D. Otto, el de los tranvías

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Otto Engelhardt, fotografía procedente del archivo de la familia Engelhardt.

Leonor De Bock Cano

 

Hace poco se cumplieron 150 años del nacimiento de un personaje poco conocido a pesar de su relevancia para los andaluces. Se trata de Otto Engelhardt, nacido en Braunschweig (Baja Sajonia) el 7 de agosto de 1866. Estudió ingeniería en Alemania, se casó con Anna Holz y tuvo dos hijos, Conrado y Otto. Como ingeniero trabajó en la compañía AEG en Berlín y en la de Tranvías y Trabajos Eléctricos.

En 1894 se fundó la Compañía Sevillana de Electricidad, que contrató a AEG para que edificara la central hispalense, construida en 1895. Su primer director  fue D. Otto, quien hizo que las primeras líneas de tranvías eléctricos sustituyeran a los de tracción animal. Contrató con el Ayuntamiento sevillano el alumbrado público de las calles del centro y el de otras catorce ciudades y pueblos, influyendo decisivamente en la modernización de la ciudad y su entorno.

Parece que su dirección de la Sevillana de Electricidad fue exitosa en todos los sentidos, dado que en 1910 los empleados de la misma le rindieron un homenaje, regalándole un artístico álbum «como prueba de afecto y estimación». Para los trabajadores consiguió derechos como la reducción de jornada. En 1909 recaudó fondos para los heridos de la campaña de Melilla, en la guerra de Marruecos, actuación por la cual, entre otras relacionadas con los heridos de guerra, Alfonso XIII le concedió la medalla de Isabel la Católica en 1911.

Otto Engelhardt desempeñó el cargo de cónsul honorífico de Alemania en Sevilla, desde 1903 hasta su cese a petición suya en 1919. Durante la Primera Guerra Mundial intentó crear un colegio alemán que acogiera a refugiados llegados desde Portugal e impidió un grave intento de sabotaje en el Guadalquivir contra barcos españoles por un oficial de su país, maniobra que pudo haber puesto en peligro la neutralidad española en la Gran Guerra.

Alemania, tras su derrota, había dejado de ser imperio y se había convertido en la República de Weimar, objeto de las críticas aceradas de Engelhardt, convencido republicano, por su rápido deterioro, puesto que la antigua clase dirigente seguía conservando su influencia. El nazismo entretanto se había convertido en 1930 en la segunda fuerza política del país. En 1933 Hitler fue nombrado canciller, pero para entonces Don Otto era ya ciudadano español. En 1931 había devuelto al Gobierno de Alemania sus condecoraciones de la Primera Guerra Mundial, y en 1932 se le había concedido la nacionalidad española.

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Otto Engelhardt, a la derecha de la fotografía

Asiduo colaborador de El Liberal de Sevilla, periódico progresista dirigido por su amigo José Laguillo, no cesó en sus páginas de atacar duramente al fascismo, a pesar de que se le instó a dejar de publicar esos artículos. Nos sorprende hoy la claridad con la que denuncia los métodos nazis y sus brutalidades, en un momento en que Hitler arrasaba en Alemania. A veces hace gala de cierto humor, por ejemplo, cuando dice: «…en aquellos tiempos felices de la gran guerra no se había inventado todavía el saludo socialista italiano-teutón, que parece querer indagar si llueve o no» (El Liberal, 8.2.1934).

Vehemente pacifista y antimilitarista, percibe la política de expansión del nacionalsocialismo y se felicita de que la Constitución republicana de 1931 en España declare la guerra como instrumento ilegal en las relaciones internacionales. Escribe: «Todos los pueblos quieren la paz; nadie quiere la guerra, con excepción de los fariseos, que quieren hacer negocios a costa de los huesos y la sangre de sus prójimos» (El Liberal, 17.12.1932). Poco antes había afirmado: «¡Gracias a Dios que vivo ahora como ciudadano español bajo la protección de un Gobierno que está tan lejos del fascismo como yo de Hitler!» (El Liberal, 5, 10, 1932). Pero se sabía vigilado por la embajada alemana en Madrid. Consta que a partir del año 1933 ayudaba a emigrantes alemanes, que recibía amenazas y que figuraba en una lista de la Guardia Civil como «hombre peligroso».

Engelhardt fue hombre ilustrado, inquieto, autor de diversos inventos, fundador en San Juan de Aznalfarache (Sevilla) del laboratorio farmaceútico Sanavida con el que creó medicamentos como el célebre Ceregumil. Allí trabajó parte de mi familia materna, que me transmitió la historia y, siempre en voz baja, el triste final de este hombre al que los sevillanos llamaban cariñosamente «Don Otto, el de los tranvías».

Fue fusilado en septiembre de 1936, con 70 años. El 19 de agosto de 1936 ingresó en el hospital de las Cinco Llagas a causa de una flebitis. Recibió el alta el 12 de septiembre y ese mismo día se lo llevaron a la Delegación de Orden Público, en la calle Jesús del Gran Poder, donde estuvo detenido hasta su ejecución. Después intentaron que su vida y su obra cayeran en el olvido, pero sus bisnietos, en particular Ruth Engelhardt, han luchado por recuperar y restaurar su memoria y su casa en San Juan, «Villa Chaboya», de estilo neomudéjar, ocupada en la guerra por los soldados de la Legión Cóndor y que, tras ser vendida por la familia en 1984, sufrió un deplorable expolio y abandono. Ahora se ha pedido su expropiación y su declaración como lugar de memoria histórica.

Bibliografía:

  • A. Font Gavira.Otto Engelhardt. Un alemán contra el nazismo en Andalucía. En Andalucía en la Historia. Nº 53, julio-septiembre, 2016.
    www.todoslosnombres.org/content/biografías/otto-engelhardt
  • Ruiz Rico. La historia de Otto, el de los tranvías. En El Correo de Andalucía. 20, 3, 2010. (Documentación del Archivo Político del Ministerio de Asuntos Exteriores de Berlín, proporcionada por la familia Engelhardt)
  • M. Baquero.La vida de Otto Engelhardt, o las historias de la represión franquista que escuchará la ONU. En Elldiario.es. Andalucía, 26, 09, 2013.
  • El Correo. San Juan quiere que la casa de Otto Engelhardt sea lugar de memoria histórica. El Correo de Andalucía. Viernes, 2, 12, 2015.

 

Leonor de Bock Cano es miembro del Centro de Estudios Históricos de Andalucía, doctora en Filosofía y Letras y catedrática jubilada de instituto.

 

Este artículo fue publicado originalmente en la sección Diálogos con Andalucía del Centro de Estudios Históricos de Andalucía de lavozdelsur.es

 

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