De «bodegas» a «ciudad bodega»

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Bodegas Lustau, en Jerez

En el siglo XIX, a raíz del éxito de la empresa vinatera y el auge del capitalismo, se construyó en el Marco de Jerez un modelo urbano singular, la ciudad bodega. Sin embargo, en Jerez existían bodegas dedicadas al comercio desde la Baja Edad Media.

 

Sebastián Chilla
Crónicas con Solera

 

Se podría decir que el vino de Jerez que conocemos hoy es esencialmente decimonónico, tal y como se deduce a partir de la instalación definitiva del sistema de criaderas y soleras y su éxito durante ese siglo. Pero ¿y sus bodegas? Las popularmente conocidas como «catedrales del vino» son coetáneas a este fenómeno y responden a una serie de motivos entre los que se encuentra principalmente la necesidad de aumentar la superficie útil. Según Aladro Prieto, estas grandes bodegas surgen de la «evolución natural» de la estructura de bodega a dos aguas, si bien pertenecen tipológicamente a una misma categoría. De esta forma, la latitud de la edificación se ve incrementada a causa de la limitación constructiva de las luces, que conlleva la incorporación de nuevos apoyos intermedios. Para este investigador, las grandes bodegas de vino de Jerez son, pues, el resultado de un salto cuantitativo pero no tipológico, como otros autores han dado por supuesto con anterioridad. Inmersos en este debate historiográfico, algunos autores señalan algunas de las características del vino de Jerez contemporáneo como consecuencia de la ventilación y las dimensiones de las bodegas catedrales, mientras que otros aluden a la construcción de estos espacios sólo como necesidad ante el incremento de la exportación, producción y almacenamiento.

Fueron en paralelo la empresa capitalista vinculada al vino de Jerez y definitivamente el levantamiento de la prohibición de los almacenados en 1834 las circunstancias que propiciaron que Jerez se convirtiera en una ciudad bodega. Sin embargo, es evidente que, con anterioridad al siglo XIX, existían bodegas en Jerez; pero ¿de qué tipo? Además de las bodegas autónomas, encontramos bodegas conventuales, casas bodega o bodegas granero. Según Maldonado Rosso, las bodegas conventuales, es decir, pequeñas bodegas anexas a conventos y monasterios religiosos de Jerez, de las que hay constancia pero no mucha información, acumularon a lo largo del tiempo «una experiencia valiosísima acerca de las condiciones que debían reunir las bodegas para obtener los mejores productos». Por otra parte, se supone que las casas bodega, dependencias normalmente situadas en la planta baja de un conjunto residencial, existieron antes del desarrollo comercial de la Baja Edad Media o inicios de la Edad Moderna. Sobre estas, sabemos que a partir de la empresa americana, alcanzaron cierta trascendencia vinculadas a los comerciantes y cargadores de indias, que tenían residencia y oficina en el mismo lugar, incrementándose a lo largo del tiempo. Una situación, la de los cargadores de indias, que se da habitualmente en El Puerto de Santa María y Sanlúcar de Barrameda.

En Jerez, según Aladro Prieto en su tesis doctoral La construcción de la «Ciudad Bodega»: Arquitectura del vino y transformación urbana en Jerez de la Frontera en el Siglo XIX, se da además un curioso fenómeno coetáneo: la construcción de las grandes bodegas con los principales palacios barrocos. Por ejemplo, la primera gran bodega (Bahamonde-Bertemati, de 1770) con el Palacio de Villapanés (de principios de siglo y ampliado en 1766). Este tipo de construcción, la casa bodega, es el móvil que configura a una de las dos grandes familias tipológicas de bodegas en Jerez según Aladro Prieto: la casa patio o tipología caustral frente a la basilical. El patio como elemento vertebrador de la bodega.

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Bodega de La Concha, de González Byass, prueba de que no todas las grandes bodegas del Marco presentan las mismas características.

Las bodegas granero albergan en su planta inferior o subterránea la bodega y en la superior, un almacén de grano con diversas funcionalidades, como la de alimentar a los animales de tiro que transportaban las botas. Este tipo de bodega, la más característica de la Edad Moderna según la Carta Arqueológica de Jerez, fue incrementándose de tamaño a lo largo del siglo XVIII y XIX, sustituyendo en muchas ocasiones su planta superior por un complejo de oficinas o dependencias dedicadas a la propia bodega.

Con respecto a las bodegas autónomas, por otro lado, hay opiniones encontradas. Si bien para J. Ramón Barros Caneda, en El Puerto, a partir del segundo tercio del XVIII, la bodega se independiza de la casa como valor arquitectónico; en el caso de Jerez, autores como Isidro García del Barrio Ambrosy, las bodegas autónomas se construyen «después de las que llamamos moriscas y antes de las catedrales». Sin entrar en las condiciones arquitectónicas particulares, parece ser que los espacios dedicados exclusivamente a bodegas son habituales desde la Baja Edad Media, aunque se incrementaron a lo largo del tiempo siendo, finalmente, las predominantes en el siglo XIX, con el tránsito hacia las bodegas catedrales y la configuración de la ciudad bodega. En esta línea, la existencia de bodegas con tres o más naves —que pueden ser caracterizadas bajo el prisma de catedrales— ya en el siglo XVII viene a decirnos que existieron grandes bodegas antes del XIX pero que estas no eran predominantes, ya que las más frecuentes eran las de una o dos naves, clasificadas tipológicamente, como hemos comentado, como casas bodega, bodegas granero o bodegas conventuales.

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Bodega granero ubicada en la plaza Belén.

 

Es esta realidad, la ciudad bodega, configurada en época decimonónica, un modelo urbano singular que, según Aladro Prieto, no debe explicarse buscando un origen o filiación diferente, única o particular, sino verse desde un punto de vista amplio, como evolución natural de la bodega tras una expansión comercial e industrial sin precedentes.

 

 

Bibliografía recomendada

Aladro Prieto, José Manuel (2012). La construcción de la «Ciudad Bodega»: Arquitectura del vino y transformación urbana en Jerez de la Frontera en el Siglo XIX. Tesis Doctoral. Universidad de Sevilla.

Maldonado Rosso, J. (1999). La formación del capitalismo en el Marco de Jerez. Madrid: Huerga y Fierro Editores.

Ramos Santana, A. y Maldonado Rosso, J. El jerez-xérès-sherry en los tres últimos siglos. El Puerto de Santa María: Ayuntamiento de El Puerto de Santa María y Unidad de Estudios Históricos del Vino de la Universidad de Cádiz.

Caro Cancela, Diego. (Coord.) (1999). El arte en Jerez. Cádiz: Servicio de Publicaciones de la Diputación de Cádiz.

González Gordon, M. M. (1935). Jerez-Xérès-Sherry.

 

Este artículo fue publicado originalmente en Crónicas con Solera de lavozdelsur.es

 

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