«El castellano es un latín mal hablado por los catetos castellanos»

Juan Porras con Er Prinzipito en sus manos (Foto: Sebastián Chilla)

Sebastián Chilla
Estefanía Vergara

 

Hablamos con Juan Porras Blanco (Huan Porrah), autor de Er Prinzipito, una polémica versión de El Principito en andaluz. Es profesor de Cultura andaluza en la Universidad Pablo de Olavide y miembro de la ZEA (Zoziedá pal Ehtudio´el Andalú).

Huan Porrah: «Mi acercamiento a la cuestión lingüística es antropológica. Los antropólogos no minusvaloramos una lengua porque no se escriba. Es más, escribir una lengua es un sesgo, una manipulación de la auténtica lengua que es la oral, porque la lengua está hecha para comunicarse oralmente».

 

Huan Porrah, como él mismo se denomina, nos espera en el interior de una cafetería de Mijas Pueblo. Está sentado en la esquina de la barra, moja una torta de aceite en el café y nos saluda: «Estaba merendando… ¿nos ponemos aquí?». En las últimas semanas este profesor de la Universidad Pablo de Olavide se ha convertido en un personaje público a raíz de la traducción de Le Petit Prince de Saint-Exupéry al andaluz. Son muchos los medios de comunicación que se han puesto en contacto con él para reprocharle su obra. La crítica llega a ser visceral. Salimos a la terraza e intercambiamos impresiones.

El mijeño, doctor en Antropología, ya fue portada en los medios de comunicación en 2013 cuando era concejal por Alternativa Mijeña/Los Verdes-Equo y votó en contra de la denominación de una calle de dicha localidad como Avenida del Descubrimiento por «las implicaciones políticas de ideología españolista excluyente que tiene, para su grandeza, entre comillas, y megalomanía, un concepto como “descubrimiento”, que oculta la realidad de la limpieza étnica que llevaron los españoles a cabo en los pueblos americanos». Los medios hicieron viral el vídeo de su intervención en el pleno y se mofaron de la alternativa a dicho nombre, «Villa Romana», argumentando –en base a las declaraciones del alcalde de Mijas– la invasión de los romanos en la propia Península.

En esta ocasión la polémica es aún mayor y por una cosa bien distinta. Pero parece que a él no le importa mucho. En sus manos sostiene Er Prinzipito y otras versiones de esta publicación, realizadas por la editorial alemana Tintenfaß. En una carpeta, documentos e investigaciones universitarias que, según dice, «demuestran la discriminación que existe sobre la lengua andaluza, algo que denuncian en el extranjero y no en Andalucía».  

¿Por qué El Principito en andaluz?

Fue una iniciativa y propuesta de la editorial alemana Tintenfaß, que se pusieron en contacto con la ZEA (Zoziedá pal Ehtudio´el Andalú o Sociedad para el Estudio del Andaluz). Nos comentaron que les interesaría sacar una versión en andaluz de Le Petit Prince, el clásico de Antoine de Saint-Exupéry, y que, como lo más significativo de la editorial es la especialización en traducciones de El Principito a lenguas minoritarias y dialectos de todo el mundo, les interesaba tener 70 títulos en lenguas distintas. O sea, que nació de ahí, no fue como están mintiendo en los medios sobre el SAT. El SAT lo único que dejó fue su sede a propuesta de unos cuantos afiliados de Sevilla capital y a nosotros nos pareció bien hacer allí la presentación. Y de todas maneras, si el SAT hubiera querido editarlo, ¿es ilegal?, porque el SAT tiene una sección de cultura, como otros sindicatos. Pero bueno, que es mentira lo del SAT, el SAT no tiene dinero para pagar eso.

Lo comenta porque dicen que es dirigente del SAT, ¿eso es verdad?

No, yo no soy dirigente, yo soy del SAT. Ahora mismo no estoy pagando la cuota porque no tengo dinero. Hasta hace poco sí que estaba en el comité nacional, pero realmente yo no me he llegado a considerar un dirigente dirigente. Yo más bien estaba representando, dentro de lo que era la estructura territorial del SAT en Andalucía, a lo que es la parte esta de aquí de mi pueblo, de Mijas y de esta zona de la Algarbía, Costa del Sol. Pero yo no soy un dirigente del SAT, no estoy en el día a día del sindicato ni nada de eso; yo soy uno más del montón. Y desde que entré de concejal, ahí he estado pero tampoco podía hacer mucho más, y cuando terminé me dediqué a sobrevivir, porque me fastidió un poco económicamente, en vez de salir como los políticos con los bolsillos llenos…, pero por lo menos tenía lo de la universidad.

