El doble filo del movimiento pensionista

​FOTO: PERFIL DE FACEBOOK DE 15M MONTEQUINTO

 

 

Juan Raúl Navarro Serrato

Antes de su lectura, entiendan este texto como un toque de atención sobre la estrategia latente de quienes encuentran en la confusión el beneficio de su éxito, y que el autor defiende por encima de todo las buenas voluntades de quienes luchan por las causas justas, en este caso, por las pensiones de quienes ya se han ganado el derecho a vivir dignamente por el mero hecho de ser seres humanos.

Dicho esto, hay que reconocer que lo que se está presenciando en relación al movimiento social de las pensiones en todo el Estado es sorprendente. Un ejemplo es lo ocurrido el pasado sábado 17 de marzo en Sevilla, donde la amenaza de día lluvioso dio paso a la veracidad de esta y llovió sin ningún ánimo de dejar un pequeño descanso sobre las calles de la ciudad. No toda el agua caída se quedó en el asfalto ni acerado de la capital hispalense, ya que muchas gotas de esta se fueron en los sombreros, bolsos, zapatos, mochilas, abrigos y tantos atuendos y complementos vistos a Morón, Marchena, Osuna, Casariche, Paradas y una infinidad de municipios de la provincia de Sevilla.

Hay que reconocer que lo presenciado deja una sensación de satisfacción, pero al mismo tiempo, deja por otra parte una gran preocupación. Se pudo encontrar a muchísimas personas mayores, a niñas y niños con carteles dignos de cualquier lucha justa, a feministas y a los pilares de base que aún siguen sosteniendo al 15M. Infinidad de colectivos que no dejan ninguna causa en las asambleas y personas de toda la vida de barrios que nunca se imaginó encontrar en ninguna de estas movidas. Muy pero que muy sorprendido quedarían algunas personas, porque por ver se vio hasta a la llamada «izquierda» institucional de UGT, CCOO y a bastantes personas conservadoras. No es para menos, a primera vista, el grado de satisfacción al comprobar todos bien juntitos por una causa. Hágase notar el sarcasmo.

Se escucharon consignas dirigidas a los bancos con una apreciación hacia la realidad que desnudaba la perfección del mensaje: «¡¡¡¡SÍ HAY DINERO, LO TIENEN LOS BANQUEROS!!!!!», y vaya si lo tienen. Allá por el 23 de agosto de 2011, se realizó esa reforma constitucional de la estabilidad presupuestaria relacionada con el pago de la deuda pública, por cierto, hecho que demostraba que la Constitución no es intocable. Hoy, se sabe, sería de necio no reconocer, que tal reforma no fue demasiado eficaz con sus aparentes fines, ya que la deuda pública total del Estado español se sitúa en 2017 en 1.144.629 millones de euros, esto es, un 53,94% más que en el año 2011 y la deuda per cápita en 24.590 euros, un 54,83%.

Y es que porcentaje de crecimiento similar, vaya casualidad, presentan las ganancias en 2017 de los principales bancos del Estado español, 53,50% (interanual), sumando entre ellas un total de 13.439 millones de euros, casi na. Mientras las personas que residen en el Estado español se endeudan (indirectamente) a nivel micro y macro, los grandes de las fianzas del Estado se enriquecen (directamente) a un ritmo inverso.

Otras de las consignas acertadas era: «¡¡¡ABOLICIÓN DE PAGAS VITALICIAS!!!», señalando de este modo a las políticas y políticos institucionales del Estado (qué menos que estén entre los malos del cuento) y otra que decía algo así: «¡¡¡somos viejos pero no idiotas, en las próximas elecciones os votaremos el 0,25%!!!». Es en esta segunda consigna, junto a un mensaje leído en un cartón que portaba una señora mayor que decía: «Señor Rajoy, con el 0,93 € de aumento compré este cartón para mandarlo a usted a la mierda», donde se encuentra la reflexión de gran preocupación.

Sin dudar de la independencia del movimiento y las muy buenas intenciones de la acción social de este, hay que reconocer que en las manifestaciones sobre las pensiones están los de la «izquierda» institucional y parte de los votantes conservadores «moscas» con el gobierno actual del Estado español. Entonces, ¿hacia dónde van a ir esa cantidad de votos discernidos con las opciones políticas del régimen del 78? Si por un lado está la opción más que quemada del PP y del PSOE y, por otro lado, están los nacionalismos, señalados por el sistema como excluyentes y mal intencionados para la convivencia social del catolicismo-nacional-español y los «bolcheviques» o «rojos endemoniados» de PODEMOS, ¿quién aparenta estar libre de pecados «antisocial» y guías para la «convivencia del bienestar»?

Imaginar que la ortodoxia neoliberal entre a gobernar en un Estado ya acuciado a la desigualdad social, condenado por su propia dinámica social a la precariedad existencial, distribuido con gran definición a la polaridad de clases sociales y benevolentemente vehemente con las acciones de las grandes empresas y la violencia institucional, sería un fracaso desde la perspectiva de la defensa de los derechos humanos, de quienes apuestan por una sociedad sustentada por la equidad social desde todas las esferas y un órdago lamentable a los cimientos de uno los valores más importantes que tienen los diferentes pueblos sometidos bajo el yugo del Estado español, la solidaridad pasiva y la activa.

Solo hay que tener en consideración la propuesta simplona del partido atómico social naranja sobre las pensiones (como todo lo que dicen y hasta el momento hacen, otra cosa es cuando tengan poder): «rebajar el IRPF para las rentas de entre 12.000 y 17.0000 euros», decía el oportunista líder del partido para que estos pensionistas tengan «entre 33 y 60 euros al mes más en el bolsillo». El mensaje de un partido haciéndose llamar de centro es una estrategia bien intencionada para los intereses de unos pocos que forman parte del partido gracias a las intenciones latentes implícitas en el mensaje.

Y es que el mensaje de la mentira y la usura por adelanto de un voto está calando. Según el último barómetro de enero de 2018 del Centro de Investigación Sociológico, el 10,90% de las personas mayores de 64 años tienen intención de voto a Ciudadanos, el 28,60%, al PP y el 19,00%, al PSOE. Esto suma el 58,50% de los votos de los pensionistas. Si se atiende a que el 11,90% de los pensionistas que votaron al PP y el 5,00% del PSOE votarían a Ciudadanos y entre ambos partidos del régimen del 78 hay un 26,80% que aún no saben a quién votarían, no deja por desgracia un panorama muy alentador.

Es más, cuando se les pregunta a los pensionistas que cuáles son los tres principales problemas del Estado español, el 17,73% de los que consideran las pensiones votarían al PP, el 28,63% al PSOE, el 8,43% a Ciudadanos y el 19,80 aún no sabe a quién votaría. Cuando las pensiones están entre los tres principales problemas personales, los porcentajes son 22,53% al PP, 21,90% al PSOE, 9,83% a Ciudadanos y 23,93% aún no sabe a quién votaría. Ahora juzguen cuántos votos será capaz de conseguir Ciudadanos en estas movilizaciones de las pensiones con su ambigüedad en su mensaje pero no en las intenciones.

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