De joya en joya: Mirador de la Amatista-Isleta del Moro, Almería

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Miguel Bueno Jiménez, Piedra

 

Si ya no se explotan las amatistas para joyería como se hizo en el siglo XVIII, las joyas de la ruta de hoy son diversas.

En primer lugar, el mirador sobre el mar de Alborán es una verdadera joya, no solo por sus maravillosas vistas, sino por la vegetación que cubre el acantilado: palmitos, lavándulas, retamas, efedras, gamones y sobre todo, el cornical (Periploca angustifolia) endemismo iberonorteafricano que en la Península solo podemos disfrutar en Almería, Murcia y en contadas localidades de Alicante. Es un arbusto de ramas entrecruzadas de hasta 1,5 m con floración todo el año, excepto en verano, y unos llamativos frutos bifoliculados (diríamos en forma de cuerno) de hasta 10 cm. Es planta indicadora de ausencia de heladas, utilizada en infusión para lavar las heridas y cuyas flores fueron golosinas para los niños. Ahora no creo que los niños sepan que sus flores son dulces como el almíbar.

La otra joya es la Isleta del Moro, un pueblecito de 171 habitantes, único lugar de España donde he visto una calle dedicada a un moro, Mohamed Arráez, deformación castellana de la palabra árabe ar-rais, «patrón de barco». El tal Mohamed fue un caudillo berberisco que ya en el siglo XVIII aparece descrito como «jarraez» y dio nombre al pueblo.

Cuando llegamos al caserío, estaban descargando en el embarcadero de juguete la pesca del día: grandes jibias y sobre todo, «rascacios», que manejaban con gran soltura a pesar de su aguijón venenoso, pero claro, los pescadores no hacían más que quejarse de su mala suerte.

El casco antiguo es una joya reluciente de cal, junto a la playa, donde destacan los restos de una duna fósil muy blanca, en contraste con las negras coladas andesíticas de los acantilados. Para el nombre de la playa tampoco se calentaron mucho la cabeza: se llama Peñón Blanco.

La aguas son tan trasparentes que, además de permitir la práctica del buceo en las varias escuelas al efecto en la localidad, a mí me ha permitido mostraros una medusa nadando, como si estuviese en un acuario.

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Este artículo fue publicado originalmente en el espacio personal de Piedra

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