¿Cómo se puede escribir en andaluz?

Hay distintas propuestas, hay alguna que yo en el prólogo de Er Prinzipito expongo. De alguna manera podemos agruparlas en dos grupos, no es que sean muchas, pero más o menos dos tipos de maneras de enfocar el tema: propuestas de transcripción etnolingüística y propuestas de escritura etimológica. Es uno de los distintos debates que tenemos en la ZEA, que tienen lugar cuando se celebra la Junta de escritores en andaluz, de manera bianual. No es un tema que esté decidido, lo que hay son distintas propuestas, yo tengo una de transcripción etnolingüística, que es basarnos en la realidad de la oralidad de la cultura y sociedad andaluzas. Después, esto de «pues el andaluz no se escribe así», digo, bueno, es que no se escribe así ni se escribe de ninguna manera, lo que se ha escrito en andaluz hasta ahora es una escritura de tipo intuitivo. O sea, que cada uno ha escrito, empezando por Juan Ramón Jiménez, como buenamente ha podido, de manera intuitiva, poniendo de vez en cuando una palabra suelta, y no es sistemático. La propuesta de las normas ortográficas para la transcripción del andaluz, que es la base desde la que yo he escrito Er Prinzipito, es una propuesta sistemática de cómo escribir en andaluz. Por otro lado, personalmente no estoy de acuerdo en que sea el momento y creo que tampoco pueda ser en un futuro a medio plazo y no sé si a largo plazo (si cambian las circunstancias, anda). Pero el tema de hacer una academia andaluza de la lengua, como la están llamando, por no ponerle academia de la lengua andaluza, en fin, tanto una como otra, yo de momento creo que no. Porque en realidad en la población andaluza estamos contextualizados dentro de la normativa del español, del castellano, entonces entendemos las normalizaciones como imposiciones de un estándar sobre otro. La creación de un estándar es coger una variedad dialectal y ponerla por encima de las demás y marginar a las demás, entonces yo no quiero que ninguna de las variedades andaluzas se margine con respecto de la otra. De momento lo que hay que hacer es escribir en andaluz cada uno arreglado al andaluz de su comarca.

Entendemos que entonces tú no has escrito en andaluz, has escrito en algarbeño, ¿no?

Andaluz algarbeño. Yo lo pongo aquí en el prólogo de Er Prinzipito: «Se le advierte al lector o lectora de este Prinzipito que lo que se maneja es el andaluz de la Algarbía».

Y el algarbeño es la comarca de la zona de Coín…

Sí, y de aquí, le cambiaron el nombre a Costa del Sol, esto es Algarbía Costa y desde aquí, Coín, Alhaurín, hasta la parte de Álora, Alozaina, todo lo que sería la comarca que hay entre la ciudad de Málaga y la antigua Tacurunda, que es la de Ronda, el espacio que hay entre la serranía de Ronda y los alrededores de Málaga, eso es la Algarbía, el poniente malagueño.

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Huan Porrah explicando los motivos que le llevaron a escribir Er Prinzipito (Foto: Sebastián Chilla)

Entonces, ¿El Principito se ha traducido al andaluz o se ha traducido al algarbeño?

Es que yo parto de la unidad del andaluz, no como un sistema lingüístico al uso como pretenden que sea o como nos dicen que es, algo excluyente, sino que yo sigo a Juan Carlos Moreno Cabrera, catedrático de la UAM…

Sí, hemos visto el intercambio epistolar…

Sí. Y entonces esto es «ver la paja en el ojo ajeno». Nos achacan a los andaloparlantes y andalófilos (los que estamos por la promoción de la escritura del andaluz) que la diversidad del andaluz es tal que esto son una pila de hablas, como si no tuvieran nada que ver entre sí y que con esa diversidad entonces es imposible escribir en andaluz. Y yo digo, y dice el propio Juan Carlos y todo el mundo, digo, bueno, por lógica, si cuatro, cinco o tres millones de andaloparlantes, que es lo que quedaremos, o menos, no sé, no podemos defender que el andaluz, que la lengua andaluza tiene su unidad porque tenemos heterogeneidad en las formas de habla, entonces más problemas tendrían los castellanohablantes o hispanohablantes, que dicen que tiene cuatrocientos, quinientos millones. Qué pasa, ¿nosotros que somos cuatro gatos tenemos problemas y vosotros no tenéis problemas?

