El periodismo español de las primeras décadas del siglo XX: La prensa como testigo de la I Guerra Mundial

Portada El Heraldo de Madrid, 10 de septiembre de 1914

 

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Miriam Orozco 

En plena etapa de expansión comercial por el territorio nacional de los diarios de empresa nacidos a finales del siglo XIX y principios del XX, el comienzo de la I Guerra Mundial frenó gran parte del desarrollo de estos progresos por sus negativos efectos en la prensa española. La complicada llegada a España de los suministros de papel desde diferentes países europeos implicados directamente en la guerra encarecieron el precio de este material básico para la elaboración de los periódicos. Esta subida del coste del papel causó graves consecuencias para la economía de las empresas de comunicación, las cuales se vieron obligadas a ralentizar sus procesos de producción.

En vistas de la negativa situación, tras el comienzo del conflicto bélico en el verano de 1914, el gobierno español buscó lograr un acuerdo entre estas empresas y la Central Papelera con el fin de que esta suministrase el papel necesario para que los periódicos pudieran continuar con sus niveles de producción previos a la guerra. Además de este acuerdo, la Hacienda estatal intervino apoyando a las empresas con el capital económico necesario para hacer frente al alto coste del papel durante el conflicto bélico, un préstamo al que el Estado denominó «Anticipo Reintegrable». Este mantuvo su vigencia hasta tres años después del término de la guerra, 1920, logrando anticipar una cantidad de dinero estimada de ochenta millones de pesetas. A pesar de que la colaboración del gobierno fue clave para preservar los niveles de producción periodística española durante los años en los que se desarrolló el conflicto bélico, la prensa de la época se vio gravemente afectada tanto por la huida de las empresas publicitarias como por las presiones y enfrentamientos entre las empresas que apostaban por una entrada en el conflicto y las que trataban de impedir que España se viese envuelta en esta guerra. En una situación de neutralidad del gobierno español ante la I Guerra Mundial, las agencias periodísticas se posicionaron abiertamente en uno u otro bando y defendieron sus argumentos apasionadamente en las páginas de los diarios.

Los partidos republicanos, considerados de una ideología reformista y de izquierdas, se posicionaron en el bando de los Aliados, ya que, según explicaban, estos eran quienes defendían la democracia y las libertades. Algunos de estos fueron El Heraldo de Madrid, el ya longevo periódico La Correspondencia de España o El Liberal. Al contrario, los periódicos más conservadores, católicos y monárquicos se situaron en favor del bloque encabezado por Alemania. Los argumentos de los periódicos de corte conservador se basaban en la mala imagen que poseían acerca de Inglaterra y Francia debido a diversos desencuentros históricos y conflictos bélicos del pasado.

En el caso de Inglaterra, los periódicos defensores del orden y la tradición acusaban al país de haber robado a España uno de sus territorios, Gibraltar. Los periódicos de corte tradicionalista encontraban el conflicto en sus disputas con Francia por una mayor cantidad de territorio en la zona del protectorado español en Marruecos. Estas ideas eran defendidas por diarios como El Debate, El Mundo, La Tribuna, La Correspondencia Militar o ABC.

A pesar de esta unión en defensa del bloque alemán, muchos de estos periódicos entraron en discordia por las diversas maneras de entender el conflicto. Uno de los más llamativos ejemplos de estas diferentes opiniones acerca de la posición de España en el conflicto bélico es la del diario ABC, periódico habitualmente definido como «germanófilo», cuyo director apostó por la neutralidad de España en una de sus ediciones de agosto de 1914:

ABC está por completo identificado y de perfecto acuerdo con el Sr. Dato y con el gobierno que preside. Ambos pueden contarnos entre sus partidarios más entusiastas y más fieles para defender por todos los medios la neutralidad de España.

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Durante estos años, la prensa nacional sufrió importantes consecuencias económicas que fueron aprovechadas por los «agentes» de prensa del bloque alemán y de los aliados, quienes subvencionaron y donaron dinero a los periódicos de su ideología con el fin de crear lazos de dependencia con estos diarios que les llevasen a defender su posición ante los lectores españoles. Fue un periodo sobre todo rico y provechoso para la prensa «germanófila», quienes, gracias a las ayudas económicas procedentes de las potencias europeas favorables a Alemania, consiguieron desarrollar sus diarios y lograr un importante peso en el mercado periodístico español. A pesar de estas importantes subvenciones, es necesario recordar que no todos los periódicos de ambos bloques disfrutaron de estas ayudas económicas y muchos de ellos defendieron su posición en uno u otro bando sin percibir ningún tipo de financiación a cambio, demostrando cómo la politización de la prensa durante el conflicto bélico fue uno de los fenómenos informativos más importantes de la época.

Bibliografía:

  • ALBERT, Pierre. El desarrollo de la prensa popular de gran tirada (1871- 1914). En GUASCH, Juan María (dir.): Historia de la prensa. Madrid: Ediciones Rialp S.A., 1990, pp. 45-68.
  • GÓMEZ APARICIO, Pedro. Historia del periodismo español. Madrid: Editora Nacional, 1971.
  • PAZ, María Antonia. Las agencias: España en el flujo internacional. En TIMOTEO ÁLVAREZ, Jesús (dir.): Historia de los medios de comunicación en España. Periodismo, imagen y publicidad (1900-1990). Barcelona: Editorial Ariel, 1989, pp. 71-80.
  • SÁNCHEZ ARANDA, José Javier. La prensa en España. En GUASCH, Juan María (dir.): Historia de la prensa. Madrid: Ediciones Rialp S.A., 1990.
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