 de agosto de 2017, en el 81 aniversario del asesinato de Blas Infante, con el permiso de su autor.

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