No quieres una uniformidad, una normalización de la lengua andaluza…

Yo quiero una normalización pero en base al respeto de la diversidad de las variantes andaluzas. La lengua andaluza es el conjunto de esas variedades que hay. ¿Qué hace la unidad de esas variedades andaluzas que conformarían la lengua andaluza? La unidad está en que esas variedades que tenemos son más similares entre nosotros que entre otras variedades que no son andaluzas, por cuestiones evidentemente de tipo histórico, demográfico, sociológico, etc. Si Andalucía no llega a haber existido como pueblo… La lengua es parte del pueblo y el pueblo, o lo que decimos los antropólogos, si los rasgos de la etnicidad andaluza, es decir, la identidad cultural andaluza existen –aunque la gente no tenga hoy en día consciencia de ella, tiene falsa consciencia española, europea, del mundo o ninguna-, puesto que los antropólogos las detectamos, las observamos, las analizamos, sabemos que existen. Y una parte de esa identidad cultural andaluza es la lengua, los términos tienen sentido y significado arreglados a unos usos y a unos aprovechamientos de los recursos, a una forma de vida, de relacionarse, una sociabilidad, etc.

Digamos que si hubiera una estandarización del andaluz, tampoco podría sintetizar todas las hablas andaluzas, siempre marginaría a alguna, ¿no? ¿Qué es para ti el castellano?

Claro, si te pones a pensar, el castellano es un latín mal hablado, lo que nos dicen a nosotros: es un latín hablado por los catetos castellanos.

Como dijo Paco Marhuenda en la entrevista que te hicieron en Onda Cero sobre el andaluz, ¿no?… «una deformación».

[Sonríe] Pues vamos a aprender latín otra vez. Pero claro, el latín es otra deformación de otra parte del tronco indoeuropeo.

¿Qué separa una lengua normalizada de una lengua no normalizada?, ¿una gramática?, ¿un uso?, ¿la política?

Hay que tener en cuenta que mi acercamiento a la cuestión lingüística es antropológica, socioantropológica, desde la antropología lingüística, desde el punto de vista de la oralidad. Los antropólogos no minusvaloramos una lengua porque no se escriba. Es más, escribir una lengua es un sesgo, una manipulación de la auténtica lengua que es la oral, porque la lengua está hecha para comunicarse oralmente. Y de hecho, hoy en día, hay muchas lenguas en el mundo y variantes que no están escritas, pero eso no las hace menos lenguas, sino que tienen menos capacidad para competir en el mercado de la globalización y son minusvaloradas. En el fondo es una cuestión de economía.

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Huan Porrah sonriendo durante la entrevista (Foto: Sebastián Chilla)

El hecho de intentar transcribir el algarbeño es un proceso que ¿has hecho tú solo o hay detrás una serie de gente que te han ayudado?

No, yo dentro de mi capacitación tanto como hablante indígena del andaluz algarbeño como después mi conocimiento de otras variedades del andaluz, mi formación humanística en general y antropológica, he utilizado varias versiones y he ido comparando. He ido comprobando todas las traducciones, una por una, y después reproduciéndolo mentalmente: «cómo se dice esto aquí», «cómo lo diría alguien de esta comarca». He ido buscándole no sólo la fonética –la gente lo reduce todo a una cuestión fonética–, sino la semántica, la sintaxis; hacemos las frases de una determinada manera y aunque parezcan las mismas palabras en el significante, el significado a veces varía. Aunque pongas la misma palabra y creas que es lo mismo, la carga semántica es distinta.

Se me viene a la cabeza Antonio Machado Álvarez, Demófilo, cuando escribía en andaluz algunas coplas populares andaluzas. Me imagino que cualquiera que escriba en andaluz se encuentra  con muchas dificultades. La propia interpretación del habla de tu tierra es muy difícil de sintetizar a la hora de escribirlo, ¿es artístico?

Sí, claro, artístico es, puesto que es una construcción humana de una elaboración.

Decías que te gustaría que este libro llegara a las escuelas, al mundo académico. A lo mejor sería mejor que llegara este debate sobre el andaluz, ¿no?

