El flamenco en Granada: Una tesis meritoria

Manuel Lorente

 

Carlos Arbelos – Archivo de Triste y Azul

Manuel Lorente, además de buen aficionado y buen cantaor, es antropólogo —caso único en la historia del cante jondo— y, como tal, desarrolló para culminar su carrera universitaria una tesis que ha sido publicada en forma de libro bajo el título Etnografía antropológica del flamenco en Granada. Estructura, sistema y metaestructura (Editorial Universitaria de Granada. Granada, 2001).

La obra, más allá de su título académico, podría resumirse en historia del flamenco y los flamencos en Granada, porque de eso trata el libro.

Realizado con rigor universitario, el volumen que ocupa 270 apretadas páginas pone al descubierto verdad, mentira y fantasía en la historia del flamenco granadino. Para llegar a tan veraces conclusiones, Lorente buscó en la historia de la prensa granadina cómo había sido impreso el arte flamenco desde sus primeras noticias.

Pero no conforme con ello, hurgó en la memoria de destacados personajes del mundo artístico de la ciudad de la Alhambra para confrontar realidad con fantasía. Así aparecen testimonios de primera mano de artistas ya míticos como el Niño Osuna, de Chanquete, de Enrique Orozco, de la Mami, de la Golondrina y de artistas contemporáneos como Paco Cortés, Miguel Ochando o el Polaco. Sin menoscabo de entrevistas localizadas en la prensa a Antonio Gades, Enrique Morente o al Piki.

La primera referencia de prensa sobre el arte gitano andaluz en Granada aparece el 4 de agosto de 1844 y es recogida por el estudioso. A partir de allí, comienza a hilvanar la historia, sin dejar de lado acontecimientos de la envergadura del Concurso de Cante Jondo de 1922 con la participación de Federico García Lorca y Manuel de Falla o la aparición de las primeras Zambras.

Con un estilo ameno, el libro está estructurado con una retrovisión e introito reflexivo en la que Lorente explica su experiencia y compromiso con el flamenco de gran interés en sí mismo.

El primer capítulo lo dedica a los siglos XIX y XX, donde habla desde las juergas locales y las danzas de los gitanos hasta el cante en el festival internacional de música y danza y el turismo.

En el segundo capítulo, se centra en los actores y su identidad y en el tercero, aborda la etnografía antropológica que da nombre a la tesis, para terminar con las conclusiones del trabajo que se remata con una muy interesante relación de archivos y fuentes consultadas.

De las conclusiones que se extraen del intenso trabajo del autor, una de las más interesantes—y que abren un camino en la investigación— es la contradicción existente en el flamenco entre su condición mitopoética y a la vez su carácter estigmático.

Un buen trabajo que, a pesar de su carácter erudito, se lee fácilmente… casi de un tirón.

 

Este artículo pertenece al archivo de Triste y Azul.

La Andalucía recupera el archivo de Triste y Azul: Flamencos Cabales en la Red.

Desde La Andalucía, vamos a rescatar las crónicas, los trabajos de investigación y el archivo completo de Triste y Azul: Flamencos cabales en la red, uno de los primeros espacios de Internet dedicado exclusivamente al flamenco.

Triste y Azul fue fundado por Manolo Chilla desde Buenos Aires, tierra que acogió a este jerezano forzado a emigrar en 1953. «Lolo» encontró en el flamenco una vía de comunicación con su tierra, Andalucía, desarrollándose como crítico e investigador flamenco. Rescatamos el archivo de Triste y Azul, perdido en la red durante estos últimos años, en homenaje a Manuel Chilla González, fallecido en Buenos Aires en septiembre de 2015, y a todos los que lo hicieron posible, sus colaboradores y sus técnicos.

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