Bueno, hay que decir que la propuesta que yo utilizo es el resultado de un montón de años pero no es exclusivamente mía, yo soy la cabeza visible pero hay otros compañeros de la ZEA que utilizan las notas Porras, estas normas ortográficas para la transcripción del andaluz –a veces se varían cosas–. No soy el único y aunque yo sea quien lo utilice, he ido recogiendo aportaciones, porque yo llevo metido en esto del andaluz desde mediados de los ochenta. O sea, que no es una ocurrencia de golpe, llevo escribiendo en andaluz desde que tenía catorce o quince años. La culpa la tuvo un maestro de lengua del instituto de Fuengirola, que era de Jaén. Nos estaba domesticando para la lengua española, yo era un empollón, sacaba sobresalientes y una vez me amenazó con que me iba a bajar la nota porque yo no hablaba el castellano. A mí me sirvió para estimularme, tuvo un efecto de rebeldía. Dije, «¿tú que me lo estás planteando como reto? Venga, [habla con acento estándar] a partir de ahora te voy a hablar en español, si hace falta y tú me lo pides en esta clase, lo haré. [Vuelve a su acento andaluz] Te voy a hablar finolis, ¿tú me pides que te hable finolis? Mira, que yo no tengo ningún problema en la boca ni en la cabeza ni nada». Lo mismo que después nos vamos a la clase de latín, de inglés o de griego y hablamos cada uno de esos idiomas. El problema es que quería que nuestra enseñanza de la lengua castellana suplantara al andaluz y eso es a lo que yo no estaba dispuesto, y lo que más me molestó es que fuera una persona de Jaén la que no entendiera eso.

¿Desearías que hubiera una academia, una financiación, una institución para intentar sintetizar o transcribir las hablas andaluzas?

Sí, claro. Todo lo que sea estudiar…

Perteneces a la ZEA… ¿Qué es y cuáles son sus objetivos?

La Sociedad para el Estudio del Andaluz, ZEA, es un organismo, una asociación cultural de coordinación y de encuentro de la gente que formamos parte del movimiento cultural andalófilo en defensa de la lengua andaluza y de alguna forma lo que nos caracteriza es el debate de la promoción de la escritura en andaluz, cómo y qué escribir en andaluz. No tenemos una norma o una sola propuesta, esto es un proceso que se va andando. Aunque algunos compañeros de la ZEA tienen como una obsesión por crear ya una academia y unas normas. Yo eso no lo veo. El hecho de que hay unos objetivos que al final tendrías que llegar a ellos no quiere decir que haya que llegar al objetivo ya, hay un camino que andar y ese camino hay que hacerlo pasito a pasito, no pegar un carrerón y al final llegas tú solo y te dejas a toda la gente detrás.

¿Ha escrito más gente obras en andaluz en la ZEA?

Sí.

¿Y entonces por qué tanto revuelo mediático con tu publicación o traducción de El Principito?

Pues yo la verdad es que no lo entiendo. Aquí fue la primera presentación, en Mijas, vinieron los editores de Alemania y vino Paco de Cataluña e hicimos la presentación. El colectivo EJARETÁ, el colectivo etnológico que tenemos aquí en el pueblo y la ZEA en la biblioteca municipal de aquí. Un acto cultural normal, la presentación de un libro, que aquí de vez en cuando hacemos cosas del andaluz, lo de la Junta de escritores que es bianual. Salí en la tele de Mijas y salió en unos cuantos periódicos, entre ellos La Vanguardia de Barcelona, pero no se armó ningún revuelo, prácticamente reprodujeron el teletipo de Agencia EFE, sin más, sin valoraciones negativas, ni odio, ni hacheo, ni nada de lo que han metido ahora. Simplemente dando la noticia: «se presenta Er Prinzipito».

Eso fue en marzo…

Sí, en marzo. La segunda presentación fue en Sevilla, un tiempo después. Yo ya estaba pensando «qué raro que no hayan entrado a muerte», yo ya estaba sospechando, pensaba que nos estaban ignorando para no salir en los medios y que la gente se entere de que existimos y que seguimos trabajando. Pero bueno, con todo y con eso salió en varios medios, sin embargo, con lo de Sevilla se forma ahora un pitote… Es que, claro, es como el asalto a la capital. Entonces, alguna gente lo habrá visto como que yo he sido un cateto de Málaga que va a Sevilla y ya de camino a muerte con el SAT también…

Y a desprestigiar también tu labor como profesor en la UPO.

Claro. Han intentado darle un sesgo político al tema. Político es cualquier cosa que atañe a una decisión entre más de dos personas, eso ya es político. Político significa en griego «vecinal», tomar una decisión vecinal, eso es política. No quiere decir que sea partidista. La ZEA es apartidista y para que la gente lo entienda decimos que es apolítica pero político es cualquier cosa que haya que negociar entre dos personas.

¿Pero también hay una vinculación de la ZEA con el nacionalismo andaluz?

No, no tiene ninguna vinculación con el nacionalismo andaluz. De hecho, hay algunos nacionalistas andaluces que ven como una vergüenza que reclamemos que escribamos en andaluz. Lo mismo que los planteamientos más españolistas, también hay un sector del nacionalismo andaluz que lo ve un desprestigio para el nacionalismo andaluz y para la propia Andalucía.

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Huan Porrah (Foto: Sebastián Chilla)

Entonces, ¿por qué se ha intentado vincular mediáticamente al nacionalismo andaluz?

Pues porque querrán de alguna manera desprestigiar la parte importante de esto que es el estudio científico. Que eso es lo que les molesta. En realidad todo el revuelo es que… si yo no llego a ser –yo soy campesino ¿eh? tengo una pequeña parcela ecológica– profesor universitario, ni antropólogo, ni a tener una vinculación con la ZEA, o que la ZEA no hubiera existido o que la ZEA hubiera sido una asociación de amigos que quedan para comer buñuelos el 28F, una asociación folclórica, entonces habría pasado desapercibido. Pero es que resulta que tenemos estudios, que yo soy doctor en Antropología, profesor de la Universidad Pablo de Olavide, que llevo ocho años, llevo estudiando esto desde mediados de los ochenta, en la ZEA hay también otros profesores universitarios que tienen estudios de filología, lingüística, sociología, historia, antropología, en fin. Y también hay gente que no tienen estudios, que simplemente les gusta o son poetas, gente de la literatura y demás. Que de alguna manera lo que nos vincula es ese proceso de dignificación del andaluz.

Das clase de Cultura andaluza en la UPO…

Sí, estoy en el departamento de antropología social y doy clase de la asignatura Cultura andaluza pero también doy otras asignaturas, en este caso trabajos de fin de grado, otros años también he dado Antropología I.

En las tertulias se especula mucho sobre lo que enseñas en tus clases y en la UPO, pero nadie te ha preguntado… ¿qué contenidos das en tus clases?

Pues por ejemplo, este año han sido en la carrera de Trabajo social, es la misma asignatura pero adaptada a cada una de las carreras. La primera parte de la asignatura es explicar por qué tienen que estudiar cultura andaluza los trabajadores sociales en su formación. Les explicamos el contexto social en el que van a trabajar, que es Andalucía. Tenemos que explicar porque como han ido desmontando desde casi finales de los ochenta o antes la cultura andaluza en el sistema educativo, que antes era un objetivo de la Junta de Andalucía y después de la conserjería de Educación, después pasó a ser una cuestión transversal y al final a mediados de los noventa ya no existe Cultura andaluza, no se enseña nada específico, lo dejan a la elección arbitraria de cualquier profesor. Y encima, como son profesores también que vienen de fuera, a los que no les piden ni una mínima capacitación ni conocimiento de nuestra cultura, de la sociedad andaluza, con todos mis respetos a los que vienen de fuera, pero por lo menos que lo conozca.

Pero bueno, básicamente es conocimiento del contexto de la sociedad andaluza y la cultura andaluza, hay una parte que nos remitimos al estudio de la identidad cultural, la etnicidad andaluza a lo largo de la historia. Etnicidad, etnia significa «pueblo», no es raza, viene del griego etnos. Uno se puede convertir al andaluz venga de donde venga, igual que te puedes convertir al afroamericano. Por otro lado, no por el hecho de que seas ciudadano andaluz quiere decir que tengas la cultura andaluza, una cosa es la ciudadanía administrativa pero si no tienes unos rasgos culturales autóctonos o indígenas o vernáculos pues no los tienes. Los puedes coger o aprenderlos pero si nunca te ha interesado o nadie te lo ha enseñado… Si alguien tiene querencia a esta tierra y se quiere convertir en andaluz puede hacerlo y no con un trámite administrativo, que eso no te dice nada, yo estoy hablando de cuestión antropológica.

También damos una parte histórica, damos una parte de la sociabilidad andaluza, de cómo nos relacionamos, damos otra parte de rituales andaluces también, de cultura política andaluza. Trabajamos con distintos colectivos, con los gitanos andaluces y el tema de la gitanización de Andalucía y el andaluzamiento de los gitanos que llegaron aquí. En fin, toda esa serie de cuestiones del temario.

¿De qué fue tu tesis doctoral?

Hice la Licenciatura de Filosofía y ya el segundo ciclo de la carrera de Filosofía de cinco años, cogí el itinerario de antropología social. Hice el primer ciclo, la diplomatura en la Universidad de Granada, me convalidaron, y pensé en ir al País Vasco, porque quería conocer otro mundo y me atraía también aparte del ambiente de conciertos la parte académica porque sabía que había investigaciones metodológicas que eran en cierto modo punteras. Entonces continué mi licenciatura allí y encontré que había tres itinerarios, escogí el de antropología social y así fue como me convertí en antropólogo. Terminé la carrera y empecé a hacer la tesis y mi tesis ya era de antropología social. Mi tesis llevaba por título Negación punk en la sociedad vasca. Investigación socioantropológica de un simbolismo liminal y no tiene nada que ver con esto del andaluz, esto es otra vía paralela que yo llevo.

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Huan Porrah enseña los estudios de estigmatización del andaluz de una investigadora ucraniana (Foto: Sebastián Chilla)

¿Y por qué crees que los medios te desacreditan? ¿Por qué crees que desacreditan al andaluz?

Creo que es porque automáticamente lo plantean de una manera política los medios de comunicación, no nosotros. Nosotros, forma parte de nuestra investigación y de nuestra militancia cultural y del compromiso que tenemos con nuestra cultura andaluza y nuestra tierra. Ellos automáticamente lo politizan, con lo que al final consiguen un efecto contrario al que creo que pretenden, porque intentan una y otra vez desprestigiarnos y ponernos de todo menos bonitos. A pesar de que tenemos estudios, de que cumplimos todos los estándares. Mi título de doctor lo firmó el rey emérito Juan Carlos, la culpa la tendrá él si soy doctor. Y encima quedé en el tercer puesto, como si tuviera yo un Goya. Pero bueno, como son fulleros y les preocupa más cualquier chaladura de estas más que España sea el país más corrupto de la Tierra… También puede ser que intenten ocultar las miserias propias salpicando a todos los que…, yo me considero una persona digna, o sea, lo que yo sé y he estudiado lo defiendo porque tengo argumentos. No es una cuestión mediática y propagandística a ver quién chilla más. Que en el fondo eso es la prensa: a ver quién chilla más, quién tiene los titulares más grandes y quién desprestigia más a uno y a otro. Aquí está el libro, quien quiera a ver si encuentra en la forma de escribir ese tipo de cuestiones. Seguramente se pueda mejorar pero…

¿Qué le dirías tú a la gente que se está pensando el escribir una obra traducida al andaluz, o una novela o un libro de poesías en andaluz?

Yo le diría que hay dos maneras. Si tiene poco tiempo lo puede hacer de manera intuitiva, como hizo Juan Ramón Jiménez, un poco tengo entendido también Federico García Lorca, como hizo de una manera más sistemática y con más tiempo Pepe Soto de Almería, del Valle de la Almanzora, como hicieron una serie de autores. Eso lo ha estudiado Paco Albadulí, le dieron un premio Blas Infante sobre la literatura en andaluz. Puede hacerlo de una manera intuitiva y escribirlo como pueda y después al tiempo se va a releer –si sigue en esto de la escritura en andaluz, porque así empezamos todos– y cuando se relea y se vaya formando poco a poco se dará cuenta de dónde ha cometido fallos, dónde es asistemático, dónde es incongruente una forma de escribirlo. Pero bueno, tiene su mérito esa escritura intuitiva porque es como siempre se ha hecho hasta que no hemos llegado gente más académica, con estudios universitarios, a estudiar sistemáticamente o mirando con lupa lo que han escrito tal y cual; hasta que no se ha hecho un estudio serio y en profundidad no se ha podido plantear un revisionismo de cómo escribir en andaluz arreglado lo más posible a cómo hablamos. Porque lo que tenemos en andaluz es lo que nos ha llegado por la transmisión oral de nuestras generaciones anteriores, no a través del sistema escolar castellanizado ni a través de libros.

Entonces hay varias formas de escribir una frase en andaluz según la propia ZEA…

Claro, la segunda forma, aparte de la escritura intuitiva, lo que yo recomiendo es que se informe un poco –en la página de la ZEA tenemos colgados todos los libros de actas, que ya son ocho, en los que aparecen todas las comunicaciones y debates– y que escoja alguna propuesta para que tenga mínimamente unas reglas.

A ese respecto, en el proceso intuitivo puede haber incluso un condicionamiento social, ¿no?

Eso es algo que yo también explico a veces, en andaluz –yo entiendo como un problema– uno de los problemas que nos origina el parecerse al castellano es que no sabemos dónde empieza una cosa y dónde termina la otra. Con lo cual la gente que está en la intersección de las dos modalidades piensa que están hablando una cosa y están hablando otra. Esa parte intermedia que intenta no usar lo que se dicen los vulgarismos del andaluz nosotros, el movimiento andalófilo, lo llamamos castelú, que es como habla Susana Díaz o Felipe González. El castelú es acento, un poco de deje pero no es andaluz con las raíces, como digo yo, que se conserva más puro o auténtico en el medio rural andaluz porque está menos contaminado de los sitios urbanos donde el prestigio y el arribismo social está asociado al dominio del castellano. Lo que también no quita que en Andalucía se hable castellano y cada vez más gente, y una variante del castellano que es el castelú. Quien domine mejor el castellano va a tener un prestigio social más alto y quien no se pueda librar de ese bagaje andaluz…

Y eso incluso también puede haber influenciado a lo largo del tiempo al andaluz, la propia discriminación del andaluz a lo largo de los años, ¿no? Porque imagino que hay mucha gente que no habla como habla. Por otra parte, fonéticamente hay alguna gente que dice que el alfabeto latino español no puede recoger algunos sonidos vocálicos andaluces que son casi herencia lingüística y cultural del pasado andalusí árabe. A lo mejor habría que inventar un sistema…

Eso lo dijo Blas Infante y lo estuve hablando con gente que sabe del árabe antiguo y moderno y resulta que, por una cuestión secundaria, por intentar adoptar un sistema de escritura de caracteres no latinos, hay una cosa de la que carece el árabe, que es el tema de las vocales, y precisamente una de las riquezas más importantes que tenemos en andaluz es la de las vocales. Se dice que hay diez vocales simples más las compuestas. Si adoptáramos el alifato árabe perderíamos eso.

Veo que hay quien escribe un fonema con una letra y otro que escribe el mismo con otra, por ejemplo calor con «c» o con «k». ¿Cuál está bien escrito o mejor escrito?

Lo de las «k», por cierto, no es vasco. Yo lo he cogido del alfabético fonético internacional, es unificar un fonema que en andaluz es un solo fonema, para ponerlo con una letra que no es ambigua. El euskera cogió la «k» a partir de una unificación ortográfica, pero hasta entonces los eusquéricos antiguos del siglo XIX y principios del XX escribían con la «q» y la «u». Esto lo pongo yo como ejemplo. [Enseña el libro] Esto está en ladino, de la misma editorial, Tintenfaß. Ladino, que es mal llamado judeo-español –porque España no existía todavía–, es la lengua de los judíos sefarditas expulsados de aquí como consecuencia de la conquista castellana y aragonesa. La lengua que tenían los judíos andalusíes era la lengua latina de al-Ándalus, que es la misma que tenían los musulmanes andalusíes y los cristianos andalusíes. Ellos escriben en ladino, El Princhipiko, todo con «k», y por este lado [enseña la contraportada y abre el libro por la mitad] está escrito con caracteres hebraicos.

¿Es cierto que dentro de los mismos andaluces también se estigmatiza por tener cierto acento andaluz?

Sí, aquí hay muchos complejos. Una de las cosas que se está perdiendo del andaluz, por lo menos en esta zona, es que los propios padres tienen interiorizado que hablar en andaluz es algo malo y van a regañarles los maestros, así que desde pequeños hablan en finolis a sus propios hijos, por falta de autoestima, por incultura. Para eso valen todas estas movidas de los periodistas, para crear una especie de terrorismo entre comillas, aterrorizar a la gente que hable en esto para que deje de hacerlo, atemorizar a todo un pueblo para que se comporten como ellos quieren que se comporten.

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El Principito en su versión en ladino (Foto: Sebastián Chilla)

[Observamos su carpeta] ¿Qué traías para enseñarnos?

Este es el primer ejemplar que visita Andalucía, que lo he pedido yo, esto es un facsímil de una tesis doctoral en la Universidad de California: Elena Anatolyevna Snopenko, Stigmatizing language. The case of Andalusian. «Lengua estigmatizante, lengua que estigmatiza, el caso del andaluz». Esto está publicado en inglés en el año 2007 y aquí no lo conoce casi nadie. Yo lo he pedido a través de la Olavide, porque es inédita, no está publicado. [Lee el índice] Aquí viene «el estigma en sociolingüística», «los orígenes históricos del dialecto andaluz», «ceceo, seseo y aspiración en Andalucía», «los pasajes de Valdés sobre Nebrija». Aquí habla también de la parte histórica, de la lucha que hubo entre las dos modalidades, entre la norma toledana o castellana y la norma sevillana o andaluza y de cómo este hombre, Nebrija, propuso a los Reyes Católicos siendo andaluz que cogieran la norma toledana. Siendo ucraniana le ha preocupado el proceso de estigmatización del andaluz como un estudio de caso como su tesis doctoral en una universidad de la quinta puñeta, ahí en Los Ángeles, California, y lo ha cogido como un ejemplo a nivel planetario, porque es de la universidad, para ejemplificar cómo la gente a través del uso de una lengua puede ser etiquetada, estigmatizada, vejada y apartada del prestigio social. Y después hay otro, porque estamos encontrando cosas de estas que no tienen la censura que hay en las universidades andaluzas, que es un artículo: Coping with stigmatised linguistic identities: identity threat and ethnolinguistic vitality among Andalusians. Aquí dice: «Afrontar, hacer frente a las identidades lingüísticas estigmatizadas, identidad y vitalidad etnolingüística entre los andaluces». De la Universidad de Montfort, de Gran Bretaña, y de la Universidad de Cambridge, Rusi Jaspal y Ioanna Sitaridou. O sea, no son británicos de origen, pero están allí y han estudiado esto. Habrán venido aquí, habrán tenido algún tipo de inmersión cultural y se han percatado de lo que pasa aquí. Cosa de la que ni los propios andaluces somos conscientes.

¿Tienes algún proyecto de futuro, después de esto aunque sea reciente, de publicar otra obra en un futuro traducida al andaluz?

Sí. Posiblemente haga otra, aunque no quiero decir nada todavía, porque ya me han hecho una propuesta, pero antes de eso tengo que rematar un libro de otro tema de antropología, sobre el parque natural Sierra de Mijas-Alpujata, por valores etnológicos. Tengo el libro acabado y tengo que revisar unas cosillas para publicarlo. Tiene que ver con la cultura vernácula de aquí de la comarca de la Algarbía, entre otras cosas uno de los apartados va del andaluz de esta comarca, la forma de hablar andaluz aquí, pero sobre todo temas de oficios tradicionales, del campo, de la sierra. De todas maneras, lo que sí que hay es la siguiente Junta de escritores en andaluz, que va a ser la IX ya. La del año que viene va a ser en Benamejí, Córdoba.

¿Es un encuentro abierto?

Es como un congreso en el que se presentan, por un lado, comunicaciones de debate y demás, por ejemplo, cómo escribir en andaluz o estudios sobre el andaluz, y por otra parte, comunicaciones literarias. Después se une todo y sale un libro de actas que tenemos en formato físico para la gente que participa allí, que se inscribe, para mandar a las bibliotecas, aunque después lo ponemos en PDF y se lo descarga la gente de Internet.

¿Se te queda algo en el tintero? Sobre lo que ha ocurrido estas pasadas semanas…

Que es una pena que en un montón de medios que yo he visto por ahí yo he sentido, de verdad, como que había una mala leche y un odio que han proyectado sobre mí y sobre los compañeros de la ZEA, incluso sobre el propio SAT de Sevilla, una especie de odio que tienen ahí a una serie de cuestiones que yo no sé a qué viene eso. Insultando, llamándonos de todo, bueno, a mí particularmente el primero de todos los vilipendiados, que yo eso no lo entiendo, no sé a qué viene eso. Porque tú puedes discrepar con lo que sea pero yo no le he faltado al respeto a nadie ni he dicho nada, yo lo que he intentado dar son argumentos, razonamientos, cosas contrastables, medibles, que se pueden discutir; y lo que también, la absoluta falta de profesionalidad de muchos periodistas que ni se han querido informar lo más mínimo y ni siquiera han mirado de qué iba esto de Er Prinzipito, simplemente han proyectado sus prejuicios y han convertido una cuestión cultural en una especie de odio político. Es curioso, por ejemplo, cuando le preguntaron a Teresa Rodríguez, la parlamentaria de Podemos, que estuvo en Marbella unos días y en uno de los medios le preguntaron qué le parecía Er Prinzipito y ella, no sé exactamente lo que dijo, lo tengo por ahí, pero dijo que si el autor ha querido hacer eso es respetable, que es gente que está estudiando el andaluz. Una opinión neutra o una valoración. Y no veas, solamente con eso la atacaron, a por ella, y ella es filóloga. Cualquiera que se haya atrevido a no seguirles el juego, han ido a por ellos. Forman una opinión mediática y todo el que se salga del guion…

 

 

 

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2 Comments

  1. Estoy muy interesado en poder comunicar con miembros de ZEA con interés de cambiar impresiones NO SOLO SOBRE EL LENGUAJE aNDALUZ, sino principalmente con nuestra Historia SINO, principalmente en la época Musulmana y la posterior que tanta impronta nos impuso a yodos y que, lamentablemente todos ignoramos y que deberíamos conocer y sentirnos enormemente orgullosos de ser y pensar como Andaluces o de Al Andalus que es lo mismo…
    Soy un nacido en andalucía que reivindica la definición que utilizó Federíco en New York cuando le preguntaron, que de donde era dijo ” Soy un Andalucí del Reino de Granada.
    Saludos, Averroes”

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